Por Antonio Rondón
(París) De cara a las elecciones presidenciales de 2027, la izquierda enfrenta un reto clave o incluso existencial: la búsqueda de la unidad, cuando los días del Nuevo Frente Popular (NFP) aparecen por ahora como una quimera.
En 2024, cuando el presidente Emmanuel Macron decidió disolver la Asamblea Nacional (cámara baja), se creó el NFP, formado por La Francia Insumisa (LFI), el Partido Socialista (PS), los Ecologistas, Plaza Pública y el Partido Comunista de Francia (PCF).
Pero los llamados de la líder ecologista Marine Tondelier a la unidad de la izquierda en aras de procurar una existencia legislativa, tras las presidenciales, cuando se puede disolver la Asamblea Nacional, no encuentran respaldo alguno en un bloque dividido.
Tondelier advirtió en varias ocasiones que era necesario unirse para no lamentar perder algo que se pudo ganar de conjunto.
Los llamados de la dirigente ecologista, quien aún sin definir su candidatura presidencial, fue invitada al primer debate televisivo, organizado por la Medef (unión de empresarios franceses), están dados por la posición vigente del PS y Plaza Pública.
Tanto la dirección del PS como el dirigente de Plaza Pública, Raphaël Glucksmann, se pronuncian por un distanciamiento con la LFI de Jean-Luc Mélenchon, mientras gran parte de los ecologistas está a favor de una alianza con este último, aunque no todos.
La última nota discordante la dio Yannick Yadot, quien fue candidato presidencial de los ecologistas en 2022, cuando obtuvo 4,63 por ciento de los votos (1,63 millones de boletas), pero que ahora se pronuncia por apoyar a Glucksmann como candidato socialdemócrata.
Poner orden interno
Precisamente, Glucksamann, quien ya anunció su candidatura y estuvo en el primer debate presidencial, aparece con un respaldo importante dentro del PS.
Olivier Faure, es el secretario general socialista desde hace ocho años, sin embargo, por el momento no constata su intención de ir a los comicios de 2027, mientras que su idea de unas primarias abiertas de todas las fuerzas de izquierda no encontró mayoría en su partido.
Como lo describe el canal France 24, Faure propuso en junio una primaria abierta con una contribución por votante de un euro, mientras que la mayoría de su partido abogó por una votación cerrada que incluya a Plaza Pública por una contribución individual de 15 euros.
Faure debe pronunciarse este fin de semana, durante las jornadas de verano del PS, sobre la unidad de las filas socialistas, quizás sin mencionar su posición respecto a la propuesta de llevar a Glucksmann como candidato unificado de los socialdemócratas.
Un sondeo reciente aparecido en el canal de televisión BFMTV, sitúa al máximo dirigente de Plaza Pública con poco más de 10 puntos, frente a un 4,5 de Faure.
LA DIFICIL UNIDAD
La máxima dirigente ecologista insiste en la unión de todas las fuerzas de izquierda, cuando recuerda las razones que llevaron en 2024 a la creación del NFP: reducir el avance de la ultraderecha y garantizar una presencia fuerte de la izquierda en la cámara baja.
Analistas del canal CNews recuerdan que entonces el LFI obtuvo 74 escaños, el PS llegó a 59, los Ecologistas a 29 y el PCF a nueve, aunque este último formó el Grupo Izquierda Democrática y Republicana, conocido como GDR, que cuenta con 17 escaños.
Tondelier, con su llamado a la unidad, busca blindar a la izquierda ante la posibilidad de que después de los comicios presidenciales se pueda disolver la Asamblea Nacional y se llame a comicios anticipados, considerar expertos, citados aquí por BFMTV.
Por el momento, como mismo ocurre en el sector de la centroderecha, no se avizoran posibilidades de un candidato unificado de la izquierda.
La más reciente encuesta de Ifop-Feducial sitúa a Le Pen con entre 33 y 35 por ciento de intenciones de voto, a Mélenchon, con entre 16 y 19, al exprimer ministro Édouard Philippe, con entre 14 y 21, y al exjefe de Gobierno Gabriel Attal, con entre ocho y 15.
En ese sondeo, Glucksmann aparece con ocho puntos, destaca el canal Francia 24.
Lo cierto es que en los próximos ocho meses, la izquierda francesa deberá sopesar si es prudente llevar un candidato unificado o apostar por una opción atomizada, cuando existe el riesgo de contar con la ultraderecha en una segura segunda vuelta.
El Maipo/PL




