Después de décadas de mantener una férrea campaña contra los enervantes, Washington no ha logrado disminuir su uso de manera considerable, esto debido a que el enfoque de la estrategia ha sido el criminal y no de salud pública, coincidieron especialistas consultados por Sputnik.
Recientemente, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sugirió que, entre los diferentes problemas que enfrentan para acabar con el narcotráfico, está el alto consumo de países con los que comparte frontera, en referencia a su vecino del norte.
“Yo podría decir: es muy difícil vivir junto a un país que tiene un nivel tan alto de consumo de drogas ilícitas. O podría decir: es muy difícil vivir junto a un país que tiene tanta producción de armas, pero no lo voy a decir porque tenemos buena relación”, declaró la mandataria.
El comentario fue una respuesta al posicionamiento que hizo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante su participación en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la que aseguró que “México es el epicentro de la violencia de los cárteles”.
🇺🇸 💊 ¿Por qué EEUU mantiene un consumo alto de drogas tras más de 50 años de combate al narco?
— Sputnik Mundo (@SputnikMundo) September 26, 2026
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La acusación se suma a una larga lista de declaraciones que Washington ha hecho en contra del Estado mexicano, a quien acusa de no hacer lo suficiente y estar coludido con los cárteles, aunque, al mismo tiempo, funcionarios de alto nivel reconocen las labores en materia de seguridad que ha realizado Sheinbaum.
Una responsabilidad que Washington no quiere ver
Adjudicar la responsabilidad a EEUU por no disminuir el consumo entre su población también la realizó el expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), quien incluso agregó que, el modelo de vida que se promueve en la nación norteamericanaera, en parte, responsable del problema.
Al respecto, la Casa Blanca ha subrayado que, desde que inició la nueva Administración de Donald Trump, las muertes por consumo de fentanilo se han reducido 22%, lo que se considera una señal de que la estrategia funciona.
El Centro de Control de Enfermedades de EEUU (CDC, por sus siglas en inglés) estima que, en el último año, el consumo de este opiáceo se ha reducido 24%. En general, el uso de drogas en la juventud se mantiene estable o a la baja, a excepción de la heroína, que subió menos de 1%.
La consejera jurídica de la Presidencia de México, Luisa María Alcalde, aseguró a mediados de 2026 que cerca de 73 millones de personas en EEUU habían probado, al menos, una sustancia ilícita en el último año, mientras que 48 millones tienen trastornos por adicción.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó en 2025 que, a nivel internacional, más de 331 millones de personas habían probado alguna droga en el último año, lo que representa el 6,2% de la población mundial total de entre 15 y 64 años.
Sin enfoque en la salud pública
Especialistas consultados por Sputnik coincidieron en señalar que, uno de los fallos más visibles en la actual estrategia contra las drogas, es que el ángulo en que se trata es enteramente penal y no se contemplan temas de salud pública.
En entrevista para este medio, el investigador del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Erik Ruiz, recordó que el debate sobre el consumo de estupefacientes en suelo estadounidense inició de forma masiva a principios de siglo, pero cobró otra dimensión hasta la década de 1970, con la creación de la DEA.
El experto señaló que los esfuerzos se han centrado en la cuestión criminal sin tomar en cuenta que el acceso a medicamentos legalmente vendidos también forma parte de los problemas de adicción de la población, un fenómeno registrado a lo largo de la historia.
“El uso, por ejemplo, de la morfina, empieza a tener un auge sobre todo en el ámbito militar, con los soldados llegados de la guerra, con heridas de guerra, era con lo que mitigaban estas dolencias. Todo eso genera una adicción”, declaró el académico.
En este tenor, la doctora en Ciencias Políticas y Sociales, Irais Moreno, declaró en entrevista para esta agencia que el consumo de drogas no solo ha crecido en EEUU, sino en todo el mundo.
“Estamos ante una problemática de una complejidad increíble, así como otras que también trascienden las acciones del Estado o de las políticas públicas: las drogas están llegando a un consumidor final (…), están a un precio accesible para [ellos] y empieza generalmente en la adolescencia”, comentó.
En este sentido, la especialista opinó que reducir el tema a responsabilizar a la población que usa los enervantes o solo capturar a los responsables del tráfico de drogas deja de lado otras aristas relacionadas con la problemática, por ejemplo, la socialización a través del consumo de sustancias legalmente permitidas como el alcohol.
“Una parte importante en esta cultura del consumo es la responsabilidad también personal, de fortalecer vínculos, de las creencias respetuosas, de otros factores que podrían tener que ver más con la responsabilidad, más que un modelo malvado todopoderoso”, aseveró.
Moreno expresó que el actual modelo, donde solo se señala a la gente y se capturan a los capos, promueve un ambiente de polarización que impide buscar soluciones integrales y multinacionales, que involucren a todos los países que, directa o indirectamente, participan en el tráfico de drogas y el lavado de dinero asociado a esta actividad criminal.




