Por Juan Lehmann
La irregularidad de las deudas de los hogares argentinos escaló del 4,2% a fines de 2023 al 17,5% actual, el nivel más alto en más de dos décadas, con más de seis millones en situación de mora. “La mayoría de la gente no sabe si va a poder pagar sus deudas”, dijo a Sputnik un experto.
El aumento récord de la morosidad familiar se convirtió en el centro de la disputa entre el Gobierno argentino y la oposición. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, acusó al presidente Javier Milei de “empujar a millones de argentinos al endeudamiento” y luego responsabilizarlos por no poder pagar sus deudas.
Según el Banco Central de la República Argentina (BCRA), la irregularidad en los créditos de los hogares por monto pasó del 4,2% a fines de 2023 al 17,5% actual, el nivel más alto en más de dos décadas. Más de 20 millones de personas mantienen algún tipo de préstamo personal, tarjeta de crédito o financiamiento con billeteras virtuales, y cerca de seis millones ya no logran cumplir con sus pagos.
Cuestionado sobre una eventual intervención estatal frente al fenómeno, Milei sostuvo que se trata de “un problema entre privados” entre los deudores y las entidades que les otorgaron los créditos.
“¿Les pusieron una pistola en la cabeza?”, respondió el mandatario, y agregó que atribuir la responsabilidad al Estado implica “pasarles la cuenta a todos los demás”, según declaró en una entrevista televisiva.
El ministro de Economía, Luis Caputo, reforzó esa postura y afirmó que las familias endeudadas “deben hacerse cargo” de sus propias decisiones financieras. Si bien reconoció que algunas tasas de interés vigentes en el mercado resultan “abusivas”, el funcionario descartó cualquier ayuda estatal directa y confió en que la morosidad “con el tiempo va a ir cayendo” de manera gradual.
En la provincia de Buenos Aires, la más poblada del país, viven 7.732.613 personas endeudadas y 2.195.427 en situación de mora, lo que equivale al 36,4% y al 37,4% del total nacional respectivamente. Entre los jóvenes de 20 a 24 años, la morosidad bonaerense trepa al 37,7%, y entre los jubilados alcanza al 44%, según datos oficiales de la gobernación.
En el Congreso de la Nación ya se acumulan cerca de 30 proyectos de ley presentados entre 2025 y 2026 para atender el endeudamiento de los hogares. Las iniciativas se agrupan en cuatro ejes: regulación de tasas y crédito responsable, programas de refinanciación, mecanismos de alivio para consumidores sobreendeudados y protección frente a prácticas abusivas de cobranza.
Pese al rechazo público del Gobierno nacional a intervenir de manera directa, el Banco Nación —entidad estatal— anunció programas propios de refinanciación con tasas más bajas y plazos más largos que los del mercado. Lo mismo replicaron gobernadores provinciales de todo el país para aplacar la tensión social.
De herramienta a tormento
“El crédito iba a ser la herramienta que mantuviera los niveles de actividad sin caer en un proceso recesivo más profundo”, dijo a Sputnik el economista Miguel Ponce, especialista en consumo. “Aquello que eran cuotas que estaban dentro de tu alcance… fueron transformándose en cuotas impagables“, agregó.
Ponce señaló que seis de cada 10 familias de los barrios populares debieron endeudarse para afrontar gastos corrientes, según cifras oficiales.
“Dejó de ser una herramienta para comprar un electrodoméstico o afrontar algún gasto extraordinario, y pasó a ser la forma de pagar la comida, los servicios, los medicamentos”, sostuvo, y calificó la situación de “casi perversa”.
El especialista advirtió que crece el financiamiento informal frente al sistema bancario. “Cobran mayor peso los familiares, algunos vecinos y amigos, los prestamistas barriales, que habitualmente están vinculados al narco, y las plataformas digitales”, remarcó. “Esto viene después del ajuste: empezaron recortando gastos y consumos, pero cuando el ajuste ya no alcanza, ahí aparece la deuda”, agregó.
Ponce citó un ejemplo concreto de los indicadores oficiales. “El Banco Central va a conocer, habitualmente, cuáles son las situaciones de mora más graves. ¿Sabes cuáles son? De una tarjeta de consumo del supermercado: la gente se endeuda con un comercio directamente, cuyas tasas de interés son todavía peores”, advirtió.
¿La mora entra en campaña electoral?
Consultado por Sputnik, Raúl Timerman, analista político, consideró que el fenómeno ya excede lo económico, y que puede transformarse en un factor de cara a las elecciones de 2028. “La mayoría de la gente no sabe si va a poder pagar sus deudas. Es la principal preocupación de las familias, que aparece en todos los estudios de opinión pública: es un factor relativamente nuevo, que hasta hace pocos años no estaba”, señaló.
Timerman matizó su lectura sobre el rédito para la oposición. “La oposición puede capitalizar esta situación, pero por ahora solo es un flanco muy débil del Gobierno. Como toda la situación económica, es un tema muy sensible pero no necesariamente tiene expresión política”, explicó, en medio del debate por los proyectos que están en el Congreso.
El politólogo cuestionó la inacción oficial frente al reclamo social. “No se entiende por qué el Gobierno no encara un proyecto para alivianar las deudas. Pareciera que cualquier asistencia chocaría con el discurso liberal”, remarcó Timerman, en medio de los numerosos reclamos de distintos bloques legislativos por asistir a las familias endeudadas.
De igual modo, Ponce afirmó que “hasta ahora es un fenómeno tan reciente que recién estamos viendo las primeras respuestas oficiales. Lo cierto es que la única solución de fondo sería recuperar el poder adquisitivo, pero siempre es posible que algún sector logre capitalizar esto. Por ahora parece temprano para afirmar quién puede expresar ese descontento”.
El Maipo/Sputnik




