(Roma) El Gobierno italiano y los sindicatos metalúrgicos abordan hoy la crisis de la antigua siderúrgica Ilva, de Taranto, en un encuentro convocado tras las recientes protestas de los trabajadores derivada del cierre del área caliente de la planta.
Se espera que en la reunión de este miércoles en el Palacio Chigi se apruebe un decreto con nuevas medidas para proteger a los trabajadores de industrias afines, informó la agencia de información Nova.
La cita tiene como uno de sus principales asuntos la situación de los trabajadores de las empresas contratistas vinculadas al complejo siderúrgico, después que los sindicatos reclamaran al Ejecutivo medidas urgentes para evitar despidos y garantizar los ingresos durante la fase de crisis, reportó la agencia Nova.
El Ejecutivo de la primera ministra Giorgia Meloni trabaja, paralelamente, en un decreto que contempla medidas extraordinarias para proteger a los trabajadores del entramado de empresas que presta servicios y suministra bienes al establecimiento siderúrgico.
La convocatoria gubernamental se produjo después de la movilización realizada el 14 de septiembre en Taranto, donde los sindicatos del sector convocaron 24 horas de huelga para los trabajadores de las empresas contratistas. La protesta incluyó bloqueos de carreteras y reclamaciones de garantías para el empleo.
Los sindicatos reclaman una respuesta que abarque tanto la protección inmediata de los trabajadores como una perspectiva industrial para el futuro del polo siderúrgico.
Entre las cuestiones planteadas figura la necesidad de evitar que la paralización de la producción provoque una cadena de despidos en las empresas que dependen de la actividad de la planta.
La reunión tiene lugar pocos días después de que la Corte de Apelación de Milán rechazara la solicitud de Acciaierie d’Italia para suspender la orden de cierre del área a caliente de la planta de Taranto, de gran importancia para la economía del país por su producción de acero primario a gran escala.
El decreto judicial mantiene el procedimiento para detener los altos hornos y establece como fecha límite el 28 de octubre, medida que responde a problemas de seguridad ambiental de las instalaciones.
La paralización del área a caliente supone un problema central para la continuidad de la actividad siderúrgica en Taranto, ya que esa parte del complejo constituye el núcleo del proceso de producción basado actualmente en altos hornos.
El Maipo/PL




