Imágenes muestran el drama del tráfico ilegal de fauna en América Latina. Todos los días, jaguares, ocelotes, pumas, yaguarundíes y linces son arrancados cruelmente de sus hábitats para convertirse en trofeos, adornos o mascotas. Incluso cuando son rescatados, muchos quedan condenados a pasar el resto de su vida en cautiverio.
En este reportaje fotográfico contamos las historias de felinos rescatados en seis países y su larga odisea para intentar volver a la vida silvestre.


Prince es un jaguar que durante 15 años estuvo encerrado en una jaula de cemento. Formaba parte de la colección privada de un político de Perú, acusado de corrupción. Al felino le arrancaron las garras, le quitaron los colmillos y le cortaron las orejas. Pese a ser rescatado, está condenado a vivir en cautiverio.


En 2024, las autoridades de fauna forestal en Loreto realizaron un megaoperativo en los principales tiendas de artesanías hechas con partes de jaguar en Iquitos. La incautación resultó en un valor total de unos 4 mil dólares. Fotos: Max Cabello
En octubre de 2024, autoridades en Cali, Colombia, hallaron un ocelote de ojos color caramelo y aspecto enfermizo en un lujoso barrio de la ciudad. Barto vive desde entonces en una jaula de 16 metros cuadrados. Su caso no es único: desde 2010, las autoridades en Colombia han decomisado 340 ocelotes, entre ejemplares vivos y muertos. ¿Cómo transcurre la vida de un ocelote traficado para el mercado de las mascotas? En alianza con Casa Macondo investigamos la situación.


Barto, un ocelote rescatado en Cali, Colombia, que tendrá que permanecer el resto de su vida en cautiverio. Foto: cortesía Santiago Wills
Un refugio en la Huasteca Potosina, en medio de la selva, alberga linces que fueron rescatados tras ser comercializados como animales domésticos en México. Los ejemplares son rehabilitados para que vuelvan a su hábitat natural, pero algunos se quedan en la reserva por heridas o enfermedades. En alianza con Animal Político investigamos cuál es el destino de estos felinos víctimas de tráfico de fauna.


Los linces bebés crecen en la reserva mientras los preparan para ser liberados. Foto: Lizeth Ovando
En Argentina, los pumas son criados en jaulas pequeñas y maltratados para luego ser vendidos a lugares donde se practica la caza ilegal. Estos felinos sufren deshidratación y lesiones para controlar su movimiento. Su destino es ser el trofeo de los cazadores.


Karina Maschio (Kai Pacha), junto a Estanislao, el puma ciego, uno de los 22 ejemplares de Puma concolor que hospeda en Pumakawa, la mayor reserva del país para individuos de la especie. Foto: Susana Torres
En Guatemala, el yaguarundí es traficado como muestra de un estatus superior al que brinda un gato doméstico. Desde 2008, la fundación ARCAS e instituciones gubernamentales han logrado rescatar a 15 ejemplares y liberado a 10 de ellos. Sin embargo, no ha sido posible monitorearlos en libertad. En alianza con Ocote investigamos la situación.


El yaguarundí (‘Herpailurus yagouaroundi’) es un félido muy distinto al resto. Tiene un cuerpo café alargado y una cabeza pequeña. Foto cortesía Christian Gutiér
Xamã es un jaguar que fue rescatado cuando tenía dos meses de nacido. En medio de los incendios en Mato Grosso, Brasil, fue encontrado solo, desnutrido y deshidratado. Luego de un proceso de recuperación, se convirtió en el primer jaguar macho en ser reintroducido con éxito en la Amazonía.


Pata de Xamã. Foto: Leonardo Sartorello/Onçafari
Imagen principal: Barto, en su jaula, en el hogar de paso. De acuerdo con un estudio, los ocelotes pueden llegar a caminar 10 horas cada noche en busca de alimento. Foto: Santiago Wills
El Maipo/Mongabay




