Por Mariano Yberri
La reforma electoral y la asignación de candidaturas que se disputarán en 2027 han confrontado a Morena y sus aliados, los partidos Verde Ecologista de México (PVEM) y del Trabajo (PT), dos organizaciones clave para que el oficialismo pueda garantizar la continuidad de su proyecto, coinciden expertos consultados por Sputnik.
La confrontación se arrastra desde hace un par de semanas, con la preparación de la iniciativa de reforma electoral que se trabaja desde 2025. El PVEM y el PT se posicionan en contra de uno de los puntos clave: la eliminación de la figura plurinominal.
El diferendo parece haberse superado sin que, hasta el momento, se sepa si el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) cedió a las exigencias de sus aliados. Mientras tanto, en medios mexicanos trasciende la realización de reuniones ríspidas entre los representantes de cada partido.
Esta semana, esta disputa subió de nivel cuando el líder en el Senado del PVEM, Manuel Velasco, dio el visto bueno a la posible postulación de Ruth González como candidata a la gubernatura de San Luis Potosí (centro norte), a pesar de la negativa explícita que hizo la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, por tratarse de la esposa del actual gobernador, Ricardo Gallardo.
Pero el conflicto entre aliados no se limita a los partidos políticos que acompañaron a Morena en su histórica victoria en la elección de 2024. Al interior del partido, el tema de las gubernaturas ha generado problemas internos.
Saúl Monreal, hermano del coordinador de Diputados de Morena, Ricardo Monreal, anunció que buscaría ser incluido en las encuestas del partido para competir por la gubernatura de Zacatecas (centro), aun cuando los estatutos lo impedirían, ya que su hermano, David Monreal, es el actual gobernante local.
Una semana antes, y luego de anunciar que dejaría la representación del partido en el Senado, Adán Augusto López aseguró que la senadora Andrea Chávez sería la gobernadora de Chihuahua (norte), lo que generó críticas dentro de la fuerza política oficialista.
En medio de las disputas públicas por las postulaciones que se presentarán el próximo año, la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció la salida del director de Materiales Educativos, Marx Arriaga, personaje polémico que ha defendido el proyecto de la Cuarta Transformación y fue responsable del diseño de los libros de texto gratuito de la llamada Nueva Escuela Mexicana (NEM).
Su salida abrupta ha generado diferentes reacciones entre medios de comunicación afines y los simpatizantes de Morena. Hay quienes consideran injusto este movimiento y lo interpretan como una maniobra dentro de una serie de ajustes en la estructura política del partido, en un contexto en el que las principales figuras políticas llaman a mantener la unidad ante las amenazas del Gobierno de Estados Unidos contra el país latinoamericano.
Lo que necesita Morena
Especialistas consultados por Sputnik consideran que, si bien la fuerza política oficialista mexicana puede mantenerse como partido mayoritario sin el PVEM y el PT, estas agrupaciones son necesarias para que se puedan concretar reformas constitucionales y objetivos políticos puntuales, que solo ellas pueden aportar.
El doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Hugo Garciamarín, estima que tanto el PVEM como el PT no son grupos sustituibles en la estructura de poder que construyó Morena. Se trata de aliados estratégicos que otorgan votos clave en el Congreso y también sirven como vehículos políticos para acomodar a personajes políticos necesarios por su base política.
Además, refiere que las derrotas electorales de Morena en Durango (norte) y Veracruz (este) han evidenciado que el partido político puede ser derrotado, por lo que vislumbra posible que, ante la necesidad de mantener la coalición, el oficialismo tenga que ceder, por ejemplo, en la reforma electoral.
“Estamos viendo que, en realidad, los poderes de veto, los que le pueden decir que ‘no’ a Morena, no están del lado de la oposición, sino están dentro de la coalición. Se creía que eran pequeños, que podían hacerlo (…), pero lo que vemos con claridad es que no está puesto en duda Morena como partido mayoritario, pero no es un partido hegemónico como lo era el PRI, donde los partidos satelitales podían no existir y el [grupo] hubiera seguido igual”, destaca.
“En este caso, no es un partido hegemónico. Es un partido mayoritario y los otros son [fuerzas políticas] que lo acompañan”, explica.
En ese sentido, el experto cree que, aunque es poco probable que ocurra un rompimiento de la coalición partidista, en caso de que existiese este alejamiento, Morena podría salir victorioso de la elección de 2027, pero no con los resultados que obtuvieron en 2024.
“No creo que se ponga en duda que seguirá siendo el partido mayoritario, tampoco que [se mantendrá], junto con sus aliados, como una fuerza predominante, especialmente porque su fractura viene, al mismo tiempo, que no vemos por ahora una oposición vigorosa o en crecimiento. Tampoco hay alguien que pudiera aprovechar precisamente esta [eventualidad], pero aún así estimo que no va a ser un resultado tan poderoso, tan favorable como el que vimos en 2024”, comenta.
Por su parte, el doctor en Ciencia Política por la UNAM, Marco Arellano, reflexiona que Morena sí tiene la estructura para mantener sus victorias electorales, pero advirtió que el PVEM podrá no tener una afiliación partidista tan sólida, esto aunque “sí hay cuadros prácticamente en todo el país”, lo que le ha permitido “vincular a grupos de clase media” con el proyecto de la Cuarta Transformación.
En el caso del Partido del Trabajo, el especialista en materia electoral opina que se trata de una agrupación que tiene una base mucha más sólida, misma que tendría impacto en el despliegue político-electoral.
Para el profesor del Centro de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, el tema central es la capacidad que pueda tener Morena en el Congreso de la Unión, es decir, que pueda mantener una mayoría calificada, por lo que sí existe una necesidad de conservar la coerción.
“La clave del éxito para el 27 de Morena con los aliados es la unidad. Tanto Morena como el Verde lo saben. La pregunta es si el costo de mantenerse juntos es más alto que el de separarse”, afirma.
El desgaste interno
Los especialistas consultados expresaron que las disputas al interior de Morena evidencian la fractura de la coalición entre los diferentes actores, por lo que esperan una especie de reacomodo entre los liderazgos internos.
Garciamarín menciona que la salida de la vida pública del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) tuvo un impacto directo en cómo Morena mantiene sus alianzas partidistas e internas. Su ausencia empieza a provocar conflictos internos “ya muy públicos y muy fuertes entre ellos”.
De igual modo, opina que el conflicto podría seguir escalando y que la estrategia de adelantar la designación de candidatos responde a una necesidad de tener tiempo “para limar las asperezas y poder meterse de lleno desde antes de la elección”, ya que un resultado negativo en la elección podría abrir un nuevo frente de narrativa política: Morena se está debilitando y puede perder los comicios generales de 2030.
“Aunque sea también difícil [la derrota morenista en 2030], eso puede fortalecer a otros actores y la presidenta [Claudia Sheinbaum] tendría que enfrentar los últimos tres años de su Gobierno con esa tendencia de que según se está debilitando, de que ya Morena va saliendo”, subraya.
En este tenor, Arellano expone que la coalición gobernante no está estructurada y el ejercicio del poder ha desgastado a Morena, un fenómeno natural y estudiado dentro de la ciencia política, pero que no deja de ser relevante.
“Me parece que la lucha intestina por posiciones de poder también está generando reacomodos importantes. Hay trascendidos en prensa, ahora a partir de este libro que está publicando Julio Scherer Ibarra, en donde se habla que este grupo, de los más duros o de los más acelerados, en términos del movimiento, está cuestionando algunas de las alianzas que deja la presidenta, sobre todo con el secretario de Seguridad, con [Omar] García Harfuch”, pondera.
Al respecto, el investigador vaticina que se dará un “reacomodo forzoso” en la estructura del partido en el poder, ello a nivel ideológico, al ceder posiciones políticas, y en materia de liderazgos. Se estudiará qué personajes buscarán puestos clave en el Congreso, gubernaturas y en las estructuras locales.
Arellano advierte que si no hay un cambio en la relación con sus aliados —a los cuales no puede tratar como subordinados— y se apuesta, por ejemplo, por imponer una reforma electoral, Morena pondría en riesgo la unidad del movimiento, lo que tendría un impacto en la ciudadanía y la percepción de si votará “por una continuidad ordenada”.
“Lo que se va a refrendar en 2027 es la validación de la manera en la que la presidenta ha gobernado estos tres años. Ahí se [observará] qué tanto la ciudadanía aprueba o desaprueba la gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum”, adelanta.
El Maipo/Sputnik




