Organizaciones socioambientales, pescadores y autoridades alertaron por el eventual escurrimiento de residuos desde antiguos depósitos de termoeléctricas. El diputado Jaime Araya pidió una fiscalización urgente.
El aluvión que golpeó a Tocopilla, en la Región de Antofagasta, no solo dejó viviendas dañadas, calles cubiertas de barro y sectores aislados. Las intensas precipitaciones también habrían arrastrado escorias y cenizas desde antiguos depósitos asociados a termoeléctricas hacia el borde costero.
La situación generó una nueva alerta ambiental en una comuna que durante décadas ha convivido con actividades industriales y sus efectos sobre el territorio.
La denuncia se concentra en el sector de Caleta Vieja, al norte de la ciudad. Organizaciones locales registraron material proveniente de los depósitos descendiendo hacia sectores cercanos al mar.
Según los antecedentes difundidos por Contingencia Chile, los depósitos estarían relacionados con las operaciones de Engie y AES Andes, anteriormente AES Gener, empresas vinculadas durante décadas con la generación termoeléctrica en Tocopilla.
Durante una inspección en terreno, el diputado Jaime Araya manifestó su preocupación por la posible presencia de elementos contaminantes en los residuos.
“Lo que están viendo son los depósitos de escorias y cenizas de las empresas Engie y AES Andes después del aluvión que azotó la comuna. Arsénico, mercurio, plomo, azufre y cromo son algunos de los compuestos que hoy se denuncian desde estos depósitos”, señaló.
Sin embargo, la eventual presencia y concentración de estos elementos todavía debe ser confirmada mediante muestras y análisis de laboratorio realizados por organismos especializados.
Preocupación por cercanía de planta desaladora
Uno de los principales motivos de preocupación es la cercanía entre los depósitos y la bocatoma de la planta desaladora que abastece de agua potable a Tocopilla.
“Un par de kilómetros más allá está la bocatoma de la desaladora que genera el agua para Tocopilla”, advirtió Araya, quien pidió que se realicen estudios para descartar cualquier riesgo para el suministro.
El parlamentario también manifestó preocupación por los posibles efectos del material sobre la fauna marina y sobre las personas que consumen productos extraídos desde el sector.
Entre los recursos que podrían verse afectados se encuentran pescados, mariscos y organismos bentónicos. No obstante, cualquier riesgo para la salud deberá establecerse mediante estudios ambientales y sanitarios.
Por ello, las autoridades deberán determinar si corresponde adoptar medidas preventivas sobre la extracción o el consumo de productos provenientes de la zona eventualmente afectada.
“Es urgente que la ministra del Medio Ambiente pueda venir a Tocopilla. Esto ya ocurrió en el pasado y tenemos que adoptar medidas para mitigar lo sucedido, pero también para evitar que vuelva a repetirse”, emplazó el diputado.
Autoridades solicitan fiscalización
La preocupación también llegó al Gobierno Regional de Antofagasta. El gobernador Ricardo Díaz informó que ofició a la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), la Seremi de Medio Ambiente y la Brigada Investigadora de Delitos Contra el Medio Ambiente y Patrimonio Cultural (BIDEMA) de la PDI.
La solicitud busca determinar si efectivamente hubo un escurrimiento de cenizas hacia el mar y establecer eventuales responsabilidades administrativas o penales.
Díaz explicó que vecinos de Tocopilla entregaron antecedentes y registros sobre el posible ingreso de material al mar tras las lluvias.
“Necesitamos tener la certeza de que no hay contaminación en el mar”, señaló la autoridad regional, quien comprometió seguimiento de la situación.
En paralelo, Araya ofició al Ministerio del Medio Ambiente, a la SMA y a la BIDEMA para solicitar una fiscalización en terreno y convocar a las empresas involucradas para que entreguen antecedentes técnicos.
Familias dependen de los recursos marinos
Francisco Salamanca, representante de Tocopilla Digna y de la Fundación Pájaro Niño, expresó su preocupación por el posible impacto del aluvión sobre el ecosistema marino.
El dirigente explicó que las lluvias trasladaron grandes cantidades de barro, piedras, sedimentos, residuos y cenizas hacia el litoral.
Salamanca recordó que numerosas familias de Tocopilla dependen de la pesca artesanal y de la extracción de recursos como lapas, locos y huiros. Por esta razón, pidió la participación de universidades, organismos científicos e instituciones públicas para determinar el alcance de la eventual afectación.
“Necesitamos estudios de impacto para poder ayudar a todas las familias afectadas que viven directamente de los organismos marinos”, planteó.
La preocupación también tiene una dimensión económica. Una eventual restricción a la extracción de recursos mientras se realizan los estudios podría afectar los ingresos de pescadores, recolectores y otros trabajadores vinculados a la actividad costera.
“Los cenizales deberían haber salido de nuestro puerto”
El consejero regional de la provincia de Tocopilla, Gustavo Carrasco, sostuvo que la situación evidencia un problema ambiental que permanece pendiente desde el proceso de descarbonización.
“Los cenizales han desembocado en nuestro mar y todavía no existe una remediación. Eso debería haber ocurrido cuando comenzaron los procesos de descarbonización”, cuestionó.
Carrasco planteó que las empresas relacionadas con estos residuos deben asumir responsabilidades por los depósitos que permanecen en el territorio.
“Las empresas, estén donde estén y produciendo lo que estén produciendo, tienen que hacerse cargo de esto. La contaminación viene a agravar aún más la tragedia que está viviendo Tocopilla”, agregó.
Buscan determinar origen y composición de las cenizas
La fiscalización deberá establecer distintos antecedentes sobre los depósitos y el material que habría sido movilizado por las lluvias.
Entre ellos se encuentran:
- El origen y la propiedad de los depósitos.
- La composición química de las escorias y cenizas.
- La cantidad de material arrastrado por el aluvión.
- La extensión de una eventual contaminación marina.
- Los posibles efectos sobre la biodiversidad y los recursos pesqueros.
- Los eventuales riesgos para la salud de la población.
- Las obligaciones de mantenimiento, contención y remediación.
- La existencia de posibles infracciones o delitos ambientales.
Hasta ahora, no existen resultados de laboratorio que permitan confirmar una contaminación del mar ni la presencia de arsénico, mercurio o plomo en las aguas. Precisamente por eso, las autoridades ambientales y policiales deberán realizar las inspecciones y muestreos correspondientes antes de determinar el alcance del episodio.
La emergencia vuelve a poner sobre la mesa los pasivos ambientales asociados a la actividad termoeléctrica en Tocopilla. Para las organizaciones locales, el desafío no pasa solo por responder ante este episodio, sino también por avanzar en una solución definitiva para los antiguos depósitos y evitar que nuevos eventos meteorológicos vuelvan a movilizar estos residuos hacia el borde costero.
El Maipo




