El investigador reconoce el impacto que estos animales generan sobre la actividad pesquera, pero advierte que los censos disponibles no permiten afirmar que exista una sobrepoblación.
La posibilidad de levantar la veda del lobo marino común y establecer una eventual cuota de captura volvió a abrir el debate sobre el conflicto entre estos animales y la pesca artesanal.
El planteamiento surgió luego de que el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, manifestara la disposición de analizar una eventual caza selectiva.
La propuesta responde a las denuncias de pescadores artesanales, quienes aseguran que los lobos marinos generan importantes pérdidas durante las faenas, especialmente en la extracción de merluza.
En conversación con el diario El Día, el académico e investigador de la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Serena, Cristian Araya, reconoció que existe un conflicto entre los lobos marinos y la pesca artesanal. Sin embargo, advirtió que no hay antecedentes suficientes para afirmar que el lobo marino común (Otaria flavescens) se encuentre en una situación de sobrepoblación a nivel nacional.
“Mi posición es que existe un conflicto real entre lobos marinos y pesca artesanal, con pérdidas económicas que deben abordarse seriamente. Sin embargo, no hay evidencia suficiente para sostener que el lobo marino común esté en una condición de ‘sobrepoblación’ en Chile ni para justificar una medida general de caza”, sostuvo.
Investigador cuestiona la idea de una sobrepoblación
De acuerdo con los antecedentes disponibles, la población estimada oficialmente se ubica entre 112 mil y 150 mil ejemplares. Representantes de la pesca artesanal, en cambio, han planteado cifras considerablemente mayores, de entre 500 mil y 600 mil animales.
Para Araya, estas diferencias muestran la necesidad de contar con información científica más precisa antes de adoptar medidas de control.
El investigador también apunta a la distribución de los animales. A su juicio, encontrar una gran cantidad de lobos marinos en una caleta o cerca de embarcaciones no significa necesariamente que exista un exceso de ejemplares.
“Observar muchos lobos en una caleta o durante una faena no significa necesariamente que haya demasiados animales”, explicó.
La especie tiene un comportamiento oportunista y puede aprovechar lugares donde encuentra alimento disponible con facilidad. Por ello, el conflicto también puede depender de factores como la zona donde se desarrolla la pesca, la temporada y la disponibilidad de recursos.
Caza de lobos marinos genera reparos
Ante la posibilidad de levantar la veda, Araya plantea que primero debería existir una evaluación científica que permita determinar el verdadero alcance del problema.
“No me parece adecuado levantar la veda o promover una caza de control sin contar previamente con una evaluación científica sólida, local y transparente”, afirmó.
El académico también advierte que eliminar ejemplares no necesariamente terminaría con las interacciones entre lobos marinos y embarcaciones.
Según explica, otros animales podrían ocupar los espacios disponibles o mantener la asociación entre las faenas pesqueras y una fuente de alimento.
Proponen medidas no letales
Frente al conflicto, el investigador plantea avanzar primero en medidas focalizadas y métodos de manejo no letales.
Entre ellas menciona identificar las zonas donde se concentra la interacción, determinar los períodos más conflictivos y medir con mayor precisión las pérdidas que sufren los pescadores.
También propone mejorar las estrategias de protección de las capturas y evaluar métodos disuasivos.
“La prioridad debiera ser implementar medidas de manejo adaptadas a cada territorio: medir adecuadamente las pérdidas reales, identificar las faenas y períodos de mayor interacción, mejorar estrategias de protección de las capturas y evaluar métodos disuasivos no letales”, señaló.
A su juicio, contar con estos antecedentes permitiría tomar decisiones con mayor fundamento y evitar medidas generales que no necesariamente resuelvan el problema.
“Sólo con esa información se puede decidir responsablemente qué medidas son efectivas, protegiendo tanto el trabajo de los pescadores como la conservación de una especie clave del ecosistema marino”, concluyó.
El Maipo




