(Brasilia) La tendencia de sequía en las regiones centrales de Brasil podría comprometer el desarrollo de la segunda cosecha de maíz, uno de los principales productos agrícolas del país, advirtió hoy una entidad especializada.
Según el más reciente boletín del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden), la reducción de las lluvias y el aumento de las temperaturas en extensas áreas del centro-oeste y del sudeste generan condiciones desfavorables para el cultivo conocido como safrinha, responsable de la mayor parte de la producción nacional del cereal.
A la vez, la persistencia del déficit hídrico durante las próximas semanas puede afectar las etapas finales del desarrollo de los cultivos, especialmente en estados como Mato Grosso, Goiás, Mato Grosso del Sur y Minas Gerais, donde se concentra una parte significativa de la producción de maíz de segunda cosecha.
Para los especialistas, la falta de humedad en el suelo limita el llenado de los granos y reduce el potencial productivo de las plantaciones.
Si las precipitaciones continúan por debajo de lo esperado, las pérdidas podrían reflejarse tanto en el volumen cosechado como en la calidad del grano destinado al mercado interno y a las exportaciones, precisó la fuente.
Brasil ocupa un lugar estratégico entre los mayores productores y exportadores mundiales de maíz, y la segunda cosecha, sembrada tras la recolección de la soja, representa cerca de las tres cuartas partes de la producción nacional y abastece la industria de alimentos, el sector pecuario y el comercio exterior.
También, el análisis expuso que el escenario climático para el segundo semestre de 2026 presenta un incremento de la probabilidad de formación de El Niño, condición que suele alterar el régimen de lluvias en distintas regiones del país.
En el centro del gigante sudamericano, ese fenómeno natural puede favorecer períodos más prolongados de calor y escasez de precipitaciones, incrementando el estrés hídrico de los cultivos.
Investigadores recordaron que la agricultura brasileña enfrenta cada vez con mayor frecuencia eventos climáticos extremos asociados al calentamiento global.
Sequías prolongadas, lluvias irregulares y temperaturas elevadas modifican el calendario agrícola y obligan a los productores a adaptar técnicas de manejo, invertir en nuevas tecnologías y revisar las fechas de siembra para reducir los riesgos, puntualizó agencia Brasil.
Por otra parte, el Cemaden señaló que mantiene el seguimiento permanente de los indicadores de precipitación, humedad del suelo y salud de la vegetación para evaluar la evolución de la sequía y emitir alertas tempranas destinadas a productores rurales y autoridades.
Especialistas consideran que la adopción de sistemas de producción más resilientes, el uso eficiente del agua y la ampliación del monitoreo meteorológico serán determinantes para reducir los impactos económicos de los eventos climáticos extremos sobre el sector agropecuario.
El Maipo/PL




