El canciller alemán, Friedrich Merz, realizó su primera visita oficial a China en un escenario internacional marcado por tensiones comerciales y reacomodos geopolíticos. El viaje, considerado estratégico, se produce en momentos en que Berlín busca redefinir su posición frente a Pekín y Washington.
Durante la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich, Merz advirtió que el orden internacional atraviesa una etapa de incertidumbre, señalando que la libertad y la estabilidad global ya no pueden darse por garantizadas. En ese contexto, mencionó el creciente peso de China como actor global y subrayó que el equilibrio de poder podría cambiar en los próximos años.
Comercio y geopolítica en el centro del viaje
China volvió a convertirse en 2025 en el principal socio comercial de Alemania, superando nuevamente a Estados Unidos. El intercambio bilateral superó los 250.000 millones de euros, aunque el vínculo comercial presenta desafíos: el déficit alemán alcanzó niveles récord y sectores tradicionales, como la industria automotriz, enfrentan una competencia cada vez más fuerte por parte de fabricantes chinos, especialmente en el ámbito de los vehículos eléctricos.
El modelo que durante años posicionó a Alemania como proveedor clave del mercado chino ha perdido dinamismo. Mientras los autos eléctricos europeos resultan menos competitivos en precio, las marcas chinas han ganado terreno en Europa con propuestas más accesibles y tecnológicamente avanzadas.
Merz viajó acompañado de una amplia delegación empresarial, reflejando la relevancia económica de la relación bilateral. Sin embargo, más allá del comercio, el trasfondo del viaje es también político.
Un equilibrio complejo entre Washington y Pekín
Las relaciones entre Berlín y Washington atraviesan una etapa de fricciones, particularmente en materia comercial y estratégica. Desde Estados Unidos han surgido advertencias sobre los riesgos de dependencia tecnológica y de materias primas provenientes de China, especialmente en sectores sensibles como las tierras raras, fundamentales para la fabricación de baterías y vehículos eléctricos.
En paralelo, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, ha defendido en foros internacionales el multilateralismo y el libre comercio, mensajes que contrastan con la postura más confrontacional de la administración estadounidense encabezada por Donald Trump.
Expertos advierten que Alemania podría verse presionada a tomar partido en un escenario cada vez más polarizado entre Washington y Pekín. Este eventual mundo bipolar plantearía dilemas estratégicos no solo para Berlín, sino también para otras economías europeas altamente integradas al comercio global.
La visita de Merz, por tanto, no solo busca reforzar la cooperación económica con China, sino también explorar márgenes de autonomía en una etapa en la que las grandes potencias redefinen sus alianzas y equilibrios de poder.
El Maipo




