El cierre de la etapa 2024-2026 del plan de conservación dejó cifras preocupantes para una de las aves más amenazadas de la Patagonia. Los perros sueltos aparecen como una de las principales presiones en sus sitios de reproducción, mientras el monitoreo no detectó visones en los sectores revisados.
El futuro del canquén colorado continúa siendo motivo de preocupación en la Región de Magallanes. El Ministerio del Medio Ambiente cerró la etapa de implementación 2024-2026 del plan destinado a recuperar esta especie, con resultados que muestran que su población sigue en una situación delicada.
Durante dos temporadas de monitoreo en distintos sectores de la región, los equipos registraron 138 ejemplares adultos, 25 crías y apenas 16 parejas reproductivas. Los datos corresponden a los sitios recorridos dentro del área conocida de distribución de la especie en Magallanes.
El canquén colorado (Chloephaga rubidiceps) es el más pequeño de los cinco gansos nativos presentes en la región y se encuentra clasificado “En Peligro”. Se estima que existen menos de 500 ejemplares en toda su distribución continental entre Chile y Argentina.
Una población que sigue bajo presión
El descenso del canquén colorado no es un fenómeno reciente. La especie registra una disminución sostenida desde fines de la década de 1970.
Entre las amenazas identificadas aparecen los depredadores introducidos, como el zorro chilla y el visón americano, además de los perros y gatos que circulan sin supervisión cerca de los sitios donde las aves construyen sus nidos.
La actividad humana también genera presión sobre estos espacios. Los cambios en el hábitat producto de actividades como la ganadería, la minería y las construcciones pueden reducir o alterar los lugares que la especie necesita para reproducirse.
El plan oficial identifica la presencia de animales domésticos de vida libre como una amenaza de nivel alto. Los perros pueden atacar adultos, crías y nidos, pero también alterar el comportamiento de las aves y provocar el abandono de los sitios reproductivos.
Las cámaras no encontraron visones, pero sí perros
Uno de los resultados más relevantes del último monitoreo ocurrió en San Juan, Leñadura y el Humedal Tres Puentes.
Las cámaras trampa instaladas durante la temporada 2025-2026 no registraron presencia de visón americano en esos sectores.
Sin embargo, sí detectaron perros domésticos, tanto con supervisión como sin ella. También se identificaron perros abandonados o asilvestrados en lugares utilizados por el canquén colorado para reproducirse.
El seremi del Medio Ambiente de Magallanes, Gonzalo Rosenfeld, advirtió que los resultados muestran que las amenazas siguen presentes y que la población registrada se encuentra por debajo de cifras históricas.
El hallazgo cambia parcialmente el foco de las amenazas. Aunque el visón sigue considerado un riesgo dentro del plan de conservación, el monitoreo reciente pone nuevamente en evidencia el impacto que generan los perros en los sitios reproductivos.
El desafío de proteger los lugares donde se reproduce
La conservación del canquén colorado depende en buena medida de proteger los espacios donde la especie se alimenta y reproduce.
El Humedal Tres Puentes, ubicado en Punta Arenas, constituye uno de esos lugares. El área cuenta con protección oficial como humedal urbano y alberga una importante diversidad de aves. La declaración busca entregar herramientas para enfrentar las distintas presiones que afectan al ecosistema.
El plan de conservación también contempla acciones específicas para distintas unidades territoriales de Magallanes, entre ellas Tierra del Fuego, San Gregorio-Laguna Blanca, San Juan y las zonas urbanas.
La estrategia incluye protección de hábitats críticos, control de amenazas, investigación, educación ambiental y coordinación entre instituciones. Su meta de largo plazo es duplicar la población de adultos en 15 años.
Una especie que migra miles de kilómetros
El ciclo de vida del canquén colorado también explica la importancia de proteger sus sitios de reproducción.
Las poblaciones que crían en Magallanes realizan una migración cercana a los 1.800 kilómetros hasta la provincia de Buenos Aires durante el invierno. Luego regresan al extremo sur para reproducirse y criar a sus polluelos entre octubre y noviembre.
Por eso, cualquier perturbación durante la temporada reproductiva puede tener consecuencias relevantes para una población que ya se encuentra reducida.
La presencia de perros cerca de los nidos no solo representa un riesgo de ataque. También puede alterar el comportamiento de las aves en un momento especialmente sensible de su ciclo reproductivo.
El plan continuará después de 2026
El cierre de la etapa 2024-2026 no significa el término del programa de conservación.
El Plan de Recuperación, Conservación y Gestión del canquén colorado tiene un horizonte de 15 años y continuará con nuevas etapas de monitoreo, control de amenazas y trabajo con las comunidades.
Durante esta fase también se realizaron actividades de educación ambiental, como un webinar sobre buenas prácticas para evitar perturbaciones a la especie y un taller dirigido a operadores turísticos de San Juan.
El desafío, ahora, será transformar los resultados del monitoreo en acciones concretas. Los 138 adultos registrados, las 25 crías y las 16 parejas reproductivas muestran que la recuperación del canquén colorado todavía está lejos de consolidarse.
Mientras tanto, el control de animales domésticos en los sitios de reproducción aparece como una de las tareas más urgentes para reducir las amenazas sobre una especie que lucha por mantenerse en la Patagonia austral.
El Maipo




