En el marco del Día Internacional de la Ballena, la caleta de Chañaral de Aceituno vive hoy una nueva versión del Festival de la Ballena 2026, encuentro ciudadano que busca poner en valor la riqueza marina del territorio y fortalecer la educación ambiental. Las actividades comenzaron a las 10:00 horas en el camping comunitario de la localidad, con participación de vecinos, visitantes y especialistas.
El evento es impulsado por la organización Balaena, junto a la Junta de Vecinos del sector y la Municipalidad de Freirina, como una instancia abierta que releva la importancia ecológica de esta zona costera de la Región de Atacama, reconocida por ser un punto estratégico para la presencia y alimentación de grandes cetáceos.
Un territorio estratégico para la conservación
La localidad se encuentra en el área de influencia de la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt y de la Reserva Marina Isla Chañaral, espacios protegidos que resguardan una biodiversidad única. En sus aguas es frecuente el avistamiento de especies como la ballena fin y la ballena azul, además de delfines, lobos marinos y diversas aves marinas.
Desde la organización destacan que el festival surge como una expresión del compromiso local con la protección del océano, integrando ciencia, cultura y participación comunitaria en una jornada abierta a todo público.
Ciencia abierta y participación ciudadana
Uno de los ejes centrales de esta edición es la divulgación científica. Investigadores y especialistas están compartiendo sus trabajos en charlas y conversatorios accesibles para la comunidad. Entre los invitados figuran la oceanógrafa Susannah Buchan, vinculada al centro COPAS Sur-Austral y reconocida por sus estudios sobre acústica y canto de ballenas, y el médico veterinario Frederick Toro, del CIANH.
También participan representantes de instituciones públicas y fundaciones dedicadas a la conservación, junto a iniciativas educativas locales. El programa incorpora miradas que van desde la genética molecular hasta la astronomía, generando un diálogo entre el mar y el cielo del desierto de Atacama.
La propuesta apunta a fortalecer la ciencia ciudadana, promoviendo que quienes habitan y visitan el borde costero se involucren activamente en la protección de su patrimonio natural.
Niñez, arte y conciencia ambiental
El festival contempla además actividades dirigidas a niños, niñas y jóvenes. Entre ellas, un concurso literario centrado en la ballena fin y su presencia en la Reserva Marina Isla Chañaral, orientado a participantes de entre 6 y 18 años.
A esto se suman talleres artísticos, como sesiones de acuarela lideradas por la ilustradora Camila Guaman Nicolodi, con el objetivo de fomentar la creatividad y el sentido de pertenencia hacia el entorno marino.
Un esfuerzo comunitario
El Festival de la Ballena es una iniciativa autogestionada que se sostiene gracias a aportes voluntarios y colaboraciones locales. Sus organizadores recalcan que la continuidad del proyecto depende del apoyo de personas e instituciones que compartan la visión de proteger este ecosistema único.
Así, Chañaral de Aceituno no solo conmemora a los grandes cetáceos, sino que reafirma su identidad como uno de los principales referentes de conservación y turismo sustentable en el norte del país.
El Maipo




