El presidente Gabriel Boric reaccionó con firmeza a la decisión adoptada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, que revocó las visas de tres funcionarios del Gobierno chileno bajo el argumento de que habrían afectado la seguridad regional.
Desde Rapa Nui, el Mandatario negó categóricamente que su administración haya desarrollado acciones que comprometan la estabilidad de Chile o de otros países del hemisferio. En ese contexto, aseguró que el Ejecutivo actúa siempre dentro del marco de la legislación nacional y el derecho internacional.
El jefe de Estado enfatizó que Chile toma sus decisiones con autonomía y rechazó cualquier tipo de injerencia externa. Subrayó que el país no acepta presiones sobre materias que competen a su soberanía y recalcó que, antes de adoptar medidas relevantes, el Gobierno evalúa todas las implicancias jurídicas y diplomáticas.
Las declaraciones se producen luego de que Washington, además de anunciar la sanción migratoria, incluyera referencias directas a la actual administración chilena y manifestara su disposición a colaborar en temas de seguridad regional con el presidente electo, José Antonio Kast.
Frente a este escenario, Boric confirmó que la Cancillería activó gestiones diplomáticas y que el ministro de Relaciones Exteriores citó al embajador estadounidense para solicitar explicaciones formales. El Presidente calificó la medida como unilateral y sin fundamento, y llamó a la unidad interna ante lo que considera un episodio que tensiona la relación bilateral.
Finalmente, instó a respaldar la posición del país en el plano internacional, señalando que, más allá de las diferencias políticas, corresponde actuar en defensa de los intereses y la institucionalidad de Chile.
El Maipo




