La Dirección Meteorológica de Chile emitió una alerta por heladas que podrían llegar hasta los -4 °C en seis regiones del país, desde Valparaíso hasta Biobío. Frente a este escenario, el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) hizo un llamado a sus usuarias y usuarios para que activen a tiempo su seguro agropecuario en caso de sufrir daños en cultivos, animales o infraestructura productiva.
Un plazo clave: 17 días para denunciar el siniestro
Según informó la institución, los agricultores que cuenten con seguro agropecuario y cuya producción se vea afectada por las bajas temperaturas tienen 17 días corridos desde ocurrido el evento para denunciar el siniestro ante la compañía aseguradora.
La subdirectora nacional (S) de INDAP, Antonella Pecchenino, subrayó la importancia de no dejar pasar el plazo: “es importante realizar este trámite dentro del plazo para acceder a la cobertura del seguro”.
El trámite puede realizarse presencialmente en cualquier Agencia de Área de INDAP, o bien a través del call center de la corredora, disponible en el número +56 9 4732 1853, donde también se pueden resolver dudas sobre el proceso.
INDAP insistió en que este paso es un requisito indispensable para poder acceder a los beneficios del seguro, por lo que recomendó a los productores actuar con prontitud ante cualquier daño detectado.
Por qué esta época del año es especialmente riesgosa
El fenómeno de las heladas exige particular atención durante el invierno. Mientras las hortalizas y los frutales de hoja persistente están expuestos al riesgo durante toda la temporada, los frutales de hoja caduca cuentan con mecanismos naturales de defensa: pierden el follaje sensible al frío hacia el final de la temporada y solo brotan tras acumular suficientes horas de frío.
Sin embargo, la creciente competencia por adelantar la cosecha ha impulsado el uso de variedades con menores requerimientos de horas frío, junto con productos como la cianamida hidrogenada y otros reguladores que acortan la latencia invernal. Esto ha derivado en floraciones más tempranas y, con ello, en una mayor exposición de algunos frutales a heladas tardías de invierno o tempranas de primavera.
¿Qué es realmente una helada?
Más allá de las temperaturas bajo cero, los especialistas explican que una helada se define por la combinación de varios factores: la intensidad (temperatura mínima alcanzada), la duración (horas bajo cero), la extensión geográfica y la etapa fenológica del cultivo. No es lo mismo, por ejemplo, que un huerto de ciruelos registre -0,5 °C durante dos horas en pleno letargo invernal, a que llegue a -5 °C durante cinco horas cuando las yemas ya tienen expuestos sus primordios florales, señaló el profesor de la Facultad de Agronomía y Ciencias Naturales de la Universidad Católica, Nicolas Raab.
Existen además dos tipos principales de heladas: las radiativas y las advectivas. Las radiativas son las más comunes en noches de invierno despejadas tras días nublados, y ocurren cuando el suelo pierde calor más rápido que las capas superiores de la atmósfera, generando temperaturas bajo cero en superficie.
Este tipo de heladas es también el que ofrece mayor margen de mitigación: el uso de ventiladores y calefactores ayuda a mezclar el aire frío cercano al suelo con aire más cálido de capas superiores, las cubiertas plásticas permiten generar un microclima que retiene el calor diurno, y los aspersores pueden formar una capa aislante de hielo sobre los tejidos vegetales más sensibles, protegiéndolos del frío de forma similar a como un iglú resguarda a quienes están dentro de él.
El Maipo




