El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed, por sus siglas en inglés), Kevin Warsh, justificó la subida de la tasa de interés, debido a los altos niveles de inflación que persisten en el país norteamericano.
Este 16 de septiembre, el banco central norteamericano anunció que, tras una racha de años sin ajustes al alza, aumentaría la tasa de referencia para colocarla en un rango de entre el 3,75 y 4%.
Al respecto, Warsh afirmó que esta decisión se tomó debido a que “la inflación es demasiado alta y lo ha sido durante demasiado tiempo”.
En conferencia de prensa tras el anuncio de la Fed, el encargado de la política monetaria estadounidense detalló que esta medida busca controlar los precios luego de que la inflación en el verano “no sugiere que las tendencias subyacentes hayan mejorado de manera significativa” en la estabilidad de precios.
“No se pueden ignorar los focos de tensión en todo el mundo, y nuestra valoración sobre los escenarios geopolíticos más o menos probables ha cambiado. Estos tres factores conducen a una decisión firme y unánime hoy”, declaró Warsh.
En las proyecciones de la Fed publicadas junto con el anuncio, se considera muy probable que, antes de que finalice el año, se apruebe un nuevo incremento en la tasa referencial.
Según información del Gobierno de EEUU, la inflación interanual fue de 3,4% durante el mes de agosto, impulsada principalmente por el aumento en los precios de los energéticos derivado del conflicto en Oriente Medio.
El tenue acercamiento entre Teherán y Washington para lograr un entendimiento alivió la tensión en el mercado energético, el cual nuevamente registró turbulencias al no concretarse el pacto.
Datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU sostienen que el precio de la gasolina subió 3,9% en el último año, lo que tiene un impacto directo en diferentes cadenas de suministros y servicios.
A esto se suman los aranceles que impuso Canadá a EEUU, ello como respuesta a la nueva política arancelaria de su vecino del sur.
El Maipo/Sputnik




