El reconocido sacerdote jesuita chileno Felipe Berríos anunció a través de una carta su decisión de abandonar la Compañía de Jesús después de casi cuatro años enfrentando acusaciones de conducta sexual inapropiada, de las cuales fue finalmente absuelto tanto por tribunales civiles como eclesiásticos.
Trayectoria y acusaciones
Berríos, quien ingresó a la orden jesuita en 1977 con apenas 20 años, fue suspendido de su ministerio sacerdotal hace tres años y nueve meses tras denuncias públicas. El sacerdote, conocido por haber dirigido retiros espirituales a más de 15,000 adolescentes y trabajado con organizaciones como Un Techo Para Chile, enfrentó un intenso escrutinio mediático cuando la Compañía de Jesús hizo pública su suspensión antes de que él conociera los detalles de las acusaciones.
Absolución judicial y eclesiástica
En diciembre de 2024, la Corte de Apelaciones de Chile declaró el sobreseimiento definitivo del caso, no por prescripción, sino por la imposibilidad de determinar la efectividad de los hechos denunciados.
Posteriormente, el 22 de octubre de 2025, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano emitió un decreto concluyendo que “no resulta la certeza moral sobre la comisión de los delitos imputados”. La resolución señaló vicios en la valoración crítica de las denuncias, relatos divergentes y falta de coherencia interna y externa en los testimonios. El decreto dejó sin efecto resoluciones anteriores, incluida una de expulsión.
Ruptura con la Compañía
A pesar de las absoluciones, el Provincial de la Compañía de Jesús en Chile le comunicó siete medidas disciplinarias y restricciones a su ministerio sacerdotal. Berríos manifestó su profunda tristeza por lo que considera una falta de reflexión institucional y la ausencia de disculpas por parte de la orden.
En su carta, fechada el 12 de enero de 2025 desde Antofagasta, el sacerdote expresó: “No tengo rencor ni rabia, solo una profunda tristeza por el comportamiento de algunos hermanos jesuitas”. Aunque se mantendrá fiel al sacerdocio y al Evangelio, considera que “se rompió la hermandad” con la Compañía.
El caso ha generado cuestionamientos sobre los protocolos de investigación de la Iglesia Católica en Chile y el manejo mediático de acusaciones que posteriormente resultaron infundadas.
El Maipo



