El Ártico se llena de ruido humano avanza el deshielo

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El Ártico, uno de los últimos refugios de silencio del planeta, está perdiendo su quietud. Una investigación de la Universidad de Bath (Reino Unido) ha revelado que los mares árticos sufren un aumento alarmante del ruido submarino de origen humano. Este fenómeno, impulsado por el deshielo que abre nuevas rutas al tráfico marítimo, está generando consecuencias críticas tanto para la fauna marina como para las comunidades indígenas que dependen de estos ecosistemas.

El estudio, publicado en la revista npj Acoustics y basado en una década de mediciones en el Ártico canadiense, advierte que el paisaje sonoro de la región ha cambiado radicalmente. Especies como ballenas y focas, que utilizan el sonido como su principal herramienta para navegar, comunicarse, alimentarse y detectar depredadores, se ven obligadas a abandonar sus hábitats clave ante la intrusión de sonidos extraños. Este desplazamiento altera también la caza y la pesca de subsistencia, afectando la seguridad alimentaria y la previsibilidad estacional de los pueblos locales.

Una normativa obsoleta frente a un ruido diverso

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que las regulaciones internacionales actuales son insuficientes. Los marcos normativos se centran tradicionalmente en las bajas frecuencias generadas por grandes buques. Sin embargo, el Ártico moderno enfrenta una orquesta de ruidos mucho más diversa: motos de nieve, aeronaves, pequeñas embarcaciones turísticas y actividades de exploración de recursos que emiten sonidos en frecuencias mucho más altas.

Muchos de estos vehículos no aparecen en los sistemas de rastreo satelital, operando bajo un «radar acústico» que la legislación vigente no logra captar. Los investigadores sostienen que aplicar en el Polo Norte los umbrales diseñados para aguas abiertas en Europa es un error metodológico, ya que la presencia de la capa de hielo altera drásticamente la propagación del sonido.

Hacia una nueva era acústica

Philippe Blondel, experto en acústica submarina del Departamento de Física de la Universidad de Bath, subraya que la región está entrando en una fase de transformación sin precedentes debido a que el cambio climático avanza allí tres veces más rápido que en el resto del globo. «A medida que se abran aguas previamente inaccesibles, veremos una explosión de actividad industrial, minería, perforación y presiones geoestratégicas», advierte.

Ante esta realidad, los autores instan a los organismos internacionales a revisar y actualizar urgentemente los umbrales de evaluación de ruido. La protección del Ártico ya no solo depende de vigilar las emisiones o el deshielo, sino de regular el volumen de una región que, paradójicamente, se está volviendo más ruidosa a medida que desaparece su superficie blanca.

El Maipo/Ambientum

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