El fútbol argentino vivirá una pausa obligada luego de que la Asociación del Fútbol Argentino resolviera suspender todas sus competencias entre el 5 y el 8 de marzo. La determinación fue adoptada por unanimidad en una reunión del Comité Ejecutivo y se produce en medio de un conflicto judicial con el Gobierno.
La medida surge tras una denuncia presentada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), que acusa a la entidad de presuntas irregularidades tributarias y de retención de aportes previsionales entre marzo de 2024 y septiembre de 2025. El monto involucrado rondaría los 14 millones de dólares.
Citaciones judiciales
De acuerdo con reportes de prensa, entre ellos el canal TyC Sports, fueron citados a declarar ante la Cámara Nacional en lo Penal Económico el presidente Claudio “Chiqui” Tapia, además de otros directivos como Pablo Toviggino, Cristian Malaspina, Gustavo Lorenzo y Víctor Blanco.
Desde la conducción del organismo rechazaron las acusaciones y aseguraron que no mantienen deudas fiscales exigibles. En un comunicado oficial, defendieron la legalidad de su situación financiera y cuestionaron el fundamento de la denuncia que derivó en el llamado a indagatoria.
Acusaciones de trasfondo político
El conflicto también sumó declaraciones cruzadas. Dirigentes del fútbol argentino sostienen que el proceso judicial forma parte de una presión del Ejecutivo encabezado por Javier Milei, en el marco del debate sobre la posible implementación de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) en los clubes.
Como señal de protesta, la AFA resolvió postergar la novena fecha de la Liga Profesional y detener el resto de los torneos bajo su órbita durante esos días. La decisión impacta tanto en la primera división como en las demás categorías del fútbol trasandino.
El escenario abre un nuevo capítulo de tensión entre el organismo rector del fútbol y el Gobierno, con repercusiones que exceden lo deportivo y ponen en juego el modelo de gestión de los clubes en Argentina
El Maipo




