(La Habana) “El Bárbaro del Ritmo”, un músico de dimensión universal o el hijo ilustre de la ciudad cubana de Cienfuegos, son algunos de los calificativos empleados hoy para recordar el aniversario 107 del natalicio de Benny Moré.
Considerado uno de los artistas más destacados de la escena en Cuba, revolucionó la música popular cubana y se ganó el respeto y la admiración de su pueblo, que lo recuerda siempre por sus innumerables aportes a la creación y la cultura cubanas.
Nacido en Santa Isabel de las Lajas, Cienfuegos, convirtió su voz privilegiada y su extraordinaria capacidad de improvisación en el sello de una época dorada.
Su legado trasciende géneros, pues dominó con virtuosismo el son montuno, el bolero, la guaracha y el mambo, legando su huella en cada interpretación.
Benny Moré prestigió con su talento el Conjunto Matamoros, una agrupación que marcó el éxito del artista y le agenció su primer viaje a México, donde se consagró luego como cantor popular.
Resultan esenciales en su trayectoria artística las presentaciones en México junto a Pérez Prado, con quien conquistó al país azteca en giras por diferentes estados.
“Debido al éxito alcanzado por el Benny, el pueblo le otorgó el título de «Príncipe del mambo» y a Pérez Prado el de «Rey del mambo», destaca la enciclopedia cubana EcuRed.
De regreso a Cuba, en 1952, formó su legendaria Banda Gigante, una orquesta que despuntó por la “excelente calidad de los músicos y los arreglos”.
Con esta agrupación llevó la musicalidad y el sabor caribeño a escenarios internacionales.
Su muerte prematura a los 43 años no pudo apagar su fuego. Obras inmortales como Qué bueno baila usted, Cómo fue, Cienfuegos y Santa Isabel de las Lajas, repercuten con igual frescura, inspirando a profesionales y admiradores del arte sonoro.
Más que un artista excepcional, Benny Moré es un símbolo de la cultura cubana y un referente para las nuevas generaciones de intérpretes que hallan en la música la inspiración oportuna y el motivo para seguir creando.
El Maipo/PL




