El triunfo del presidente Luíz Inácio Lula da Silva para un cuarto mandato en Brasil dará más garantías para el cuidado de la Amazonía, si se compara su agenda con la de su competidor, el senador Flavio Bolsonaro, hijo del detenido expresidente Jair Bolsonaro.
La selva no fue central en la campaña. Sin embargo, Lula ha buscado frenar la deforestación y financiar una economía sostenible mediante donaciones internacionales, además de fondos públicos y privados. Y tras su reelección se prevé que continúe con estas políticas.
La semana anterior a su reelección, de hecho, se anunció la tasa de deforestación de la Amazonía más baja jamás registrada en Brasil.
Bolsonaro, en cambio, había dicho no creer en el cambio climático, a pesar de presentarse como un defensor del medio ambiente. En campaña ofreció pocos detalles sobre sus planes para proteger la selva, pero entre sus propuestas pidió otorgar mayor poder de decisión a los propietarios de tierras en la Amazonía, una postura que, según los ecologistas, debilitaría las salvaguardas existentes y aceleraría la deforestación.
No todo han sido elogios para Lula en su gestión sobre la selva. Bajo su mandato, la petrolera estatal Petrobras comenzó perforaciones en el margen del río Amazonas, y también avanzó en los planes para pavimentar completamente la carretera BR-319, que cruza la selva. Eso ha buscado compensarlo con la creación de cuatro reservas.
La Amazonía es un territorio clave en la lucha contra el cambio climático mundial que tiene el 60 % de su territorio en Brasil. Darle más garantías puede alejar la llegada al temido “punto de inflexión”: el momento en que esta selva densa, húmeda y que genera vapor de agua se transformaría en un ecosistema más seco.
La protección de esta selva es clave para la biodiversidad y el clima, ya que absorbe enormes cantidades de dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero que impulsa el aumento de las temperaturas globales.
La continuidad de Lula en el poder también garantiza la continuidad del Ministerio de Pueblos Indígenas, que hubiera quedado en riesgo en caso de un triunfo de Bolsonaro. En casi cuatro años, esa entidad ha celebrado la demarcación completa de 20 territorios indígenas, la expulsión de intrusos de 12 territorios y una caída del 98,77 % en la minería ilegal de oro en el Territorio Indígena Yanomami.
*Imagen principal: el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se dirige a sus seguidores durante un mitin tras ganar un cuarto mandato. Foto: AP Foto/Natacha Pisarenko



