Representantes del mundo empresarial, académico, agrícola, de las pymes y del Gobierno abordaron los principales desafíos de la cuenca, desde la incorporación de inteligencia artificial y la asociatividad hasta el fortalecimiento de la agricultura familiar, el empleo local y la relación del territorio con el puerto de San Antonio.
Los desafíos y oportunidades para el desarrollo del territorio fueron abordados desde distintas perspectivas durante el Encuentro Productivo de El Maipo, realizado en Talagante como una instancia de diálogo entre actores públicos, privados, académicos y organizaciones vinculadas a las actividades productivas de la cuenca.
La jornada reunió a representantes de distintos sectores para analizar las capacidades, desafíos y oportunidades de desarrollo del territorio, con exposiciones que abordaron materias como la innovación, la agricultura, las pequeñas y medianas empresas, el empleo, la conectividad, la logística y la relación entre las actividades productivas y las comunidades locales.
Las exposiciones coincidieron en un diagnóstico: el territorio cuenta con importantes capacidades productivas, agrícolas y logísticas, pero enfrenta desafíos vinculados al empleo local, la innovación, la asociatividad, la conectividad y la necesidad de que los beneficios del crecimiento económico permanezcan en las comunas que lo generan.
Javiera Larraín: empresas vinculadas con el territorio
La primera exposición estuvo a cargo de Javiera Larraín, directora de Programas Sociales de CEMAIPO, organización que reúne a empresas y desarrolla iniciativas de asociatividad en comunas como Buin, Paine y Calera de Tango.
Larraín explicó que el trabajo de CEMAIPO ha evolucionado desde una mirada centrada exclusivamente en las empresas hacia una perspectiva vinculada con el desarrollo territorial. En ese proceso, destacó la necesidad de generar espacios de colaboración entre compañías, comunidades e instituciones.
La organización también desarrolla programas educativos en establecimientos de la zona, buscando acercar el mundo empresarial a las comunidades.
Para Larraín, este trabajo requiere poner a las personas en el centro de las estrategias de crecimiento. “El desarrollo, el crecimiento del país se logra cuando ponemos en el centro a las personas y juntas nos movemos con este propósito”, sostuvo durante su exposición.
Ricardo Neira: inteligencia artificial y el futuro del trabajo
El decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Ricardo Neira, centró su intervención en el impacto que tendrán las nuevas tecnologías sobre las actividades productivas y el empleo.
El académico comparó la inteligencia artificial con otras transformaciones tecnológicas que modificaron profundamente la sociedad, pero planteó que el desafío actual no consiste solamente en incorporar herramientas, sino en anticipar sus consecuencias.
“¿Estamos preparados para lo que estamos creando? (…) No estamos preparados”, señaló Neira, instalando una de las principales interrogantes de su exposición.
En esa línea, sostuvo que las universidades deben participar no solo en la formación técnica, sino también en la discusión sobre los efectos sociales y éticos de la automatización.
El académico propuso fortalecer la relación entre universidad, Estado y empresas, utilizando el conocimiento para abordar problemas concretos. Entre los ejemplos mencionó el desarrollo de tecnologías para automatizar el riego agrícola, incorporando sensores, estaciones meteorológicas e inteligencia artificial.
También advirtió sobre los cambios que la automatización puede generar en el sistema portuario y la necesidad de preparar a los trabajadores para nuevas funciones.

José Miguel Figueroa: innovar desde la producción
La experiencia empresarial estuvo presente en la exposición de José Miguel Figueroa, ingeniero agrónomo vinculado a NATUFEED, quien abordó la innovación desde los problemas que enfrentan directamente las actividades productivas.
Figueroa explicó que parte de sus proyectos surgieron de identificar dificultades concretas en la producción animal y buscar soluciones mediante equipos multidisciplinarios. Entre ellas mencionó iniciativas destinadas a reducir el uso de antibióticos y mejorar los sistemas productivos.
Para el empresario, innovar también implica asumir riesgos, invertir y aceptar que algunos proyectos pueden fracasar antes de encontrar una solución viable.
Otro de sus énfasis estuvo puesto en la colaboración entre empresas. A su juicio, la competencia no debería impedir que distintos actores compartan conocimientos y capacidades.
“Si todos colaboramos, la torta crece y nos alcanza torta para muchos más”, afirmó, planteando la asociatividad como una forma de ampliar las oportunidades de desarrollo.
Abril Palma: fortalecer la agricultura familiar
La situación de los pequeños productores fue abordada por la Ingeniera Comercial y productora agropecuaria. Abril Palma, quien presentó el proyecto del Mercado Campesino de Talagante.
La iniciativa busca facilitar la comercialización directa de productos agrícolas y reducir algunas de las dificultades que enfrentan los productores para llegar a los consumidores, entre ellas los costos de transporte, la dependencia de intermediarios y las dificultades para acceder a nuevos mercados.
El proyecto contempla además espacios de capacitación, gastronomía, identidad local y turismo rural, junto con herramientas vinculadas al uso eficiente del agua y la incorporación de tecnología.
Palma planteó que la iniciativa no debe entenderse solamente como un espacio de venta, sino como una forma de fortalecer la actividad agrícola y la identidad rural del territorio. En ese sentido, definió el proyecto como una oportunidad para “proteger la tierra, fortalecer la economía local y dignificar el trabajo campesino”.

Juan Pablo Subercaseaux: producir con mayor valor
El sector agrícola también fue abordado por Juan Pablo Subercaseaux, de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales de la PUC quien puso el foco en la necesidad de aumentar el valor de la producción y diversificar los mercados.
Su exposición abordó factores como los cambios en los mercados internacionales, el tipo de cambio, los costos de producción y la menor disponibilidad de mano de obra agrícola.
Frente a este escenario, planteó que el desafío no es solamente aumentar los volúmenes de producción, sino avanzar hacia productos capaces de competir por su calidad y valor agregado.
El Maipo cuenta con producción de frutas, hortalizas, nueces, almendras y actividad vitivinícola, pero, según explicó, debe enfrentar los cambios de los mercados evitando una dependencia excesiva de determinados productos o destinos.
Su propuesta quedó sintetizada en una frase: “En vez de volumen, vender valor”.

Germán Dastres: las pymes y el desarrollo territorial
Desde el mundo de las pequeñas y medianas empresas, Germán Dastres, vicepresidente de CONAPYME, abordó el peso de las MIPYMES en la economía y las dificultades que enfrentan para aumentar su participación en los mercados.
Dastres destacó que las empresas de menor tamaño representan una parte importante del empleo formal, pero cuestionó que esa relevancia no siempre se traduzca en una capacidad equivalente para incidir en las decisiones económicas.
En el caso del Maipo, planteó la necesidad de avanzar hacia un polo productivo que permita generar más oportunidades laborales dentro del territorio y reducir la dependencia de Santiago.
También abordó problemas como los extensos plazos de pago que enfrentan las pequeñas empresas cuando trabajan como proveedoras de compañías de mayor tamaño.
Frente a este escenario, defendió la asociatividad como una herramienta para aumentar la capacidad de negociación de las pymes. “Tenemos que trabajar juntos para que las pymes no tengamos solamente una importancia social por el tremendo empleo que damos, sino que también tengamos importancia económica”, sostuvo.
Jaime Bassa: puerto, territorio y distribución de beneficios
La relación entre infraestructura y territorio fue abordada por el diputado por el Distrito 7, Jaime Bassa, quien centró su exposición en el papel del puerto de San Antonio y su vínculo con la cuenca del Maipo.
Bassa cuestionó que una infraestructura de esta magnitud pueda ser analizada únicamente desde su capacidad para movilizar mercancías y generar actividad económica, planteando la necesidad de considerar también sus efectos sobre las comunidades que forman parte de su área de influencia.
En ese contexto, abordó el concepto de “puerto como enclave”, referido a actividades económicas de gran escala cuyos beneficios no necesariamente se distribuyen entre los territorios donde se emplazan.
“Nuestros principales puertos están alojados en ciudades bien precarizadas”, sostuvo, utilizando esa realidad como argumento para plantear una discusión sobre la distribución territorial de los beneficios.
Su propuesta incluyó medidas para favorecer la contratación de trabajadores locales, enfrentar los impactos sociales, ambientales y viales de los grandes proyectos y anticipar los efectos de la automatización sobre el empleo portuario.
También planteó la necesidad de fortalecer la seguridad hídrica, el transporte ferroviario de carga y la coordinación territorial, considerando las oportunidades que puede abrir para el Maipo su conexión con el puerto de San Antonio y el corredor bioceánico.

Juan Pablo Piera: inversión y empleo
El cierre estuvo a cargo del seremi de Economía, Fomento y Turismo de la Región Metropolitana, Juan Pablo Piera, quien abordó los desafíos desde la perspectiva de las políticas públicas.
La autoridad identificó la inversión y el empleo como dos de los principales desafíos para el desarrollo económico y destacó la necesidad de generar mayor actividad dentro de las comunas rurales.
“¿Qué duda cabe que Chile necesita volver a crecer? ¿Qué duda cabe que Chile necesita crecer e invertir? ¿Y qué duda cabe que Chile necesita generar empleo?”, planteó durante su intervención.
Piera también señaló que la conectividad y el transporte rural aparecen como problemas recurrentes en distintas comunas de la Región Metropolitana.
Otro de los puntos abordados fue la planificación territorial y la posibilidad de facilitar inversiones compatibles con las características de las comunas rurales, mencionando como ejemplo proyectos turísticos de pequeña escala asociados a viñas.
La autoridad también destacó medidas de apoyo al empleo y señaló que el subsidio de contratación gestionado a través de SENCE había sido ampliado para alcanzar una cobertura de hasta 100 mil empleos.
Un debate que cruza agricultura, empleo e innovación
Las ocho exposiciones mostraron que hablar del desarrollo del Maipo implica abordar dimensiones que van más allá del crecimiento económico.
Agricultura, tecnología, pequeñas empresas, empleo, infraestructura, educación y logística aparecieron conectadas por una misma pregunta: cómo lograr que las oportunidades productivas del territorio se traduzcan en mejores condiciones para quienes viven en sus comunas.
Mientras las intervenciones académicas y empresariales pusieron el foco en la innovación, el conocimiento y la colaboración, los representantes del sector productivo abordaron las dificultades que enfrentan agricultores y pymes.
A su vez, la discusión sobre el puerto y las políticas públicas incorporó el debate sobre la distribución territorial de los beneficios, el empleo local y la necesidad de fortalecer las capacidades propias de las comunas.
Más que una sola mirada sobre el desarrollo, el encuentro permitió poner en común distintas perspectivas sobre cómo el territorio puede enfrentar sus desafíos productivos y aprovechar sus capacidades agrícolas, empresariales y logísticas.
El Maipo



