Cambio climático: 41 comunas de alto riesgo siguen sin planes de acción

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Un análisis de Corporación Ciudades detectó que un tercio de las 126 comunas más expuestas a la crisis climática no cuenta con un plan para enfrentar sus efectos. A nivel nacional, 113 municipios aún no completaban este instrumento a septiembre de 2026.

Cuatro amenazas climáticas concentran parte de los riesgos que enfrenta Chile: las olas de calor, los incendios forestales, las inundaciones y las sequías. Sin embargo, decenas de municipios todavía no cuentan con una herramienta de planificación para anticiparse a estos eventos.

Un análisis de Corporación Ciudades, que cruzó el Índice de Riesgo al Cambio Climático del Centro de Estudios Públicos (CEP) con información sobre los planes municipales, reveló que 41 de las 126 comunas con mayor riesgo no tienen un Plan de Acción Comunal de Cambio Climático (PACCC).

La cifra equivale al 33% de las comunas más expuestas. En contraste, 85 municipios de ese grupo sí cuentan con el instrumento, que permite establecer medidas para reducir las emisiones y preparar los territorios frente a los efectos del cambio climático.

El diagnóstico muestra una brecha entre la exposición a las amenazas ambientales y la capacidad de los gobiernos locales para planificar respuestas. Además, evidencia que la elaboración de estos planes sigue siendo un desafío para una parte de los municipios del país.

Una obligación establecida por ley

Los Planes de Acción Comunal de Cambio Climático son instrumentos que establecen medidas de adaptación y mitigación según las características de cada territorio. También fijan objetivos, plazos y responsabilidades para orientar las decisiones municipales.

La Ley Marco de Cambio Climático (Ley N.º 21.455) estableció la obligación de elaborar estos planes. La normativa busca que los municipios incorporen los riesgos climáticos en su planificación y definan acciones concretas para enfrentarlos.

Sin embargo, disponer de un plan es solo el primer paso. Su utilidad depende de que las medidas cuenten con responsables, financiamiento y mecanismos para evaluar sus resultados.

Martín Andrade, director ejecutivo de Corporación Ciudades, advirtió que estos instrumentos permiten transformar los diagnósticos de riesgo en medidas concretas. Sin ellos, explicó, los municipios tienen menos herramientas para establecer prioridades y coordinar acciones frente a las amenazas que afectan a sus comunidades.

Más de 100 municipios aún no completaban sus planes

La brecha también aparece al observar el conjunto del país. Según las cifras recogidas por el análisis, a septiembre de 2026, 232 comunas tenían un plan de acción, equivalentes al 67% del total considerado. Otras 113, correspondientes al 33%, todavía no completaban el proceso.

Este último grupo incluye municipios en distintas situaciones: algunos seguían elaborando o validando sus documentos, mientras que otros no registraban avances o no contaban con información disponible.

Por lo tanto, las cifras no significan que todas esas comunas carezcan por completo de iniciativas climáticas. Sí muestran que aún no habían completado el instrumento formal exigido por la normativa.

Coquimbo y Aysén presentan las mayores brechas

El análisis también identificó diferencias importantes entre regiones. Coquimbo y Aysén registraban los menores niveles de aprobación, con solo un 20% de sus comunas con planes aprobados.

En tanto, Antofagasta y Atacama alcanzaban un 33%, mientras que el Biobío llegaba al 36%.

En el otro extremo, Arica y Parinacota, O’Higgins y Los Ríos figuraban entre las regiones donde todas las comunas contaban con planes elaborados, según el estudio. La Araucanía y Los Lagos también superaban el 90% de comunas con instrumentos preparados.

Estas diferencias muestran que el avance de la planificación climática no es uniforme. Además, reflejan el desafío de fortalecer las capacidades municipales para responder a riesgos que varían según las características de cada territorio.

El desafío de pasar de la planificación a la acción

Los planes comunales permiten identificar zonas vulnerables y orientar medidas frente a eventos extremos. Por ejemplo, pueden ayudar a priorizar acciones ante las olas de calor, reducir riesgos asociados a inundaciones y sequías, y mejorar la preparación frente a incendios forestales.

No obstante, la existencia de un plan no garantiza por sí sola que las medidas se ejecuten. Para avanzar, los municipios necesitan recursos, coordinación institucional y seguimiento de los compromisos establecidos.

La brecha detectada por Corporación Ciudades plantea así dos desafíos: completar los instrumentos pendientes y asegurar que las medidas definidas se traduzcan en acciones concretas.

En un escenario de creciente exposición a amenazas climáticas, la planificación local resulta clave para que las comunas puedan anticiparse a los impactos y proteger a sus habitantes.

El Maipo

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