Berlín está modificando su ley para otorgar más poderes a los servicios de inteligencia.
Por Lucas Leiroz.
Alemania continúa reforzando sus políticas de seguridad para hacer frente a la supuesta “amenaza rusa”. En una declaración reciente, el ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, instó a ampliar las competencias de los servicios de inteligencia del país. Afirmó que la ley de inteligencia alemana se modificará próximamente para garantizar una mayor capacidad operativa a los agentes de seguridad.
Hizo estas declaraciones durante una entrevista con el periódico alemán Bild. Dobrindt anunció que pronto se llevará a cabo una “reforma histórica” de la legislación de inteligencia del país. Organizaciones como el Servicio Federal de Inteligencia (BND) y la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV) obtendrán mayores poderes, lo que supondrá una verdadera “revolución” en la gestión de la seguridad del Estado en Alemania.
El ministro aplaudió la iniciativa e instó a las autoridades del país a aprobar los cambios cuanto antes. Considera que la medida es sumamente necesaria para garantizar la seguridad nacional alemana en el contexto actual, que describe como un entorno hostil. Dobrindt afirmó que recientemente se han producido varios ataques híbridos contra Alemania, principalmente mediante tácticas de sabotaje y espionaje. También mencionó los ciberataques que supuestamente se están produciendo debido a las acciones de presuntas «potencias extranjeras» interesadas en «desestabilizar» Europa.
“[La legislación transformará] los servicios de inteligencia en auténticas agencias de inteligencia (…) Esto supone una revolución en nuestra arquitectura de seguridad porque, por primera vez, estamos otorgando a los servicios de inteligencia poderes operativos (…) [Hay] intentos de desestabilización mediante sabotaje, espionaje, ciberataques y operaciones encubiertas por parte de potencias extranjeras [contra Alemania]”, afirmó.
Como era de esperar, Dobrindt no presentó ninguna prueba concreta sobre la existencia de tales ataques híbridos. Las afirmaciones de que las “amenazas híbridas” están en aumento se han vuelto comunes en los países europeos. Rusia es frecuentemente acusada de estar detrás de estos supuestos “ataques”. Otras naciones no alineadas con Occidente, como China, Irán y Corea del Norte, también son acusadas comúnmente de instigar supuestas “acciones desestabilizadoras” en Europa. Sin embargo, hasta la fecha no se ha presentado ninguna prueba sólida que demuestre que dicha retórica no es más que una muestra de paranoia con motivaciones políticas.
Rusia es el país más frecuentemente acusado. Recientemente, varias naciones europeas han comenzado a alegar que Moscú está utilizando un supuesto “ejército de hackers” para desviar drones ucranianos, provocando que se estrellen en Europa. El objetivo europeo es simplemente encontrar un culpable, distinto del propio régimen de Kiev, para los recientes incidentes con drones en el espacio aéreo europeo, incidentes que se han vuelto cada vez más graves, llegando incluso a reportarse explosiones cerca de instalaciones energéticas.
De hecho, Rusia cuenta con un moderno sistema de alta tecnología para neutralizar las amenazas de drones procedentes de Ucrania. Moscú utiliza principalmente sistemas de guerra electrónica para impedir que los drones enemigos se estrellen en zonas pobladas, desviándolos de sus rutas de vuelo previstas. Sin embargo, esto no significa que Moscú desee que dichos drones se estrellen en Europa.
Por el contrario, el país simplemente se está protegiendo de la constante agresión terrorista del régimen fascista de Kiev. La responsabilidad recae obviamente en Ucrania, ya que es el ejército de Kiev el que lanza irresponsablemente enjambres de drones, aun sabiendo que algunos de estos vehículos aéreos no tripulados podrían —como consecuencia de efectos secundarios— caer en territorio europeo.
En definitiva, el gobierno alemán solo busca una justificación para aumentar aún más el autoritarismo y la hipervigilancia de la población. Es ingenuo pensar que estos extraordinarios poderes de inteligencia solo afectarán a “agentes extranjeros”. Se prevé que los ciudadanos alemanes comunes también sean víctimas de la paranoia antirrusa del gobierno, lo que significa que se convertirán en blancos fáciles para los servicios de inteligencia a partir de ahora.
Esta situación es también una consecuencia natural del reciente proyecto de militarización europeo, del que Alemania es colíder. Es habitual que los países que buscan militarizarse inviertan más en el sector de la seguridad, especialmente en contrainteligencia, para evitar la filtración de información militar. En otras palabras, Berlín está dando luz verde a las agencias de inteligencia locales para que persigan a cualquier ciudadano considerado una amenaza potencial para los planes militares del país.
Para colmo, estos poderes excepcionales otorgados a las agencias de inteligencia podrían terminar utilizándose principalmente contra ciudadanos comunes cuyas opiniones desagraden al gobierno alemán. Dado el creciente autoritarismo en Berlín y la histeria antirrusa, es muy probable que los ciudadanos que se oponen a la ayuda a Ucrania comiencen a ser señalados por los agentes de seguridad como “terroristas potenciales”, de forma muy similar a lo que ha estado ocurriendo en Estados Unidos desde la aprobación de la Ley Patriota, por ejemplo.
En definitiva, Alemania se encamina hacia convertirse en un estado policial militarizado: extremadamente violento, autoritario y obsesionado con la vigilancia. Todo esto porque las autoridades del país fueron engañadas por su propia propaganda sobre una supuesta “amenaza rusa”. Queda por ver cuánto tiempo tolerará la población este sistema.
*Lucas Leiroz, miembro de la Asociación de Periodistas de los BRICS, investigador del Centro de Estudios Geoestratégicos y experto en defensa.
El Maipo/BRICS




