Los niveles de pobreza en los campamentos, es hoy tres veces superior al promedio del país, según reveló un estudio realizado por la organización Techo.
La investigación está basada en los resultados de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) 2024 y revela una diferencia estructural en la calidad de vida entre quienes poseen o alquilan una vivienda normal y los que habitan en tomas de terrenos.
En el país la pobreza alcanza el 17,3 por ciento, un índice bastante elevado, pero en las ocupaciones irregulares crece hasta los 66 puntos porcentuales.
Tomando en cuenta la pobreza extrema, a nivel nacional asciende al 6,9 por ciento del total de la población según la Casen, pero en los asentamientos sube al 34,9.
De acuerdo con los datos más recientes, en el territorio chileno hay mil 428 campamentos que albergan a unas 120 mil familias, la cifra más alta en las últimas tres décadas.
Además, 61 de cada 100 personas en esos lugares carecen de acceso formal a servicios básicos, como agua potable, drenajes o electricidad, y viven con la zozobra de sufrir un desalojo en cualquier momento.
Entre las causas del incremento de estos lugares figuran el elevado precio de los arriendos, el incremento de la migración y un déficit habitacional crónico.
Influye también el problema del empleo informal, que según el Instituto Nacional de Estadísticas es de 26,5 puntos porcentuales a finales de febrero reciente, es decir más de la cuarta parte de la población con capacidad laboral del país.
Cerca de 90 de cada 100 familias en asentamientos precarios tiene trabajo, pero la mitad de ellos están en el mercado informal, lo cual les impide romper el círculo de la miseria.
De acuerdo con el director ejecutivo de Techo, Gonzalo Rodríguez, las familias de los campamentos están quedando debajo de los avances en la superación de la pobreza, lo cual genera verdaderos bolsones de marginalidad.
El Maipo/PL




