Commotio cordis: qué es el fenómeno cardíaco que podría explicar la muerte de Jesús de Miguel

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La hipótesis médica apunta a una alteración del ritmo cardíaco provocada por un impacto en el tórax durante una fracción de segundo específica del ciclo cardíaco. La condición puede afectar incluso a personas sin patologías previas, aunque todavía no ha sido confirmada como causa del fallecimiento del delantero del Tenerife.

La muerte del futbolista español Jesús de Miguel, delantero del CD Tenerife, abrió interrogantes sobre los efectos que puede provocar un impacto directo en el pecho durante la práctica deportiva. Entre las posibles explicaciones médicas del paro cardiorrespiratorio que sufrió durante el partido frente al FC Andorra aparece la commotio cordis, un fenómeno poco frecuente que puede desencadenar una alteración cardíaca potencialmente mortal.

El jugador de 30 años sufrió un fuerte choque con el arquero rival, Jesús Owono, durante los minutos finales del encuentro disputado el lunes 2 de noviembre. Tras el impacto en el tórax, cayó al terreno de juego y recibió maniobras de reanimación. Aunque logró recuperar el pulso y fue trasladado a un centro asistencial, falleció durante la mañana del martes.

La posible relación entre el accidente y la commotio cordis fue abordada por especialistas y medios españoles. Sin embargo, no existe una confirmación oficial de que este fenómeno haya sido la causa de su muerte.

¿Qué es la commotio cordis?

La commotio cordis es un evento cardíaco que se produce cuando un golpe directo en el pecho coincide con un instante extremadamente breve del ciclo eléctrico del corazón. Esa combinación puede desencadenar una arritmia grave, como la fibrilación ventricular, que impide que el órgano bombee sangre de manera efectiva.

La médica y traumatóloga deportiva Laura Osuna, citada por ADN Radio, explicó que el fenómeno puede producirse por un balonazo, un rodillazo o un choque. La clave no está necesariamente en la fuerza del impacto, sino en el momento exacto en que ocurre.

“El corazón está sano, el problema es el momento”, señaló la especialista al explicar que el golpe puede coincidir con una ventana de milésimas de segundo en la que el corazón es especialmente vulnerable a una alteración de su ritmo.

Durante una fibrilación ventricular, la actividad eléctrica cardíaca se desorganiza y el corazón deja de contraerse de manera eficaz. Sin una intervención inmediata, el cuadro puede provocar un paro cardíaco y poner en riesgo la vida de la persona.

Puede ocurrir en personas sin enfermedades cardíacas

Una de las características de la commotio cordis es que puede afectar a personas que no presentan enfermedades cardíacas conocidas ni alteraciones estructurales previas.

El fenómeno se ha descrito principalmente en deportistas jóvenes y durante actividades en las que existe riesgo de recibir impactos en el tórax. No obstante, su aparición no está limitada exclusivamente a ese grupo.

El deportólogo Renzo Corsini, de Clínica MEDS, explicó a BioBioChile que se trata de una afección poco frecuente, pero de elevada gravedad. Según detalló, el impacto debe coincidir con un intervalo de aproximadamente 10 a 20 milisegundos del ritmo cardíaco para desencadenar la alteración.

El especialista también señaló que la condición suele observarse en personas jóvenes, debido a características de la caja torácica durante el desarrollo. Sin embargo, advirtió que el riesgo no desaparece en adultos.

La rapidez de la reanimación puede ser determinante

Ante un episodio de este tipo, la atención inmediata resulta fundamental. La reanimación cardiopulmonar (RCP) y el uso de un desfibrilador externo automático (DEA) pueden ser decisivos para intentar recuperar el ritmo cardíaco.

Osuna hizo un llamado a los clubes deportivos a capacitar a sus trabajadores en maniobras de reanimación y utilización de desfibriladores. La especialista subrayó que no solo el personal médico debe estar preparado, ya que los primeros minutos después de una emergencia pueden marcar la diferencia.

Corsini también explicó que la fibrilación ventricular es un ritmo que puede responder a una descarga eléctrica, por lo que la desfibrilación temprana es una de las medidas recomendadas en estos casos.

En el caso de Jesús de Miguel, el futbolista recuperó el pulso después de recibir atención de emergencia, pero su estado neurológico empeoró durante la hospitalización. El deportólogo planteó que una falta prolongada de oxígeno podría haber provocado daños cerebrales, aunque esa explicación tampoco constituye una confirmación médica de lo ocurrido.

La muerte del delantero volvió a poner sobre la mesa la importancia de contar con protocolos de emergencia, personal capacitado y desfibriladores disponibles en los recintos deportivos. Mientras se esclarecen las circunstancias del fallecimiento, la commotio cordis permanece entre las hipótesis que buscan explicar cómo un impacto en el pecho puede desencadenar una emergencia cardíaca fatal.

El Maipo

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