Aves marinas muertas y nidos abandonados: la emergencia que deja El Niño en Ecuador y Perú

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´Por Ana Cristina Alvarado

Desde mediados de junio, aves marinas muertas o debilitadas aparecen en playas a lo largo de toda la costa de Ecuador y Perú. Expertos apuntan a que la causa sería el aumento de la temperatura superficial del mar asociado al fenómeno de El Niño.

Las aguas cálidas reducen la productividad marina en amplias zonas del Pacífico Oriental Tropical, explica Jhonnattan Valdés, oficial de conservación de especies de la ONG BirdLife Americas. “Puede provocar el desplazamiento de los cardúmenes de peces hacia latitudes más altas y más bajas en busca de condiciones más favorables”, agrega.

En ese escenario, muchas aves marinas se ven obligadas a recorrer mayores distancias para encontrar alimento. Así es como el gaviotín inca (Larosterna inca), el pelícano peruano (Pelecanus thagus), el cormorán de Guanay (Leucocarbo bougainvilliorum) y otras especies que se distribuyen a lo largo de las costas de Perú y Chile han sido registradas en Ecuador, de acuerdo con Ana Ágreda, ornitóloga de la fundación ecuatoriana Aves y Conservación.

Un piquero de patas azules con el ala rota en una playa turística en Ecuador. Foto: cortesía Nicole Aguirre

A mediados de junio, el Ministerio de Ambiente y Energía de Ecuador identificó que entre las aves más afectadas también están los piqueros de patas azules (Sula nebouxii), propios de las costas del país y Galápagos.

Carlos Zavalaga, director de la Unidad de Investigación de Ecosistemas Marinos de la Universidad Científica del Sur en Perú, identificó que en las playas de su país las especies con más registros, además de las citadas por su colega, son la pardela grisácea (Procellaria cinerea), el pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti), el cormorán de patas rojas (Poikilocarbo gaimardi) y algunas especies de gaviotas.

Esta no es la primera vez que que El Niño afecta a estas aves, de acuerdo con los registros de Ágreda. Entre el 3 y el 24 de agosto de 2017, se contabilizaron 585 aves muertas solo en tres playas de la provincia de Santa Elena. Entre junio y septiembre de 2023, se recogieron 576 aves muertas en una playa de la misma provincia. En el último evento, las pardelas grises fueron las más afectadas, con 519 muertes.

Gaviotines inca en la Reserva Ecológica Cayapas Mataje, en el norte de la costa ecuatoriana. Foto: cortesía Juan Pablo Garrido
Gaviotines inca en la Reserva Ecológica Cayapas Mataje, en el norte de la costa ecuatoriana. Foto: cortesía Juan Pablo Garrido

Hasta el momento, ni Ecuador ni Perú cuentan con cifras de individuos afectados en esta temporada, señalan los especialistas. Tampoco hay datos de evaluaciones exhaustivas, como necropsias o análisis de sangre o tejidos, que permitan conocer exactamente la causa de muerte de las aves halladas en las costas, de acuerdo con Zavalaga.

Mongabay Latam consultó al respecto al Ministerio de Ambiente y Energía (MAE) de Ecuador y al Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) de Perú, pero ninguna de las dos entidades entregó información oficial hasta la publicación del artículo.

El fenómeno climático está empezando. Se espera que continúe hasta enero de 2027, por lo que se espera que la repercusión sea a lo largo de un tiempo muy prolongado”, advierte Ágreda.

Menos peces para las aves

Un piquero peruano rescatado por la Policía Nacional de Ecuador llega a la clínica veterinaria Mansión Mascota. Foto: cortesía Eliana Molineros

Zavalaga detalla que durante el fenómeno de El Niño, la invasión de aguas tropicales calientes del norte en el mar peruano desplaza a las aguas frías de la corriente de Humboldt. En expediciones recientes a islas guaneras -donde se acumula el guano de las aves-, el experto ya comprobó que la temperatura superficial del mar está entre 5 y 6 °C por encima del promedio para esta época del año. “Son aguas muy calientes”, afirma.

Los peces que viven en aguas frías nadan más profundo o se desplazan hacia el sur. Una de esas especies es la anchoveta (Engraulis ringens), el alimento principal de aves guaneras, del pingüino de Humboldt y también de lobos marinos, de acuerdo con un comunicado público de Serfor.

La pesquería de anchoveta permanece cerrada en gran parte de la costa peruana, aunque el Gobierno autorizó a finales de junio su apertura en el sur del país.

En la isla Macabí, donde en 2021 encontraron más de 2000 pingüinos de Humboldt, ahora contabilizaron tres. Foto: cortesía Sebastián Lozano-Sanllehi / Unidad de Investigación en Ecología y Conservación de Aves Marinas de la Universidad Científica del Sur
En la isla Macabí, en Perú, donde en 2021 encontraron más de 2000 pingüinos de Humboldt, ahora contabilizaron tres. Foto: cortesía Sebastián Lozano-Sanllehi/Unidad de Investigación en Ecología y Conservación de Aves Marinas de la Universidad Científica del Sur

Las aves que dependen de estas especies sobrevuelan el océano en búsqueda de alimento y así llegan cansadas a diferentes playas para recargar energías. Algunas abandonan sus nidos porque no encuentran alimento para sus crías y otras mueren de inanición tras no encontrar alimento por varios días.

El equipo de la Unidad de Investigación de Ecosistemas Marinos de la Universidad Científica del Sur en Perú acaba de finalizar un monitoreo de colonias de pingüinos de Humboldt en la costa norte, centro y sur del país. “Hemos encontrado colonias vacías, nidos abandonados. Hay un panorama bastante desolador en lugares donde hace unos pocos meses había una buena presencia de aves”, relata Zavalaga.

Esta es una de las especies que más preocupación genera entre los especialistas, pues está catalogada En peligro. Para el investigador peruano, el impacto de este fenómeno climático también es alarmante para especies de piqueros (Sulidae), el cormorán de Guanay y el pelícano peruano.

Los cormoranes de Guanay son una de las especies más amenazadas por El Niño. Foto: cortesía Humberto Bonilla/iNaturalist

Valdés, por su lado, señala que podrían verse afectados el pingüino de Galápagos (Spheniscus mendiculus), catalogado En Peligro, y diferentes especies de pelícanos, petreles, pardelas y albatros. “El mayor riesgo probablemente recaiga sobre especies que ya presentan poblaciones reducidas, distribuciones restringidas o un elevado riesgo de extinción”, dice.

Impactos inmediatos y a largo plazo

Paolo Piedrahita, profesor investigador de la Escuela Politécnica del Litoral de Ecuador, explica que cuando las aves marinas pierden importantes porcentajes de peso corporal, así se alimenten e hidraten, les cuesta mucho recuperarse. Con el sistema inmunológico debilitado, se vuelven vulnerables a las enfermedades.

Por eso, los especialistas no descartan la ocurrencia de gripe aviar en las poblaciones de aves marinas. La enfermedad registró en Sudamérica graves impactos en 2022 y 2023. El primer semestre de 2026, se registraron casos en aves de agua dulce en Chile, lo que significa que la enfermedad sigue recorriendo el subcontinente.

Científicos encontraron casi abandonados los sitios de anidación de los pingüinos de Humboldt. Foto: cortesía Sebastián Lozano-Sanllehi/Unidad de Investigación en Ecología y Conservación de Aves Marinas de la Universidad Científica del Sur

Otro riesgo, apunta Zavalaga, es que debido a que las aves están recorriendo más distancias también enfrentan más posibilidades de caer en artes de pesca o de ser atacadas por perros mientras descansan en las playas.

A mediano y largo plazo, el efecto más grave es la reducción drástica de poblaciones, no solo por la mortalidad de individuos, sino también porque no se están reproduciendo, señalan los investigadores.

El daño también es importante en aves altamente migratorias como los albatros y otras aves pelágicas, explica Piedrahita. Muchas de estas especies viven entre 30 y 50 años y alcanzan su madurez sexual generalmente entre los cinco y los 12 años de edad. Perder una sola cohorte puede mermar sus poblaciones, de acuerdo con el académico ecuatoriano.

El gaviotín inca es la tercera ave con más registros, con 74, bajo la colección de eventos de El Niño en Ecuador de iNaturalist. Foto: Cortesía Byron Delgado
El gaviotín inca es la tercera ave en Ecuador. Foto: cortesía Byron Delgado

El factor que más preocupa es la acumulación de eventos en un periodo corto. Zavalaga explica que las aves marinas estaban recuperándose de un fuerte El Niño en 2023 y del brote de gripe aviar de ese mismo año. “Otra vez viene un evento de El Niño y las tira abajo de nuevo”, resalta. A eso se suman otras presiones, incluyendo el cambio climático, la captura incidental, las especies invasoras y el turismo no regulado.

La ciudadanía no debe hacer rescates

Los especialistas coinciden en que la ciudadanía no debe tocar a las aves que se encuentran debilitadas o muertas. En el caso de Ecuador, el Ministerio de Ambiente y Energía pidió a través de sus canales oficiales reportar los hallazgos al 911. En Perú, las autoridades solicitaron hacerlo a través del contacto Alerta Serfor.

Interactuar con las aves muertas o enfermas representa un riesgo. Podrían tener una infección viral, como la gripe aviar, que ya ha saltado a seres humanos y otros mamíferos en el pasado. Además, aunque un ave no haya muerto por el virus H5N1 u otros, el cuerpo puede convertirse en un foco infeccioso, señala Piedrahita. Por eso, el manejo debe quedar en manos de las autoridades ambientales y de especialistas autorizados.

Expertos de la fundación Aves y Conservación levantan un cadáver de albatros de Galápagos en la costa continental de Ecuador, en 2023. Foto: cortesía Gustavo Tigrero

También hay que considerar que rescatar aves debilitadas o enfermas requiere de un alto conocimiento y equipos técnicos, por lo que tampoco se recomienda que la ciudadanía intente alimentarlas o hidratarlas. En algunos casos, las especies se alimentan solo de anchoveta fresca, un alimento difícil de conseguir, o necesitan de atención veterinaria especializada, de acuerdo con Zavalaga.

Se aconseja mantener una distancia prudente con los ejemplares, ya sean aves o lobos marinos. También, es importante pasear a los perros con correa para que no ataquen a aves que puedan encontrarse descansando.

Por último, Ágreda y Piedrahita esperan que se reactiven las acciones de manejo que se aplicaron en 2023. En esa ocasión, el MAE de Ecuador coordinó acciones para levantar aves muertas bajo protocolos de bioseguridad, que incluían la toma de muestras de gripe aviar y el entierro para evitar la propagación de enfermedades.

Mongabay Latam consultó al MAE y a Serfor si están llevando a cabo investigaciones y protocolos para atender los eventos, pero las instituciones no respondieron.

*Imagen principal: piqueros peruanos y cormoranes de Guanay descansan en la costa ecuatoriana. Foto: cortesía Juan Carlos Narváez/iNaturalist

El Maipo/Mongabay

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