Las proyecciones para la economía chilena continúan deteriorándose tras los últimos datos de actividad. Luego de que el Banco Central informara este lunes una caída de 0,1% en el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) de marzo, el mercado comenzó a anticipar un nuevo retroceso para abril y un crecimiento anual que difícilmente superaría el 2% en 2026.
El resultado de marzo no solo sorprendió por su debilidad, sino que también marcó el tercer mes consecutivo con cifras negativas en términos anuales, tras las contracciones de enero (0,5%) y febrero (0,3%). Este comportamiento da cuenta de un inicio de año más lento de lo esperado, en medio de una economía que aún no logra consolidar una recuperación sostenida.
A este escenario se suman las señales provenientes del mercado laboral. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desempleo alcanzó el 8,9%, con un impacto aún mayor en las mujeres, donde llegó al 10%. Estas cifras refuerzan la percepción de un enfriamiento en la actividad y generan mayor cautela respecto de la evolución del consumo y la inversión en los próximos meses.
En este contexto, analistas y actores del mercado han comenzado a ajustar sus estimaciones, apuntando a un crecimiento más acotado para este año. La combinación de una actividad debilitada, un mercado laboral más estrecho y la persistencia de factores externos adversos configuran un panorama desafiante para la economía local.
De cara a los próximos meses, la atención estará puesta en la evolución de indicadores clave como el consumo, la inversión y la producción, los que serán determinantes para evaluar si la economía logra retomar impulso o si, por el contrario, se consolida un escenario de bajo dinamismo durante 2026.
El Maipo




