La Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas hizo entrega de los restos del sacerdote guerrillero en un acto reservado, mientras la Universidad Nacional lo homenajeaba en una eucaristía
(Bogotá) Ayer domingo, Colombia cerró uno de los capítulos más emblemáticos de su historia reciente al entregar los restos del cura Camilo Torres Restrepo, exactamente 60 años después de su muerte en combate. La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) realizó la entrega en una ceremonia íntima y reservada, culminando así una búsqueda iniciada en 2019.
El sacerdote jesuita Javier Giraldo, impulsor de la solicitud que desencadenó la búsqueda hace seis años, recibió los restos en un cofre horas después de participar en la eucaristía celebrada en la capilla Cristo Maestro de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá.
Un proceso forense complejo
La identificación de los restos, hallados en el panteón militar del Cementerio Municipal de Bucaramanga, fue confirmada por tres laboratorios forenses independientes, incluido uno en Estados Unidos. El proceso enfrentó desafíos significativos: solo dos piezas óseas permitieron aislar material genético utilizable, ya que el formol había degradado progresivamente los rastros de ADN en el tejido óseo.
Los resultados de ADN fueron cotejados con material genético de sus padres, Isabel Restrepo y Calixto Torres, fallecidos en 1973 y 1960 respectivamente. Además, se realizaron pruebas antropométricas complementarias.
Sin embargo, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses no ha emitido un dictamen definitivo. En un comunicado del 14 de febrero, la entidad señaló que “el proceso ha enfrentado limitaciones relevantes por el estado y las condiciones de las muestras óseas” y que continúa con “estudios complementarios tendientes a confirmar o descartar los resultados”.
Una ceremonia dividida
La desincronización entre la entrega oficial de los restos y la misa conmemorativa en la Universidad Nacional generó cuestionamientos. El padre Javier Giraldo atribuyó motivaciones políticas a esta decisión, mientras que en la capilla Cristo Maestro se dispuso una urna con la imagen de Torres como gesto simbólico.
“Camilo vive, Camilo vuelve, Camilo sigue presente”, se escuchó en la capilla donde el recordado sacerdote ejerció como capellán. El profesor Andrés Felipe Mora, rector encargado de la Universidad Nacional, destacó la vigencia de su legado: “A 60 años del prematuro fallecimiento de Camilo Torres Restrepo y a 10 años de la firma del Acuerdo de Paz, la UNAL ha reconocido el 2026 como el Año de la Paz”.
ATENCIÓN: hace media hora entregaron los restos del cura guerrillero Camílo Torres Restrepo en una oficina de la @UBPDcolombia . Los recibió su buscador, el sacerdote Javier Giraldo, acompañado de @IDARDOS y funcionarios de la Unidad. pic.twitter.com/GbIZYDBFq3
— Milo (@camilagroso) February 16, 2026
El legado de un revolucionario
Nacido en Bogotá el 3 de febrero de 1929, Camilo Torres Restrepo fue sacerdote, sociólogo y revolucionario. Su trayectoria estuvo marcada por el trabajo social en barrios obreros como Tunjuelito, donde en 1959 obtuvo el Premio Nacional de Beneficencia “Alejandro Angel Escobar” por su labor comunitaria.
Fundó el MUNIPROC (Movimiento Universitario para Promoción Comunal) en 1960 y sirvió como miembro de la junta directiva del Instituto de Reforma Agraria (INCORA). Sus posiciones progresistas lo llevaron a enfrentamientos constantes con el episcopado colombiano, especialmente con el cardenal Luis Concha Córdoba, quien lo destituyó de su cargo como capellán universitario en 1962.
En 1965, Torres abandonó el sacerdocio para unirse al Ejército de Liberación Nacional (ELN). Murió en combate el 15 de febrero de 1966 en Patio Cemento, Santander, convirtiéndose en uno de los primeros casos de desaparición forzada en un país que registra cerca de 120,000 personas desaparecidas en más de 50 años de conflicto armado.
Carolina Jiménez Martín, vicerrectora de la Universidad Nacional Sede Bogotá, expresó que “el hecho de que los restos del padre puedan reposar en la institución es una responsabilidad ética, política y social”, invitando a la comunidad a respaldar su recepción definitiva en la capilla que él mismo ayudó a construir.
El Maipo




