El comercio entre los países BRICS alcanzó el billón de dólares estadounidenses en 2025, con un crecimiento promedio del 4,75% anual durante los últimos cinco años. El 67% de las transacciones ya se realizan en monedas nacionales, y China opera como el principal motor económico del grupo, mientras que Brasil se consolida como un proveedor estratégico de materias primas.
Por María Heloísa Barbosa Borges
El comercio entre los países BRICS alcanzó el billón de dólares estadounidenses en 2025, con un crecimiento promedio del 4,75% anual durante los últimos cinco años, el 67% de las transacciones ya realizadas en monedas nacionales, y China operando como el principal motor económico del grupo, mientras que Brasil se consolida como un proveedor estratégico de materias primas.
BRICS ha dejado de ser simplemente un elegante acrónimo para referirse a las economías emergentes. Según el portal TV Brics, en 2025 el comercio entre los países del grupo superó el billón de dólares estadounidenses, y la participación de BRICS+ en el PIB mundial alcanzó el 39,7%. El volumen de transacciones realizadas con monedas nacionales ya superó el 67%, según estimaciones del ecosistema Sk Fintech Hub del Grupo VEB.RF. Estas cifras demuestran que el grupo se está transformando prácticamente en una de las principales alianzas comerciales del planeta.
Dentro de este entramado, un país destaca de forma desproporcionada. China, por sí sola, representa cerca del 70% del comercio dentro de los BRICS, funcionando como el principal motor de crecimiento e integración comercial del grupo. Tan solo en los primeros nueve meses de 2024, el comercio dentro del bloque ascendió a 648 mil millones de dólares. Mientras tanto, Brasil se consolida como un proveedor esencial de alimentos y minerales, con el 36% de las exportaciones del grupo en 2024. El panorama del comercio mundial está cambiando, y los BRICS se encuentran en el centro de esta transformación.
China como motor de los BRICS: el 70% del comercio pasa por Pekín.
No se puede hablar de los BRICS sin mencionar a China. El país es el principal socio comercial del grupo y, según los expertos, actúa como agente de mercado en diversos sectores.
China absorbe materias primas, energía y alimentos de sus socios BRICS y, al mismo tiempo, es el principal proveedor de productos industriales, maquinaria, electrónica y bienes intermedios para todo el bloque.
Según el profesor Erik Escalona Aguilar, de la Universidad Bernardo O’Higgins (Santiago, Chile), China actúa como “un pilar de la demanda” que organiza y dirige los flujos comerciales dentro de los BRICS.
El país exporta volúmenes cada vez mayores de productos de alta tecnología, como automóviles y equipos, al tiempo que incrementa las importaciones de recursos esenciales como petróleo, microchips y alimentos. Esta dinámica hace que los BRICS funcionen, en la práctica, como un sistema en el que China es a la vez el mayor comprador y el mayor vendedor.
El papel de Brasil: alimentos, minerales y fertilizantes
Brasil ocupa una posición estratégica dentro de los BRICS que va mucho más allá del tamaño de su economía. El país es un proveedor esencial de productos agrícolas y minerales para el grupo, siendo el mineral de hierro su principal producto de exportación, seguido de la soja, el petróleo crudo y el azúcar.
En 2024, Brasil representó el 36% de las exportaciones dentro de los BRICS, consolidándose como el segundo mayor exportador del bloque, después de China.
La relación con Rusia también resulta reveladora: Brasil importa grandes volúmenes de fertilizantes rusos, ya que Rusia es el mayor productor mundial de este insumo. Esta complementariedad es lo que los expertos denominan la “sinergia macroeconómica” de los BRICS: países que producen lo que otros necesitan, reduciendo así la dependencia de proveedores externos al bloque. Junto con China y Rusia, Brasil conforma el pilar que sustenta la base comercial de los BRICS.
Monedas nacionales y el fin de la dependencia del dólar.
Uno de los cambios más significativos dentro de los BRICS en los últimos años es el aumento de las transacciones en monedas nacionales.
Los pagos en yuanes, rupias indias y rublos rusos han crecido de forma constante, y más del 67 % del comercio entre los BRICS ya se realiza sin pasar por el dólar estadounidense. Esta tendencia se vio reforzada en las cumbres de líderes estatales celebradas en Rusia en 2024 y en Brasil en 2025.
El experto en relaciones internacionales Aníbal Garzón destaca que el fortalecimiento del uso de las monedas locales ha ido acompañado de una mayor cooperación Sur-Sur, creando cadenas de producción internas dentro de los BRICS que antes dependían de intermediarios externos al grupo.
El siguiente paso, que ya se está debatiendo, es la creación de BRICS Bridge, un sistema de pago propio, que se suma al uso de monedas digitales en las transacciones internas. De implementarse, este sistema podría reducir aún más la dependencia del dólar y ampliar el comercio entre los países BRICS.
Los obstáculos que los BRICS deben superar
A pesar de las impresionantes cifras, los BRICS se enfrentan a desafíos concretos para mantener su ritmo de crecimiento. El primero es la distancia geográfica.
Los países miembros están repartidos por América Latina, África, Oriente Medio, Asia-Pacífico y Europa, lo que eleva los costes logísticos y crea realidades continentales muy distintas.
Los BRICS no cuentan con un acuerdo comercial formal ni con una unión aduanera común. Cada país mantiene sus propias normas y legislación comerciales, lo que crea barreras que pueden obstaculizar el comercio.
Para sortear esta situación, el grupo apuesta por el desarrollo de corredores de transporte estratégicos: la Ruta Marítima del Norte, que acorta la conexión entre Europa y Asia; el corredor Norte-Sur, que conecta Rusia con Irán, India y el Golfo Pérsico; y el Corredor Transoceánico, anunciado por China y Brasil.
Además de la logística, la simplificación y digitalización de los procedimientos aduaneros se señalan como factores críticos. En la cumbre de Kazán, los países BRICS adoptaron una declaración en la que acordaron simplificar los procedimientos y fortalecer la cooperación en materia de normalización.
Lo que nos depara el futuro: intercambio de cereales y zonas de libre comercio.
Entre las iniciativas más ambiciosas que se están debatiendo se encuentra la creación de una bolsa de cereales de los BRICS, que con el tiempo podría convertirse en una bolsa de materias primas completa.
La plataforma busca hacer que el mercado de granos sea más transparente y predecible, protegiendo a productores y consumidores contra la especulación de precios y la escasez artificial. Para Brasil, el mayor exportador mundial de soja y una potencia agrícola global, este intercambio podría representar una enorme ventaja estratégica dentro de los BRICS.
Otra área de expansión es la formación de zonas de libre comercio dentro del bloque, lo que transformaría las relaciones predominantemente bilaterales en colaboración económica multilateral, reduciendo los aranceles y eliminando las barreras no arancelarias.
Los países BRICS representan más del 40 % de la producción mundial de petróleo, cerca del 25 % de las exportaciones mundiales de materias primas y poseen el 30 % de las reservas mundiales de mineral de hierro. Si las zonas de libre comercio se concretan, los BRICS podrían convertirse no solo en una alianza política, sino en el mayor bloque comercial del mundo.
¿Los BRICS realmente cambiarán el comercio mundial?
Los BRICS ya mueven un billón de dólares anuales en comercio interno, representan casi el 40% del PIB mundial y realizan más de dos tercios de sus transacciones en sus propias monedas. China lidera el grupo con el 70% del volumen comercial, y Brasil garantiza la seguridad alimentaria y mineral del bloque. Existen desafíos, pero la magnitud de lo que está sucediendo es innegable. // Petróleo y Gas.
El Maipo/BRICS




