La grave emergencia provocada por los incendios forestales en las regiones del Biobío y Ñuble ha trascendido el ámbito ambiental y social, alcanzando también al fútbol chileno. La magnitud de la tragedia llevó a la suspensión del amistoso entre Universidad de Chile y Racing de Avellaneda, luego de que el Gobierno decretara Estado de Emergencia en la zona afectada.
Según el primer balance oficial, el siniestro ha dejado al menos 16 personas fallecidas y miles de hectáreas arrasadas por el fuego, con viviendas y comunidades completas severamente dañadas.
En este complejo escenario, se conoció que dos futbolistas juveniles pertenecientes a Universidad de Chile resultaron directamente afectados, situación que generó muestras de apoyo y llamados a la solidaridad desde el mundo del deporte.
Uno de los casos corresponde a Franco Cáceres, mediocampista de 18 años formado en el club azul, quien recientemente fue cedido a préstamo a Deportes Concepción para sumar experiencia en el fútbol profesional. De acuerdo con información difundida por medios partidarios, el jugador perdió su vivienda en la comuna de Penco, donde se había instalado hace pocos días tras su llegada al elenco penquista.
La noticia motivó a excompañeros y cercanos a organizar cadenas de ayuda. Entre ellos, Salvador Negrete, actual jugador de Deportes Puerto Montt, quien utilizó sus redes sociales para solicitar colaboración para la familia del futbolista, enfatizando que cualquier aporte puede marcar la diferencia en este difícil momento.
A esta situación se suma la vivida por la familia de Óscar Belmar, arquero de la categoría Sub 16 de Universidad de Chile. Según se informó, el joven portero se encuentra en Santiago, mientras que sus familiares debieron ser evacuados desde los sectores de Penco y Lirquén, en la provincia de Concepción, debido al avance de las llamas.
La tragedia vuelve a evidenciar el profundo impacto de los incendios forestales en la vida cotidiana del país, afectando no solo a comunidades enteras, sino también a jóvenes deportistas que hoy enfrentan una dura realidad fuera de las canchas.
El Maipo



