Sábado, Enero 3, 2026

Eugenio Rivera: Balance económico 2025 y perspectivas para el gobierno de Kast

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elmaipo.cl conversó con Eugenio Rivera, Doctor en Ciencias Económicas y Sociales de la Freie Universität de Berlín, y quién fuera presidente de la Comisión Preventiva Central Antimonopolios de Chile, jefe de la División de Regulación del Ministerio de Economía y consultor de CEPAL, BID, FAO, Banco Mundial, PNUD e IDRC, además de asesor en varios gobiernos de América Latina y profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) de México.

El Maipo: Finalizando 2025, año marcado por las elecciones presidenciales, la economía fue uno de los temas centrales del debate. Durante la campaña se afirmó que Chile “se caía a pedazos”, con déficit fiscal y falta de crecimiento. ¿Qué tan ciertas resultaron estas afirmaciones?

Eugenio Rivera: Es interesante notar que el 15 de diciembre, el día siguiente a la elección, repentinamente la derecha empezó a decir que las cosas no estaban tan malas como las venían pintando. La conversación entre Kast y Chile Vamos se ha caracterizado por ser más objetiva sobre lo que realmente está pasando.

Este es un país que está creciendo. Desde 2023-2024 los proyectos de inversión han venido aumentando, pero sobre todo los proyectos que giran alrededor de 100 mil millones de dólares esperados para el periodo 2026-2029 son de una extraordinaria magnitud e importancia.

En el gobierno no solamente se controló y redujo la inflación, se eliminó el déficit fiscal de 10 puntos del PIB que heredó de la administración Piñera. Estamos en una situación de normalización: ha subido el ingreso mínimo significativamente, hay reformas relevantes y se han empezado a solucionar problemas de larga trayectoria.

E.M.: Sobre el crecimiento específicamente, Chile se ufanaba desde los años 90 hasta los 2000 de crecer al 4 o 5 por ciento promedio. Durante los últimos cuatro años se creció en torno al 2.0-2.4 por ciento. Esta millonaria inversión comprometida que mencionas, ¿será un factor que genere crecimiento?

E.R.: Necesito hacer una aclaración: el país ha venido reduciendo su capacidad de crecimiento desde hace tiempo. En los años 90 crecíamos en torno al 7 por ciento, después bajamos al 5 por ciento en la primera década del siglo XXI, y desde 2012, a mitad del primer gobierno Piñera, hemos estado creciendo en promedio un 2 por ciento.

No es que la economía en el gobierno de Boric haya caído respecto a gobiernos anteriores, sino que estamos en una situación desde hace 12 o 13 años de débil crecimiento. ¿Por qué? Hay tres o cuatro razones principales.

La primera es que la productividad promedio ha estado prácticamente estancada en los últimos 10 años. Este país creció mucho en los 90 por el boom minero, en la primera década del 2000 por el boom en infraestructura, pero desde entonces no aparecieron nuevas actividades productivas que permitieran dar un salto significativo en nuestra capacidad de producción.

E.M.: ¿Qué cambió ahora?

E.R.: A partir del presente gobierno se da una situación comparable solo a la creación de la Corfo en los años 40: tenemos una capacidad de recursos naturales muy especial en el mundo que se conecta con las grandes líneas de desarrollo económico global.

Tenemos el litio, fuentes de energía verde y cobre, que son básicos para la inteligencia artificial y la transición energética. Somos fundamentales para enfrentar los problemas climáticos, sustituyendo energía sucia por limpia. Tenemos viento, energía eólica, solar. Contamos con recursos naturales y una capacidad tecnológica que nos permite ser un actor fundamental para lo que viene.

Las expectativas no son solamente los 100 mil millones de dólares en inversiones, que naturalmente van a permitir pasar de un crecimiento que ha estado fluctuando en torno al 2% a empezar a crecer en torno al 4%. Pero no es solamente esta perspectiva de corto plazo de los próximos cuatro años: tenemos una capacidad que nos permite mirar con optimismo los próximos 20-30 años.

E.M.: Entonces, ¿el pronóstico para 2026 es que será un buen año para el país en lo económico?

E.R.: Sí, pero hay que aclarar: estamos hablando de inversiones planeadas para el próximo trienio. El próximo año la tasa de crecimiento todavía va a estar, con suerte, en torno al 2.5%, porque estas inversiones tardan en concretarse.

E.M.:El cobre subió en las bolsas de Shanghai y Londres a cifras casi históricas, cerca de seis dólares la libra. Sumado a estas inversiones millonarias, ¿se podría decir que Chile está sano económicamente? Hay economistas e instituciones como el Fondo Monetario Internacional que así lo señalan. ¿Existirá la tentación, al estilo Macri o Milei, de salir a buscar endeudamiento para el país?

E.R.: Era un poco ridícula la campaña de Kast cuando hablaban de que el país estaba cayendo. No solo por lo que pasaba aquí, sino por lo que pasaba con nuestros vecinos: inflación del 35-40% anual, aumento muy fuerte de la pobreza. Los últimos gobiernos en la región han apostado mucho al alto endeudamiento, aplicando una política que dice que si abren las fronteras y hacen algunas reformas, va a venir una avalancha de recursos internacionales.

Ese fue el cuento tanto en el gobierno Macri como en el de Fernández, y eso abrió paso a Milei. En Chile tenemos una situación muy diferente: nuestro nivel de endeudamiento es el más bajo en América Latina y entre los más bajos en la OCDE y a nivel global. Tener un 40% de endeudamiento como proporción del PIB después de las crisis del estallido y la pandemia es extraordinario.

E.M.: ¿Descartas entonces esa tentación del presidente electo y su equipo económico?

E.R.: Creo que van a poder impulsar el proceso de inversiones con recursos nacionales sin necesidad de endeudarse. Pero hay dos grandes preguntas: primero, ¿por qué pese a un gobierno que hizo bien las cosas, con un país que se normalizó, controló la inflación y los déficits fiscales, y aumentó el ingreso de las personas, el resultado electoral fue tan negativo?

La segunda pregunta es qué va a hacer Kast. El gran problema es que en lugar de aprovechar estas tendencias positivas, pueden entrar en una política que se caracteriza por intentos como echar 300,000 funcionarios públicos según Johannes Kaiser, o reducir en 6,000 millones de dólares el presupuesto público según Kast.

Si se embarca en reducir significativamente los beneficios sociales, si critica los organismos internacionales, si olvida los temas medioambientales, si dedica la policía a buscar 300,000 migrantes irregulares en lugar de combatir al crimen organizado, estas posibilidades positivas se pierden.

E.M.: El proyecto de Kast y el de Piñera son marcadamente distintos. Kast tiene un componente ideológico más profundo, mientras Piñera era más pragmático, un hombre de negocios liberal. Kast tiene una agenda más de derecha conservadora. ¿Qué opinas?

E.R.: Estoy totalmente de acuerdo. Incluso con gobiernos pragmáticos, Piñera tuvo serios problemas de gobernabilidad. Los gobiernos de Piñera tenían la ventaja de una sola coalición que reunía a todas sus fuerzas políticas, y pese a ello enfrentaron dificultades. Esto lo reconoce la propia derecha: el Instituto de Estudios de la Sociedad, Daniel Mansuy, Pablo Ortúzar, Gonzalo Blumenthal, todos han dejado en evidencia que el segundo gobierno Piñera tuvo gran incapacidad para asegurar gobernabilidad.

Kast además tiene una derecha muy dividida. Ha logrado imponer su liderazgo, pero si empezamos a estudiar los distintos componentes, desde un grupo anarcoliberal de los Kaiser hasta un fundamentalismo religioso como el del Instituto de Estudios de la Sociedad, y un partido Renovación Nacional muy dividido internamente, vemos un panorama complejo.

E.M.: ¿Cómo evalúas el primer desafío de Kast?

E.R.: El primer desafío es el gabinete, que expresará cuál es su coalición política. Lo que se está diciendo es que básicamente será la ultraderecha en pleno la que ocupará los puestos de gobierno. No veo una apertura clara para constituir en el gabinete la coalición del nuevo gobierno.

La primera evaluación será el 15 de enero cuando anuncie su gabinete. Creo que tendrá dos problemas fundamentales: será muy de ultraderecha, del entorno más estrecho de Kast, y segundo, se va a parecer mucho al de Trump: puros hombres. Quizás le darán alguna subsecretaría a las mujeres, y eso abrirá un gran problema en el mundo de las mujeres y la lucha feminista.

E.M.: Este 2026 el gobierno no quedará lejos del marco de los ajustes del nuevo orden geopolítico mundial, con protagonistas como Estados Unidos y China. ¿Cómo vislumbras el panorama mundial y su impacto en las decisiones de este gobierno?

E.R.: Poco a poco va a quedar en evidencia que la política exterior de Chile en este gobierno ha sido muy positiva en un contexto muy complejo. El conflicto China-Estados Unidos tiene dimensiones comerciales, tecnológicas y militares.

Nosotros exportamos alrededor del 40% a China, pero estamos ubicados en el área de influencia de Estados Unidos. Lograr una política exterior equilibrada que no se case con ninguno de estos actores sino que desarrolle una política en función de los intereses del país es extraordinariamente complejo.

Pensar en que el principal ejecutivo del Grupo Luksic asuma Relaciones Exteriores es un retroceso de 35 años. Poner a un empresario para enfrentar esta compleja situación me parece que anuncia que esto viene difícil.

Ya se han cometido errores: la manera extraña en que Kast dijo que el 11 de marzo iba a terminarse el gobierno de Maduro, o apoyar lisa y llanamente acciones del gobierno de Estados Unidos. El problema requiere una política exterior que sea continuidad de lo que se ha venido haciendo. El peligro de que Kast tenga seis meses como los que tuvo Boric al inicio de su gobierno es muy grave.

E.M.: Para cerrar en un lenguaje más coloquial: 2026, ¿cómo va a estar el bolsillo de los chilenos? Porque finalmente ellos votaron porque sintieron que no estaban siendo llamados a participar de los bienes.

E.R.: Va a depender mucho de las decisiones de Kast. Las condiciones económicas son positivas, ya lo dijimos. Pero él tiene dos planteamientos fundamentales: dice que las condiciones de inversión se han visto afectadas por el aumento de los costos laborales.

Cuando hablamos de costos laborales, estamos hablando del aumento del salario mínimo, de las 40 horas, de la eliminación del copago, de muchos beneficios sociales. Si él quiere cumplir esta idea de reducir los costos laborales, eso va a implicar que se detiene el progreso en estas áreas, y ahí está el gran dilema para el bolsillo de los chilenos.

El Maipo

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