Sábado, Febrero 21, 2026

Pumas y pingüinos en la Patagonia: el regreso de los felinos expone el impacto de la acción humana en la naturaleza | ESTUDIO

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Por Iván Paredes Tamayo

En el Parque Nacional Monte León, en la costa patagónica de la provincia argentina de Santa Cruz, existe un dilema de conservación. Durante cuatro años -entre 2007 y 2010-, los pumas (Puma concolor) que habitan en esa reserva mataron a 7087 pingüinos de Magallanes adultos (Spheniscus magellanicus), según un estudio. Los felinos retornaron de forma natural al parque luego de que las estancias ganaderas se retiraron de la zona. Habían sido desplazados de su territorio décadas atrás por la acción humana. Al regresar, se encontraron con una colonia de pingüinos que se convirtieron en sus nuevas presas.

Aunque el estudio recalca que es poco probable que la depredación del puma por sí sola amenace la existencia de los pingüinos, presenta una situación nueva que los conservacionistas deben atender. El caso demuestra además cómo la acción del hombre termina impactando de lleno en la naturaleza, incluso décadas después.

El hallazgo fue realizado por la Unidad de Investigación para la Conservación de la Vida Silvestre (WildCRU) de la Universidad de Oxford y financiado por Wildlife Conservation Society (WCS). Los investigadores del Centro de Investigaciones de Puerto Deseado de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) y guardabosques del Parque Nacional Monte León, que también son parte del estudio, monitorearon las poblaciones de pingüinos en el parque desde su creación, en 2004.

Un pingüino de Magallanes con señales de ataque de un puma en el parque Monte León. Las aves marinas llegaron a la zona cuando los felinos habían sido desplazados por la ganadería. Foto: cortesía Joel Reyero

La cifra de aves atacadas representa aproximadamente el 7.6 % de la población adulta, compuesta por unos 93 000 individuos en esa zona.

Los pumas registrados son entre 11 y 15 individuos cada 100 kilómetros cuadrados dentro del parque Monte León.

La autora principal de este estudio, Melisa Lera, bióloga y conservacionista argentina, explicó a Mongabay Latam que durante la investigación les llamó la atención que los pumas no se comieran a las aves halladas, lo que significa que los felinos estaban matando más pingüinos de los que necesitaban para alimentarse.

“Los resultados indican que la población de pingüinos, con la presión depredatoria de los pumas, no estaría en riesgo. Lo que sí, si eso se combina con malos números demográficos, si tenemos situaciones naturales que alteran el ciclo reproductivo del pingüino, sumando la presión depredatoria de los pumas, si estaríamos en escenarios un poco más complicados”, afirmó Lera. Por eso, explica, es importante estar atentos y monitorear.

La colonia de pingüinos en Monte León no está amenazada de extinción por los ataques de los pumas, siempre y cuando la situación no se combine con otros factores, dice el estudio. Foto: cortesía Joel Reyero

La experta aclaró que el regreso de los pumas al Parque Nacional Monte León fue de manera natural y que no hubo una reinserción. Lera detalló que por los años 1900 la actividad ganadera se instaló en varias zonas de la Patagonia, lo que afectó la distribución de los pumas, ya que los ganaderos mataban a los felinos porque comían su ganado.

Sin embargo, en 1990 la actividad ganadera fracasó en la Patagonia y a partir de ese año los pumas regresaron de forma natural a estas zonas, incluida el Parque Nacional Monte León. “Los pumas volvieron a su hábitat natural a raíz de otra acción humana”, dijo.

Lera añadió datos sobre esta situación: “Es comparable a lo que se observa en los gatos domésticos cuando las presas son abundantes o vulnerables. La facilidad de captura puede llevar a los gatos a cazar más aves, incluso cuando no las acaban comiendo”, dijo.

Un ejemplar de Puma concolor avanza entre los riscos de un área de la Patagonia. Especie oportunista y con gran capacidad de adaptación, su progresiva expansión hacia el norte ya ha sido documentada en varias provincias del centro de Argentina. Foto: Franco Bucci/Rewilding Argentina.
Un ejemplar de Puma concolor avanza entre los riscos de un área de la Patagonia. Foto: cortesía Franco Bucci/Rewilding Argentina

Eduardo De Lucca, veterinario director del proyecto «Puma de las Pampas», explicó a Mongabay Latam que “si está estudiado que la predación de los pingüinos no afecta sus poblaciones no hay que intervenir”. Además sostiene: “En este caso, no creo que estemos en condiciones de intervenir y menos teniendo presente de que se trata de la provincia de Santa Cruz, que tiene una política de matanza indiscriminada de pumas”. “Matar a los pumas territoriales solo agravaría el problema”, agregó.

Extinción improbable

Los investigadores del estudio ven improbable que los pumas por sí solos lleven a la extinción a la colonia de pingüinos del Parque Nacional Monte León, que parece más sensible a factores como el éxito reproductivo y la supervivencia de los individuos juveniles.

La extinción de la población se proyectó únicamente bajo escenarios hipotéticos que combinaban una baja supervivencia de los juveniles -con un 20 % sin alcanzar la edad adulta- y una tasa reproductiva muy baja, un máximo de un polluelo por pareja. Se predijo que la alta depredación por parte de los pumas agravaría estos resultados.

“Este estudio capta un desafío emergente para la conservación, en el que los carnívoros en recuperación se encuentran con nuevas presas. Comprender cómo estos cambios en la dieta afectan tanto a los depredadores como a las presas es esencial para la conservación”, indica Jorgelina Marino, quien es parte de la Universidad de Oxford y coautora del estudio, que se publicó el 5 de febrero.

Entre 2007 y 2010, más de 7000 pingüinos de Magallanes fueron sacrificados por los pumas. Foto: cortesía Esteban Frere

La científica añadió que, dado que los modelos identificaron el éxito reproductivo y la mortalidad de los juveniles como algunos de los determinantes clave de la viabilidad de la población, existe la necesidad de entender cómo los factores ambientales como los nutrientes, los alimentos y la temperatura -que se sabe que están influenciados por el cambio climático- pueden afectar el éxito reproductivo de los pingüinos de esta zona.

A medida que los depredadores terrestres continúan expandiéndose hacia entornos costeros, dijo Marino, otras colonias continentales de aves marinas y otras especies costeras podrían volverse vulnerables. Por ejemplo, los jabalíes no autóctonos son ahora depredadores clave de los huevos de tortuga boba en la costa de Georgia, Estados Unidos. Mientras que los coyotes en el este de Norteamérica están colonizando islas barrera costeras, con impactos en estos ecosistemas, dice parte del estudio.

Un extenso trabajo de campo

Esteban Frere, investigador de la UNPA y quien también es autor del estudio, fue parte del trabajo de campo durante los cuatro años que se realizó el monitoreo. El científico dijo a Mongabay Latam que el estudio requirió de un trabajo de campo intenso en toda la colonia, dividida en seis parcelas que se recorrieron durante cuatro temporadas reproductivas consecutivas -de septiembre a marzo-, entre 2007 y 2010.

El investigador dijo que en cada período se realizó una barrida completa de la colonia con visitas mensuales en las subdivisiones para la búsqueda de los restos de pingüinos con signos externos de ataques de pumas.

Una cámara trampa captó el ataque de un puma a un pingüino en Monte León. Foto: cámara trampa obtenida por el estudio.
Una cámara trampa captó el ataque de un puma a un pingüino en Monte León. Foto: cámara trampa obtenida por el estudio

Para ampliar la aplicación del estudio, los investigadores también realizaron simulaciones con colonias de pingüinos de Magallanes que comparten características demográficas similares, en especial las continentales. Según Lera “los pumas continuarán expandiéndose en la Patagonia, por lo que Monte León es un gran ejemplo para estudiar y anticiparnos a lo que puede suceder en otras colonias de la zona”.

Existen otros estudios científicos recientes que destacan el regreso de los pumas a la zona como ejemplo de restauración y capacidad de adaptación. “Cuando una especie está volviendo a su espacio natural que fue alterado por los humanos se plantean nuevas situaciones que nosotros como conservacionistas tenemos que enfrentar”, reflexionó Lera.

REFERENCIA

Melisa Lera, Esteban Frere, Jorgelina Marino, Annick Morgenthaler, Sandra Lai, Ana Millones,
Shifting predator–prey dynamics at the land–sea interface: The case of Magellanic penguins and pumas,
Journal for Nature Conservation, 2026, 127208, ISSN 1617-1381,
https://doi.org/10.1016/j.jnc.2025.127208.
(https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1617138125003851)

*Imagen principal: los pumas regresaron de manera natural al parque Monte León. Foto: cortesía Joel Reyero

El Maipo/Mongabay

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