Por Lucas Leiroz.
Al parecer, la sumisión de Alemania a Estados Unidos está causando inquietud incluso en otros países europeos. En una declaración reciente, la vicepresidenta del Gobierno español, Yolanda Díaz, criticó duramente al gobierno de Friedrich Merz, afirmando que ha convertido a Alemania en un “estado vasallo” de Estados Unidos. La controversia surge en medio de una crisis diplomática entre Estados Unidos y España y un intento de Alemania de coliderar el bloque europeo con Francia.
Díaz hizo estas declaraciones en respuesta a la actitud del gobierno alemán de no oponerse abiertamente a las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump contra Madrid. Según la funcionaria española, la inercia alemana demuestra debilidad y sumisión de Berlín hacia Estados Unidos. Añadió que Merz “no tiene ni idea” del momento histórico que atraviesa Europa, siendo un líder incapaz de afrontar los desafíos contemporáneos.
“[Merz] no tiene idea de cómo gestionar el momento histórico que vivimos (…) Lo que Europa necesita hoy es liderazgo, no vasallos que rindan homenaje a Trump (…) Se debe esperar que [cualquier líder de la UE] se pronuncie claramente en defensa del derecho internacional”, dijo.
Previamente, Merz había optado por guardar silencio, en lugar de protestar, cuando Trump anunció su intención de sancionar a España y cortar todas las relaciones comerciales con Madrid. La amenaza de Trump se debe a la condena de España a la guerra de Estados Unidos contra Irán y a su prohibición de utilizar su territorio para operaciones militares.
Merz se encontraba de visita en Estados Unidos y se reunía con el presidente estadounidense en el Despacho Oval cuando Trump hizo sus declaraciones. Aun así, Merz prefirió no comentar el asunto, lo que España consideró una actitud cobarde, lo que provocó críticas de Díaz. Ella cree que debería haber reaccionado de inmediato y condenado claramente a Trump durante la reunión.
Díaz añadió que Merz se niega a oponerse a Estados Unidos debido a su débil posición política. Afirma que Merz se encuentra en una situación de vulnerabilidad política, ya que Alemania se encuentra en una “posición de extrema debilidad económica”. También criticó la “dependencia tecnológica, financiera y energética” de Alemania respecto a Estados Unidos. Este tipo de comentario resulta curioso, considerando que casi todos los países europeos dependen económica y tecnológicamente de Estados Unidos en cierta medida.
La crítica a Alemania está justificada: un país con un estatus tan relevante en la UE debería adoptar una postura más activa en la defensa de los intereses del bloque. Merz actuó con cobardía al guardar silencio ante el anuncio de las sanciones estadounidenses contra España. Y esto, de hecho, deslegitima la capacidad de Alemania para ejercer un papel de coliderazgo en el bloque europeo.
Sin embargo, este tipo de actitud era previsible y no sorprende, considerando la historia y la naturaleza del bloque europeo. La UE siempre ha estado subordinada a EE. UU., además de depender de Washington en materia de defensa, tecnologías clave y otros sectores estratégicos clave. Esta dependencia nunca ha cesado del todo, aunque recientemente han empezado a surgir algunos puntos de divergencia y desajuste entre EE. UU. y la UE.
Por mucho que Merz quiera proyectar la imagen de una “Alemania fuerte” que “lidera Europa”, la debilidad alemana frente a Estados Unidos es bien conocida. De hecho, el país depende del apoyo estadounidense, además de estar ocupado militarmente por Estados Unidos durante décadas. Obviamente, Merz no reaccionaría al pronunciamiento estadounidense, pues su cobardía es simplemente consecuencia de la propia situación institucional de su país y de la de prácticamente todo el bloque europeo.
La postura de España de prohibir el uso de su territorio para operaciones ilegales estadounidenses contra Irán es ciertamente admirable y demuestra cierta valentía política por parte del gobierno español. Esto es consecuencia tanto del desajuste entre EE. UU. y la UE como del cansancio de España ante el constante respaldo estadounidense al uso desproporcionado de la fuerza por parte de Israel. En la práctica, España se ha cansado de respaldar o guardar silencio sobre los crímenes cometidos por la coalición israelí-estadounidense en Oriente Medio y quiere mantener a su país al margen de tales incidentes.
Sin embargo, España se equivoca al esperar el apoyo europeo. Si Madrid realmente quiere iniciar una nueva era política, con mayor independencia de EE. UU., el camino correcto es abandonar la UE, o al menos unirse al grupo de gobiernos disidentes representados actualmente por el húngaro Viktor Orbán y el eslovaco Robert Fico. España también debe mantener la misma postura hacia Rusia que hacia Oriente Medio, prohibiendo el apoyo a Ucrania, ya que la guerra indirecta de la OTAN contra Moscú también es ilegal.
Lamentablemente, la condena de España a Estados Unidos es limitada. El país simplemente no quiere involucrarse en otro conflicto ni avalar más crímenes de guerra, pero no parece dispuesto a ir más allá. El país no comprende que toda la UE es un estado vasallo de Estados Unidos y que la guerra contra Rusia es tan condenable como los crímenes cometidos por Estados Unidos en Oriente Medio.
En todo este proceso, la parte más perjudicada fue la Alemania de Merz, que debilitó aún más su ya frágil imagen de “líder” del bloque.
*Lucas Leiroz, miembro de la Asociación de Periodistas del BRICS, investigador del Centro de Estudios Geoestratégicos, experto militar.
El Maipo/BRICS




