Jueves, Febrero 12, 2026

América Latina “no se ve unida ni articulada”: ¿por qué la región deja sola a Cuba?

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Por Karen Fabián

América Latina, envuelta en crisis internas, elecciones en puerta y falta de mecanismos regionales de cooperación, así como un creciente alineamiento con Washington, difícilmente podrá ayudar a Cuba, advierten expertos consultados por Sputnik.

El 8 de febrero, por indicación de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, los buques Papaloapan e Isla Holbox de la Armada del país latinoamericano zarparon del puerto de Veracruz rumbo a Cuba con 814 toneladas de ayuda humanitaria. Se espera que ambos navíos lleguen a su destino el jueves.

Al día siguiente, la primera mandataria aseguró que “va a haber más apoyo” para el pueblo cubano, pues “nadie puede ser omiso a la situación que está viviendo en este momento” la isla.

México optó por esta vía de apoyo para “evitar afectaciones” arancelarias por parte de la Administración de Washington, que a finales de enero amenazó con imponer gravámenes a todo aquel país que venda o suministre crudo a la isla.

Según la jefa de Estado, su Gobierno está haciendo uso de los canales diplomáticos para retomar los envíos del energético, en momentos en los que La Habana enfrenta el mayor desafío existencial tras seis décadas de bloqueo estadounidense que ha causado escasez profunda de medicamentos, equipos médicos y alimentos, afectando sobre todo a los grupos más vulnerables.

Un margen de maniobra muy reducido

A pesar de ello, según explicó a Sputnik el doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM, Jaime Ortega Reyna, la condición mexicana, en este momento, es de mucha vulnerabilidad frente a “esta presidencia imperial de [Donald] Trump”.

De acuerdo con el experto, a diferencia de Administraciones pasadas, como la de Bill Clinton o George W. Bush —que estaban preocupadas por otras zonas estratégicas y tenían otros conflictos abiertos—, “lo que estamos viendo es que México tiene que enfocarse en negociar con alguien que está viendo a nuestro mismo espacio, a nuestro vecino”.

“Eso nos pone en una condición francamente de debilidad. No tenemos manera de solventar esa posibilidad”, observa Ortega Reyna.

Y añade que, además, “tenemos que sumar el tema del narcotráfico, el T-MEC”, cuya revisión está prevista para julio. En ese sentido, sostiene el experto, “hay demasiados flancos abiertos”, por lo que el margen de maniobra de la presidenta Sheinbaum para sostener el histórico apoyo energético a Cuba es muy limitado.

¿Qué pasa con Brasil y Colombia?

Ante el escenario descrito, sumado a la urgencia de prevenir una catástrofe humanitaria en la isla, diversos personajes, desde analistas, expertos y políticos, hasta la sociedad civil, tanto dentro como fuera de México, han comenzado a cuestionar a países como Brasil y Colombia por lo que consideran falta de solidaridad con el pueblo cubano.

En conversación con este medio, la doctora Mónica Velasco Molina, profesora del Centro de Relaciones Internacionales de la UNAM, señaló las diversas variables detrás de la ausencia de apoyo regional, más allá de las acostumbradas condenas y los comunicados.

Así, la doctora en Estudios Latinoamericanos refirió en primer lugar la presión del Gobierno de Estados Unidos, la cual “se está ejerciendo en todas direcciones” y América Latina “no se ve unida ni articulada”.
Al mismo tiempo, la experta remarcó que Brasil nunca ha enviado petróleo a Cuba y si bien durante los Gobiernos de Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva la relación con la mayor de las Antillas ha sido de mayor acercamiento, el apoyo se concentraba en iniciativas en materia de cooperación técnica, comercio de alimentos, cuestiones agrícolas, producción de semillas y capacitación profesional, entre otras.

Sin embargo, “ellos [el Gobierno de Brasil] ya han dicho que no se ven enviando petróleo a Cuba. En todo caso, estarán buscando algunos otros medios para la cooperación”, ahondó.

A lo anterior, dijo Velasco Molina, se suma que el gigante sudamericano se enfrenta con otros problemas internos. “Es verdad que el Brasil tiene muchos otros elementos para poder hacerle frente a los Estados Unidos, pero la verdad es que el arancel del 50% que les puso [la Administración Trump], hace no mucho tiempo, a sus productos insignia, le causó muchos problemas a Lula al interior con los empresarios”.

Si bien el jefe del Ejecutivo brasileño logró destrabar esta situación tras su reunión con Trump en octubre del año pasado —durante la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) que se realizó en Malasia—, “esto no le asegura nada, en especial porque la derecha (…) brasileña” hace todo lo posible, “todos los días y a todas horas”, para que el país norteamericano ejerza mayor presión sobre el Gobierno de Lula.

Giro regional a la derecha

Ambos expertos coinciden en un tercer elemento: salvo México, Brasil y, por ahora, Colombia, “el resto de la América Latina se está decantando hacia la derecha”.

Sobre esta circunstancia, Ortega Reyna señaló que, a diferencia de la época de la marea rosa —que comenzó a finales de 1990 y se prolongó a lo largo de la primera década del 2000—, en 2026 “hay un diferendo ideológico muy grande entre los países que componen la región”.

“En algunos países es muy marcado: Argentina, Chile, incluso Honduras, próximamente, El Salvador… Es decir, hay una dispersión de antiguas simpatías o solidaridades que pudieron haber existido”, observó.

“O sea, todos los Gobiernos de estos países tienen un signo que no va a permitir en absoluto este tipo de solidaridad. Es esa condición política de cada país la que, ya sumado en conjunto, deja una región con un fuerte compromiso ideológico con los Estados Unidos y con un compromiso adverso hacia Cuba”, ahondó.

Por su parte, Mónica Velasco añade que América Latina “no se logró articular adecuadamente o buscar canales que perduraran en el tiempo, cuando hubo todo un grupo de presidentes en Sudamérica que tendían hacia el progresismo”.

“Unasur, al final del día, que tenía ese espíritu de cooperación, de lucha, de acercamiento entre estos países, se desinfló”, remarcó la experta de la UNAM.

Falta de mecanismos de cooperación

En concordancia con Ortega Reyna, añadió que “la región no se está conformando para contribuir a una cooperación regional, sino una cooperación bilateral respecto a los intereses estadounidenses”.

“Así es que, en medio de esta incertidumbre, América Latina, me temo, desafortunadamente, en el corto y en el mediano plazo, no va a poder responder para defender a Venezuela ni a Cuba”, señaló.

Finalmente, Ortega Reyna mencionó que el único horizonte visible es que México funja como mediador entre Cuba y Washington. “El problema es que, más allá de la declaración inicial, no hay interés porque Estados Unidos necesita controlar esa región”.

“Cuba tiene una condición muy adversa por la fortuna de la geografía (…). Cuando la gente se pregunta por qué Estados Unidos se interesa en Cuba si no tiene petróleo, no tiene minerales raros, más allá de eso, en realidad, no es un recurso [lo que quieren los estadounidenses]. La isla misma es el recurso”, pues es considerada la entrada al Caribe y a América, observó. En conclusión, dijo, el único horizonte visible es de los ejercicios de soberanía limitada.

El Maipo/Sputnik

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