Viernes, Marzo 13, 2026

María José Pizarro, senadora colombiana: “Lo sucedido en Venezuela pone en riesgo la soberanía latinoamericana”

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María José Pizarro (Bogotá, 1978) no ha conocido otra cosa más que la resistencia frente a la violencia de quienes dominan el mundo. Hija de guerrilleros del M-19 y huérfana de padre desde que, teniendo ella solo 12 años, el entonces candidato presidencial Carlos Pizarro fuese asesinado por un sicario –sigue sin conocerse la autoría intelectual del asesinato–, vivió su infancia entre la clandestinidad y el exilio.

Por Diego Delgado, periodista y antropologo mexicano.

Hoy representa la lucha de las izquierdas colombianas desde su posición de senadora por el Pacto Histórico, la coalición de formaciones progresistas que en 2022 llevó a Gustavo Petro a la presidencia, y afronta las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo como un momento vital para Colombia y para toda América Latina. Enfrente, los aliados de un Donald Trump que encarna lo peor de la ofensiva ultraderechista en el mundo. Tras bombardear Caracas y secuestrar a Nicolás Maduro, ha puesto al presidente colombiano en su punto de mira.

El contexto político obliga a comenzar esta entrevista preguntándole cómo valora el golpe de Estado perpetrado por Trump en Venezuela.

Lo sucedido en Venezuela no solamente pone en riesgo la soberanía latinoamericana, sino que demuestra una intención clara de instaurar una nueva relación con América Latina, una relación de subordinación, de dominación, y un claro ensañamiento contra los gobiernos progresistas del continente. Pero además pone en un altísimo riesgo a la democracia colombiana, porque hay una amenaza directa contra el presidente electo democráticamente por los colombianos, Gustavo Petro, en un sistema democrático que en nada se parece al sistema venezolano.

“Señalar a Petro como líder de alguna banda narcotraficante es por supuesto una mentira”

La trayectoria del presidente Petro es la de un hombre que ha denunciado desde hace 35 años la alianza perversa entre políticos y criminales ligados al paramilitarismo y al narcotráfico; por lo tanto, señalar al presidente Petro como líder de alguna banda narcotraficante es por supuesto una mentira. Esto responde claramente al lobby que han venido haciendo sectores de la derecha colombiana y de la política tradicional en los EEUU, precisamente para desestabilizar el país y las elecciones presidenciales que vamos a vivir, en las que tenemos un candidato de la izquierda, Iván Cepeda, que sigue subiendo en las encuestas.

La reacción de la comunidad internacional a las agresiones de EEUU es de absoluta permisividad. ¿Qué le pediría a España y a la UE en este sentido?

EEUU está planteando una relación de supremacía con el hemisferio occidental, y eso podría llegar incluso hasta los países de Europa occidental. Eso puede verse en la amenaza que se cierne sobre Groenlandia, y por lo tanto sobre Dinamarca y otras naciones en términos de los intereses de los EEUU. Entonces, esta no es una alerta de algo que esté pasando con los países progresistas de América Latina, sino que es una presión que empiezan a vivir todas las naciones. Tristemente importa muy poco lo que digan las Naciones Unidas, lo que diga incluso el mismo Consejo de Seguridad, y eso abre la puerta a que Rusia, por ejemplo, pudiese plantearse a sí misma como potencia en los mismos términos, con otros intereses en otras regiones del mundo.

Lo que tenemos que cuidar, y esto es responsabilidad directa de la ciudadanía, es la posibilidad de que la paz sea el escenario en el que puedan vivir las próximas generaciones, y no un escenario de dominación a otras naciones con una mirada neocolonial. De todas maneras, agradecemos, en medio de todas las críticas que puedan existir, el pronunciamiento de España, junto con otras naciones latinoamericanas, en rechazo a lo sucedido.

Desde una perspectiva puramente económica, Trump suspendió las ayudas estadounidenses a Colombia hasta las elecciones, condicionando su recuperación a una victoria de las fuerzas aliadas del imperialismo. ¿Una nueva mayoría de izquierdas podría suponer una ruptura total con EEUU?

Nosotros esperamos que eso no se dé en esos términos, que de alguna manera se logre construir una relación respetuosa y horizontal. Colombia sigue manteniendo una alta dependencia en términos económicos de las exportaciones con EEUU: alrededor del 70 % de las exportaciones colombianas van a EEUU. Por lo tanto, una reflexión importante hacia adentro es cómo podemos tener en un mundo multipolar otro tipo de relaciones con otras naciones del mundo. Únicamente hay una relación con el norte global, y eso incluye a Europa. Es decir, cuáles son las relaciones que nosotros vamos a tener, por ejemplo, con países como la India, como Sudáfrica, con otras naciones con las que nosotros podamos diversificar nuestra economía y construir relaciones que hoy no existen y que son fundamentales para poder generar mayor independencia y una diversidad más grande en términos económicos.

¿El Pacto Histórico ve a China como un posible aliado para ganar autonomía frente a EEUU?

Pues esa es una discusión que, aunque nosotros la estamos dando, nos supera. No puede ser Colombia en una reflexión aislada, sino que debe ser una discusión del bloque latinoamericano, y eso implica fortalecer nuestros mecanismos de integración. Es el momento de una gran reflexión continental. Nosotros estamos en mora de construir ese bloque latinoamericano, de fortalecer los mecanismos y los espacios de interacción y de diálogo entre las naciones latinoamericanas por encima de las posiciones políticas. Esta no puede ser una conversación que se restrinja únicamente en función de qué equilibrio progresista o de derecha tenga el continente. Todo lo contrario. ¿Cuál es el lugar que esperamos que ocupe Latinoamérica en los próximos años en el mundo?, ¿cuáles son las discusiones que, como latinoamericanos, queremos dar, por ejemplo, en términos medioambientales? Nosotros tenemos la selva de la Amazonía, tenemos recursos naturales, tenemos incluso la posibilidad de interconectar el continente latinoamericano para poder compartir la energía y ser una potencia en términos de transición energética; esta era una de las propuestas en las que avanzaba el presidente Petro. América Latina ocupa un lugar fundamental para ser una alternativa en un momento de crisis climática como la que estamos viviendo. Esas son las discusiones que tenemos que dar: ¿cuál es el planeta en el que nosotros queremos habitar?

“Es el momento de una gran reflexión continental”

¿Ejerce China, como potencia internacional, una influencia más respetuosa con sus aliados?

Es efectivamente lo que quisiéramos tener. Y repito, esto no es si China va a cumplir ese papel o qué nación lo va a cumplir. La discusión para los latinoamericanos es ver lo que estamos dispuestos a aceptar. Si nosotros vamos a intercambiar una dominación por otra o si vamos a construir relaciones más horizontales. Y yo creo que esa es una pregunta que tenemos que responder los latinoamericanos, que no la van a responder los países europeos ni lo va a resolver nuestra relación con China.

Parece que en 2025 América Latina vivió un proceso de derechización (Ecuador, Chile, Bolivia…). ¿Qué está ocurriendo en la región y cómo se puede avanzar hacia esa integración latinoamericana?

Creo que el problema es que América Latina está dividida, como lo está el mundo. Hoy tenemos al frente de países como Argentina o El Salvador a líderes que se oponen a cualquier tipo de integración latinoamericana. Y eso no permite que nosotros podamos construir y mantener esos espacios de interacción y de diálogo.

Si México, Brasil o inclusive Colombia se mantienen con gobiernos progresistas, al menos eso facilita una conversación entre países que no siempre se había dado. México era un país que tradicionalmente miraba hacia el norte y cada vez empieza a tener una mayor interacción y diálogo con los países del sur. De lo que pase con Colombia en las próximas elecciones y luego con Brasil dependerá mucho si se mantiene un equilibrio en América Latina o si termina siendo tristemente un continente que vire hacia la derecha y fortalezca la hegemonía norteamericana.

El bombardeo de Caracas y el secuestro de Maduro llegan precedidos de una ofensiva total en la batalla por el relato, que justifica la injerencia en acusaciones de narcoterrorismo. Ahora Trump acusa a Petro de estar produciendo cocaína, ¿cómo está la situación mediática y la desinformación en Colombia?

Los medios de comunicación en Colombia están jugando un rol de fortalecer una narrativa, de crear un estado de opinión en la sociedad y de ser, cada vez, menos imparciales, que era lo que uno esperaba de la comunicación. Esto se equilibra, en cierta medida, con el papel que juegan las redes sociales, pero estas hoy también son un escenario en disputa con las posiciones políticas de sus dueños. Es decir, lo que tenemos son grandes multimillonarios que, desde la construcción de estados de opinión, manipulan las conciencias de las personas para que el mundo se mantenga dentro de un statu quo que les permita mantener sus ganancias.

¿Cuáles son las propuestas del Pacto Histórico para afrontar el reto de la desinformación?

Creo que son necesarios medios de comunicación alternativos comunitarios, pero también es necesario que se creen grandes medios de comunicación que, desde una mirada mucho más independiente, puedan ayudar a crear unos relatos más equilibrados; es decir, que puedan construir precisamente una mirada crítica frente a lo que está pasando.

Tiene que haber un esfuerzo muy fuerte por fortalecer las legislaciones, por fortalecer las regulaciones, sin que eso vaya en detrimento de la libertad de expresión, pero sin que se tome como escudo la libertad de expresión para construir un relato hegemónico.

¿La violencia racista del ICE ha tenido algún impacto en la imagen de Trump y de sus aliados políticos en Colombia?

Donald Trump tiene una imagen muy negativa en Colombia. La población colombiana, pero también latinoamericana, no está viendo con buenos ojos lo que viene sucediendo, no solamente por lo que hemos visto por ejemplo en Venezuela y que puede extrapolarse a otros países latinoamericanos, sino por la forma en la que están siendo tratados como criminales los migrantes latinoamericanos, cuando son sencillamente población trabajadora empobrecida que llega a los EEUU a hacer el trabajo que muchas veces los estadounidenses no quieren hacer.

“Donald Trump tiene una imagen muy negativa en Colombia

Lo que pediría es que quienes han crecido en los EEUU con origen latinoamericano sean personas que miren hacia América Latina de otra manera, sin querer fortalecer una posición de dominación. Yo creo que inclusive dentro de los EEUU la posición de los migrantes latinoamericanos ha cambiado con respecto a Donald Trump, precisamente por la forma en la que opera hoy.

Definió la ceremonia de toma de posesión de Petro como un momento en el que convergieron muchos elementos de la histórica lucha de las izquierdas colombianas. Ahora Colombia afronta unas nuevas elecciones, ¿qué significan para el país más allá de lo puramente electoral?

Yo creo que en Colombia nos jugamos el todo por el todo. ¿Y eso qué implica? Regresar a una política del pasado o poder transitar hacia algo tan elemental que viven todas las naciones del mundo como la alternancia democrática. Aceptar que otras miradas y otros modelos pueden debatirse en términos democráticos en Colombia. Nosotros no tenemos una mirada neoliberal. Nosotros tenemos una mirada de un modelo solidario en América Latina de protección medioambiental, de protección de nuestra biodiversidad, de enaltecer Colombia por motivos muy distintos a los que se conoce en el mundo. Lo que nosotros buscamos es construir una Colombia mucho más democrática, con una una democracia profundamente integral y no meramente formal, y eso pasa por lo que suceda en las próximas elecciones. Si lo que termina sucediendo es que Colombia regresa al pasado, lo que veremos es que América Latina se convierte nuevamente en un continente que es visto como materia prima, como mano de obra barata, que ve además cómo desaparecen ecosistemas que hoy son trascendentales para el equilibrio ambiental del planeta. Esto es lo que nos estamos jugando.

Seremos una colonia nuevamente, después de habernos independizado hace más de 200 años, o seguiremos siendo naciones independientes cada vez más fuertes, cada vez más sólidas y ofreciendo lo más hermoso que tiene Latinoamérica: una mirada distinta al mundo desde un mestizaje integral en el que confluyeron las naciones europeas, los pueblos americanos originarios y las naciones africanas.

Usted es hija de guerrilleros y huérfana de padre desde que tenía 12 años por la represión estatal. Desde su perspectiva personal, ¿cómo debemos enfrentarnos al auge de las extremas derechas y su violencia?

Vamos a tener que ser muy valientes, vamos a tener que ser corajudos y seguramente se nos va a reclamar mucha más fuerza y mucha más contundencia de la que habíamos tenido hasta ahora. Creo que no habíamos vivido en muchos años un momento similar al que estamos viviendo. Desde nuestra historia de exilios, de dolor, de exterminio de una forma de pensar en Colombia y en América Latina, nosotros creemos que el único camino posible es construir no solamente relaciones más equitativas, sino una salida pacífica al mundo violento, desigual y neocolonial que nos están proponiendo en este momento. No solamente repudiar lo que sucedió en Gaza, sino entender que Gaza ha sido el ratón de laboratorio para lo que iba a ser un nuevo modelo de sojuzgamiento de las naciones del mundo.

Nosotros, que hemos vivido la violencia más cruenta, estamos convencidos de que el único camino es la paz mundial. Y en ese relato hoy están chocando los pueblos contra sus propios gobiernos. Gaza fue ejemplo de ello. Los pueblos salieron de manera masiva en Europa, en EEUU y en distintas naciones del mundo a repudiar las posiciones que habían adoptado de manera cobarde sus gobiernos y sus Estados. Yo me siento profundamente afortunada en ese sentido, porque pertenezco a un país donde su presidente fue el primero en salir a rechazar, sin ningún tipo de titubeos, lo sucedido en Palestina, al costo inclusive de su propia seguridad personal. Creo que en eso el presidente Gustavo Petro se conectó con los pueblos del mundo.

El Maipo/CTXT

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