El registro de una familia de gatos andinos en el valle del río Colorado impulsó un trabajo de monitoreo ciudadano que busca conocer los desplazamientos de una de las especies más amenazadas de los Andes. Los investigadores advierten que los sectores bajos también cumplen una función clave para mantener la conectividad de su hábitat.
En medio de los paisajes cordilleranos del Cajón del Maipo existe una especie que durante años ha sido difícil de observar: el gato andino (Leopardus jacobita). Su presencia en el territorio ha sido documentada mediante registros científicos y monitoreos comunitarios que buscan comprender cómo se desplaza por la cordillera de la Región Metropolitana.
Uno de los registros que marcó este trabajo ocurrió en 2022, cuando un grupo de escaladores encontró cuatro ejemplares en las cercanías del río Colorado. El hallazgo permitió identificar a una familia y posteriormente impulsó la creación de los Guardianes del Gato Andino del Cajón del Maipo, agrupación integrada por vecinos y montañistas que comenzó a instalar cámaras trampa y realizar actividades de monitoreo y educación ambiental.
Desde entonces, el seguimiento de la especie ha permitido reunir antecedentes sobre el uso que hace del territorio y, particularmente, sobre la importancia que tienen los valles de menor altitud para mantener conectadas sus poblaciones.
Los valles también son parte del hábitat
Aunque el gato andino suele asociarse a sectores de alta montaña, los monitoreos muestran que la especie utiliza también sectores más bajos para desplazarse.
Esta información resulta relevante porque la conservación del felino no depende únicamente de proteger las zonas donde se registran sus ejemplares. También es necesario conservar los corredores naturales que permiten su movimiento entre distintos sectores de la cordillera.
El investigador Nicolás Lagos, coordinador para Chile de la Alianza Gato Andino, explica que la conservación de estos corredores está estrechamente relacionada con la disponibilidad de alimento.
El felino es un especialista que posee una dieta limitada, por lo que la presencia de poblaciones saludables de vizcachas resulta fundamental para su supervivencia. Si los valles que albergan a estos roedores se deterioran, también puede verse afectada la población de gatos andinos que depende de ellos.
La relación entre ambas especies muestra que proteger al gato andino implica conservar un ecosistema completo, y no solamente los lugares donde ocasionalmente se obtiene una fotografía o un registro mediante cámaras trampa.
Olivares y Colorado, un territorio clave
Uno de los principales sectores vinculados a esta conservación corresponde a los valles de los ríos Olivares y Colorado, en la comuna de San José de Maipo.
El territorio posee humedales altoandinos, vegas, cursos de agua y distintos ambientes utilizados por la fauna cordillerana. Además del gato andino, allí se encuentran especies como el puma, cóndor, zorro y gato colocolo.
El área también cumple una función relevante para la seguridad hídrica de la Región Metropolitana. El sitio prioritario Río Olivares–Río Colorado–Tupungato comprende más de 110 mil hectáreas y está ubicado en el sector norte de la Cordillera de los Andes, dentro de San José de Maipo.
Por ello, la discusión sobre la conservación de estos territorios no se limita a la protección de una especie amenazada. También involucra la preservación de ecosistemas de montaña, fuentes de agua y corredores ecológicos.
Una protección que sigue en tramitación
La conservación del territorio enfrenta además un proceso administrativo que se encuentra en desarrollo.
El decreto que crea el Área de Conservación de Múltiples Usos Olivares-Colorado fue reingresado durante 2026 a la Contraloría General de la República, después de haber sido retirado temporalmente para su revisión. La propuesta contempla un área de aproximadamente 43.260 hectáreas.
La iniciativa busca establecer una figura de protección para los valles de los ríos Colorado y Olivares y complementar la conservación existente en la zona cordillerana.
La CONAF ha señalado que la protección de este territorio responde, entre otros factores, a su importancia como reservorio de agua para la Región Metropolitana y como refugio de especies emblemáticas, entre ellas el gato andino.
El proceso también ha generado participación de organizaciones y comunidades vinculadas al Cajón del Maipo, que durante años han impulsado la protección del territorio.
Monitorear para conocer y proteger
El trabajo realizado por vecinos, montañistas y científicos permite obtener información que de otra manera sería difícil de conseguir.
Las cámaras trampa instaladas en distintos sectores permiten identificar ejemplares, conocer sus desplazamientos y registrar otras especies que comparten el ecosistema.
En el caso del gato andino, cada registro contribuye a comprender mejor una especie que se caracteriza por sus bajas densidades poblacionales y por habitar ambientes cordilleranos de difícil acceso.
Los monitoreos también han permitido poner atención en una dimensión menos visible de la conservación: los sectores de menor altitud pueden ser tan importantes como las zonas de alta montaña cuando se trata de mantener la conectividad entre poblaciones.
Para el Cajón del Maipo, esto supone que la protección de la biodiversidad requiere considerar la continuidad de los ecosistemas desde los sectores altos hasta los valles, donde especies como la vizcacha encuentran alimento y donde el gato andino puede desplazarse.
Así, el pequeño felino que aparece ocasionalmente frente a una cámara trampa se convierte también en un indicador de la salud de un territorio mucho más amplio: los ecosistemas cordilleranos de la cuenca del Maipo.
El Maipo




