La fundación Rewilding Chile, en colaboración con expertos nacionales e internacionales, realiza expediciones a los bosques submarinos de la Patagonia, con el objetivo de estudiar y proteger esos ecosistemas muy poco conocidos.
Estas selvas marinas poseen algas gigantes de hasta 80 metros de altura y tienen capacidad para almacenar 20 veces más carbono que los bosques terrestres, función clave para mitigar el impacto del cambio climático.
En conferencia de prensa convocada hoy por Imagen de Chile, el director del Programa Marino de Rewilding, Mathias Hüne, explicó que el laberinto de fiordos, canales y bahías de la Patagonia es único y en él hay miles de islas.
A pesar de su importancia como amortiguadores climáticos, menos del uno por ciento de estos bosques están protegidos, dijo Hüne.
Durante tres expediciones realizadas allí, los expertos detectaron amenazas como la presencia de la anémona invasora Metridium senile, que rápidamente se expande y reduce el hábitat de las macroalgas, conocidas también como huiros.
El especialista recordó que hace casi 200 años el científico y naturalista inglés Charles Darwin fue el primero que describió el rol ecológico de esos ecosistemas.
Estos bosques todavía están inexplorados y existe una necesidad de conocer su biodiversidad, dijo.
Explicó que el proyecto denominado Megatransecto Patagonia tiene dos objetivos y el primero es caracterizar la biodiversidad asociada a un área de mil 200 kilómetros entre el Golfo de Corcovado hasta el Cabo de Hornos.
El segundo objetivo es cuantificar el almacenamiento de dióxido de carbono en la Patagonia Chilena, lo que se conoce como carbono azul.
Un megatransecto es una expedición de investigación científica y ecológica a gran escala, consistente en atravesar una vasta zona geográfica en línea recta para registrar sistemáticamente biodiversidad, hábitats y el impacto humano.
A través de seis expediciones a lo largo de dos años, los especialistas buscan generar evidencia científica necesaria para impulsar la creación de áreas marinas protegidas en el sur de Chile.
El Maipo/Prensa Latina




