(Rabat) La revolución digital y los avances en tecnologías de vanguardia requieren fuerza laboral adaptable, y África tiene la población más joven del mundo con una edad media de 19 años, trascendió en un evento que continúa hoy aquí.
Así lo expresó la subsecretaria ejecutiva de la Comisión Económica de Naciones Unidas para África (ECA), Mama Keita, al intervenir en el segmento del Comité de Expertos de la Conferencia de Ministros Africanos de Finanzas, Planificación y Desarrollo Económico que del 28 al 31 de marzo sesionará en la ciudad de Tánger.
Keita explicó que la edad media de Asia es 33 años, Europa (42), América Latina y el Caribe (33) y América del Norte (39).
“Los jóvenes tienden a ser más adaptables y creativos, y consumen más tecnologías digitales e innovadoras, lo que crea un mercado más amplio. Esto subraya otra ventaja competitiva de África”, aseveró.
A nivel mundial, precisó, se espera que la inteligencia artificial (IA) y la automatización creen 170 millones de empleos y desplacen 92 millones para 2030, lo que resultará en una ganancia neta de 78 millones de empleos.
Sin embargo, advirtió, África solo podrá beneficiarse de estas oportunidades laborales si prioriza la capacitación en habilidades digitales avanzadas para su población.
Desde la ECA, consideran que, para aprovechar el potencial ilimitado de las tecnologías de vanguardia, los países africanos deben emprender diversas acciones, como un liderazgo nacional de alto nivel comprometido con el sector, empoderar a las pequeñas y medianas empresas para la creación de centros de rápido desarrollo y aplicación de la (IA).
Asimismo, solucionar el déficit de infraestructura de África y promover la soberanía de los datos, dos objetivos inseparables. Actualmente, el continente concentra menos del uno por ciento de los centros de datos mundiales, fundamentales para el despliegue de la inteligencia artificial, afirmó.
Por otra parte, la subsecretaria ejecutiva de la ECA reconoció que la adopción de tecnologías de vanguardia no está exenta de problemas, ya que conlleva diversos riesgos que no se pueden ignorar.
Mencionó que el almacenamiento de la mayor parte de los datos de África en centros de datos fuera del continente representa un grave problema, especialmente para informaciones sensibles como los médicos, financieros y de seguridad, dada su naturaleza delicada. Además, resulta costoso y provoca retrasos en la transmisión, agregó.
De igual manera, la dependencia de hardware, software, infraestructura en la nube y componentes especializados importados expone a las economías africanas a perturbaciones en el suministro, volatilidad de precios, entre otras dificultades.
Por último, declaró que la necesidad de abordar los retos y riesgos señalados inspiró el tema de la conferencia ministerial.
El Maipo/PL




