(Dakar) En las costas de Senegal, donde el Atlántico dicta el ritmo de la vida, una marea de cambio liderada por mujeres está redefiniendo el sector pesquero. Lo que comenzó como un esfuerzo de supervivencia se ha transformado en un modelo de justicia social y empoderamiento económico, demostrando que la asociatividad es la herramienta más poderosa contra la desigualdad.
El motor del cambio: La visión de Yaye Coumba Seck
Yaye Coumba Seck, fundadora de una cooperativa de mujeres pescadoras, se ha convertido en el rostro de esta transformación. Gracias a una iniciativa estratégica apoyada por el Gobierno de Francia, su organización no solo busca rentabilidad, sino dignidad, consigna el portal de la OIT.
“Estamos ganando poder económico, pero también estamos aprendiendo a ser líderes“, afirma Seck.
La cooperativa ha logrado establecer espacios de trabajo seguros, convirtiéndose en un baluarte contra la violencia y el acoso, problemas que históricamente han afectado a las mujeres en entornos laborales informales y rurales.
Justicia social como motor económico
Este proyecto subraya que la justicia social no es solo un imperativo moral, sino el cimiento de sociedades resilientes. Al liberar el potencial productivo de las mujeres, la comunidad pesquera de Senegal está experimentando un crecimiento más inclusivo y sostenible.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de las Naciones Unidas, este tipo de iniciativas son fundamentales para garantizar que todos los seres humanos, sin distinción de sexo o credo, alcancen el bienestar material y el desarrollo espiritual en condiciones de libertad, dignidad e igualdad de oportunidades.
Impacto en la comunidad
- Fortalecimiento de la confianza: La transparencia y la equidad en la cooperativa han mejorado la cohesión social.
- Seguridad Laboral: Protocolos estrictos para garantizar lugares de trabajo libres de acoso.
- Sostenibilidad: Un modelo de negocio que respeta el entorno marino y asegura el futuro de las próximas generaciones.
La labor de estas mujeres en Senegal es un recordatorio de que, cuando se invierte en el empoderamiento femenino, no solo prosperan las familias, sino que se estabiliza la economía de toda una nación.
El Maipo




