(Paris) Esta nota de análisis presenta en cuatro páginas los elementos esenciales de las reflexiones sobre un tema de actualidad en el ámbito de intervención del Ministerio de Agricultura, Agroalimentación y Soberanía Alimentaria. Según el tema, se prioriza un enfoque prospectivo, estratégico o evaluativo.
Seguridad alimentaria: ambiciones, paradojas y estrategias de los países del Golfo
Este análisis examina el concepto de “seguridad alimentaria” y los desafíos que supone el abastecimiento y suministro de productos agroalimentarios. Centrándose en la Península Arábiga, destaca las estrategias distintivas de los países que enfrentan graves limitaciones ambientales, pero que cuentan con un considerable poder de inversión y ambiciones de gran alcance. Si bien la diversificación de las fuentes de suministro es una prioridad en el Golfo, el establecimiento de reservas estratégicas y la búsqueda de la autosuficiencia para productos agrícolas específicos también son objetivos fundamentales de los gobiernos. Los Estados del Golfo están intensificando las iniciativas de inversión nacional para posicionarse como centros piloto y centros de prueba para futuros sistemas agroalimentarios, a la vez que amplían sus carteras de inversión internacional para fortalecer su influencia global.
Introducción
Con menos del 1% de tierra cultivable, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) aspiran a ocupar el primer puesto en el Índice de Seguridad Alimentaria Mundial (GFSI) para 2050.
Este objetivo subraya la naturaleza multidimensional de la seguridad alimentaria, que se extiende mucho más allá de la mera consideración de las capacidades de producción local. También revela la nueva posición y el papel que los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) 1 (Arabia Saudita, EAU, Qatar, Kuwait, Baréin y Omán) buscan ocupar en el escenario agroalimentario mundial. Esta ambición se traduce en inversiones masivas en innovación, producción agrícola en el extranjero, logística o “talentos importados” para construir los sistemas alimentarios del futuro. A pesar de las graves limitaciones ambientales, estos países aprovechan su capacidad financiera y su firme compromiso político para reducir su dependencia de las importaciones y mitigar las vulnerabilidades geopolíticas, ilustradas por el cuello de botella del Estrecho de Ormuz, por donde transita entre el 80 % y el 100 % del trigo destinado a Qatar, Kuwait y Baréin.
Tomando la Península Arábiga como caso de estudio, esta nota explora el concepto de «seguridad alimentaria» y sus desafíos contemporáneos. Dejando de lado las controversias y los debates sobre las diferencias entre «seguridad alimentaria» y «soberanía alimentaria» 2 , destaca tanto la complejidad como las realidades concretas del abastecimiento de alimentos en un contexto regional específico.
La primera sección examina la definición de seguridad alimentaria y sus criterios de evaluación, así como sus implicaciones para los países del Golfo. La siguiente sección detalla sus estrategias nacionales y las iniciativas implementadas para gestionar los riesgos de suministro y alcanzar sus ambiciones. El documento concluye con dos escenarios prospectivos hasta 2050.
Del marco conceptual de la seguridad alimentaria a su aplicación en el Golfo.
Un enfoque multidimensional y sistémico
El concepto de seguridad alimentaria ha evolucionado y se ha ampliado progresivamente en las últimas décadas. Si bien la primera Conferencia Mundial de la Alimentación, celebrada en 1974, se centró principalmente en el aumento de la producción agrícola, la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996 redefinió la seguridad alimentaria en torno a cuatro pilares: disponibilidad, accesibilidad, utilización y estabilidad, destacando la creciente preocupación por las condiciones físicas, económicas y sociales que configuran los sistemas alimentarios. En 2020, el Grupo de Alto Nivel de Expertos en Seguridad Alimentaria y Nutrición (HLPE) añadió dos dimensiones adicionales: la capacidad de acción, que prioriza la capacidad de las personas para tomar decisiones relacionadas con la alimentación, y la sostenibilidad, que sustenta la seguridad alimentaria a largo plazo. Estas seis dimensiones (Figura 1) han sido ampliamente adoptadas por organizaciones internacionales y difundidas entre los actores del sistema alimentario.
Figura 1 – Las seis dimensiones de la seguridad alimentaria según las instituciones internacionales
| Dimensión | Descripción |
|---|---|
| Disponibilidad | Cantidad suficiente de alimentos producidos o importados en un territorio determinado → Garantizar que la cantidad de alimentos satisfaga las necesidades mediante la producción, el comercio o el almacenamiento local. |
| Accesibilidad | Capacidad de las personas para acceder a los alimentos → Garantizar el acceso físico, económico y social a los alimentos. |
| Utilización | Calidad nutricional, seguridad alimentaria, conocimientos y prácticas dietéticas → Garantizar una absorción satisfactoria y un uso óptimo de los nutrientes. |
| Estabilidad | Acceso regular y confiable a los alimentos a lo largo del tiempo → Garantizar la continuidad del acceso a alimentos suficientes y nutritivos, independientemente de las crisis y fluctuaciones. |
| Agencia | Capacidad de las personas y las comunidades para elegir libremente sus alimentos → Considerar las opciones individuales y las preferencias culturales al tiempo que se garantiza la participación activa de las personas en los sistemas alimentarios. |
| Sostenibilidad | Satisfacer las necesidades alimentarias actuales sin comprometer las de las generaciones futuras → Garantizar la regeneración a largo plazo de los sistemas naturales, sociales y económicos. |
La evolución de esta definición refleja la transformación de las agendas políticas en consonancia con las crisis y las emergencias, así como las nuevas expectativas sociales. También ilustra la naturaleza compleja y multidimensional del problema. Por ejemplo, la accesibilidad abarca aspectos físicos (p. ej., rendimiento logístico, redes de comercialización), aspectos económicos (p. ej., precios de los productos básicos, naturaleza oligopólica o competitiva de los mercados) y aspectos sociales (p. ej., edad, género). Estas dimensiones interrelacionadas requieren un enfoque sistémico y dinámico basado en una diversidad de soluciones, en lugar de depender de una única respuesta. A pesar de esta complejidad, se han desarrollado índices compuestos para permitir comparaciones entre países, siendo el ejemplo más completo el Índice de Seguridad Alimentaria Mundial (GFSI), publicado por The Economist Intelligence Unit. El GFSI evalúa a 113 países según 59 criterios que cubren las dimensiones de accesibilidad, disponibilidad, calidad y sostenibilidad/adaptación 3.
Límites y paradojas de la seguridad alimentaria en la región del Golfo
La Península Arábiga se caracteriza por climas áridos a hiperáridos, con recursos de tierra y agua dulce extremadamente limitados, cada vez más presionados por la expansión de las demandas residenciales, agrícolas, industriales y turísticas. La región también está experimentando un crecimiento demográfico significativo: en 2024, los seis países del CCG tenían aproximadamente 60 millones de habitantes, una cifra que se proyecta que aumentará a 83,5 millones para 2050 (+39%). Cada uno de estos países ya se caracteriza por uno de los índices de escasez de agua más altos del planeta 4 . En el emirato de Abu Dabi, la extracción de agua subterránea excede la recarga natural en un factor de 25, y el nivel freático desciende de 1 a m por año 5 . La salinización también está degradando gravemente la calidad del agua. Los factores geopolíticos y geoeconómicos exacerban aún más estos problemas (Figura 2): puntos de estrangulamiento marítimos, inestabilidad regional y dependencia de los mercados globales, entre otros.
Figura 2 – Los países del Golfo en su entorno regional

A pesar de estas limitaciones, los países del CCG mantienen posiciones relativamente sólidas en la clasificación GFSI de 2022 (Figura 2), todos clasificándose dentro de la mitad superior y algunos incluso dentro del primer tercio. Esto resalta la paradoja de países con una agricultura limitada o insignificante 6 que logran niveles relativamente altos de seguridad alimentaria. Para 2022, su proporción de tierra cultivable seguía siendo muy baja, del 0,3% en Omán al 2,7% en Bahréin 7 -, mientras que la agricultura y la pesca generaban solo entre el 0,3% (Catar) y el 2,6% (Omán) del PIB nacional 8 . Hasta hace poco, los paisajes y las actividades agrícolas de la región estaban dominados principalmente por el ganado pastoril (pequeños rumiantes y camélidos) y la presencia de oasis dispersos. La crisis petrolera de 1973 y la amenaza estadounidense de un embargo alimentario impulsaron los asuntos agroalimentarios a la agenda regional, lo que llevó a la introducción de las primeras políticas agrícolas a escala nacional. Arabia Saudita, por ejemplo, buscó la autosuficiencia en trigo, lográndola en 1984 mediante subsidios sustanciales y una extracción intensiva de aguas subterráneas. Estos costos finalmente obligaron al país a replantear su modelo y reducir drásticamente la producción de cereales en la década de 1990.
Alimentando a 6 millones de personas en el Golfo
En 2024, las importaciones representaron el 85% del consumo total de alimentos en el CCG, incluyendo el 90% de los cereales, el 100% del arroz y el 60% de la carne. La dependencia de las importaciones también es muy alta en el caso de los insumos agrícolas. El forraje, crucial para las megagranjas de la región, constituye una importante fuente de vulnerabilidad para el sector lácteo local. Por lo tanto, la diversificación de los países proveedores es crucial, ya que el 60% del forraje (especialmente alfalfa) importado por Arabia Saudita y el 45% por Qatar proviene de Estados Unidos.
Las rutas marítimas internacionales y los principales puertos regionales son de vital importancia para el abastecimiento de alimentos de la población. En Arabia Saudita, más del 80% de las importaciones de alimentos se transportan por mar a los puertos de Yeda (Mar Rojo) y Damán (Golfo Pérsico). Mientras que el maíz brasileño y argentino abastece a las explotaciones ganaderas locales, el trigo se importa de países ribereños del Mar Negro (en particular, Rusia y Rumanía). El arroz, ampliamente consumido por las personas de origen asiático —que constituyen la mayoría de los residentes extranjeros—, proviene principalmente de la India. Además, se utilizan rutas terrestres y aéreas para transportar productos perecederos (verduras jordanas transportadas por carretera) y productos de alto valor añadido (frutas rojas importadas por vía aérea desde Estados Unidos).
La producción local, impulsada por los gobiernos en las últimas décadas, sigue siendo un gran desafío. Si bien se limita a unos pocos cultivos de temporada (hortalizas de noviembre a abril) y productos animales estratégicos (leche, huevos, aves de corral, productos acuícolas), el objetivo es aumentar los volúmenes y extender las temporadas de producción mediante el uso de soluciones tecnológicas (invernaderos climatizados, riego de precisión).
En cuanto a los hábitos alimentarios en el Golfo, estos se caracterizan por su gran diversidad, reflejo de sociedades moldeadas por las migraciones (con solo un 10% de ciudadanos en Catar y los Emiratos Árabes Unidos). En un contexto de rápido crecimiento económico, urbanización generalizada y desarrollo turístico, surgen y se difunden nuevos patrones de consumo, revelando preferencias alimentarias y un poder adquisitivo muy heterogéneos. Restaurantes de alta cocina con estrellas Michelin coexisten con cadenas internacionales de comida rápida, que dependen de numerosos repartidores a domicilio en situación muy precaria. En la base de la pirámide social, los trabajadores de la construcción se alimentan principalmente de alimentos básicos importados y baratos que les proporcionan sus empleadores.
Visiones estratégicas y activismo agroalimentario de los países del Golfo.
Seguridad alimentaria: navegando en la incertidumbre y los dilemas estratégicos
La seguridad alimentaria se ha convertido en una prioridad estratégica desde la crisis financiera de 2007-2008 y las crisis de la última década. Estas han afectado especialmente a la Península Arábiga: conflictos y tensiones geopolíticas (bloqueo contra Qatar en 2017-2021, guerra en Yemen y ataques en el Mar Rojo, guerra en Ucrania, guerra en Sudán y amenazas a las inversiones en el país); interrupciones en el comercio internacional y restricciones a la exportación (p. ej., arroz indio de 2022 a 2024); fenómenos meteorológicos extremos (p. ej., inundaciones repentinas, tormentas de arena). La creciente “politización” de los alimentos en el Golfo ha estado acompañada por el establecimiento de nuevos organismos y organizaciones (p. ej., el Ministerio de Seguridad Alimentaria en los Emiratos Árabes Unidos, el Departamento de Seguridad Alimentaria en Qatar).
La necesidad de garantizar simultáneamente la seguridad alimentaria, hídrica y nacional plantea importantes dilemas para los responsables políticos. El sector lácteo ilustra claramente esta tensión: ¿es la autosuficiencia el camino a seguir, como se vio en la decisión de Qatar en 2018 de crear Baladna 9 , una empresa insignia nacional que ahora cubre el 100 % de la demanda nacional de leche fresca y exporta su modelo (Argelia)? ¿O deberían priorizarse las importaciones de leche para preservar los recursos hídricos, reducir el consumo de energía y los riesgos relacionados con el suministro de piensos? Estos dilemas, y los compromisos políticos que requieren, orientan las estrategias de seguridad alimentaria en toda la región.
Previsión estratégica para 2030, 2040 y 2050
La seguridad alimentaria ocupa un lugar destacado en los documentos de planificación de los países del Golfo (por ejemplo, la Visión 2030 de Arabia Saudita) y es el núcleo de las estrategias nacionales específicas. Estas estrategias, establecidas con el apoyo de importantes consultoras internacionales, se basan en cuatro pilares fundamentales: garantizar un nivel mínimo de producción local; aumentar las reservas; diversificar las fuentes de importación; e invertir internacionalmente para asegurar el suministro.
Los esfuerzos de producción local priorizan un grupo reducido de cultivos, seleccionados en función de los niveles de consumo y las capacidades agronómicas y tecnológicas disponibles. Por lo tanto, se han establecido objetivos de autosuficiencia para una selección de productos vegetales y animales (Figura 3). Por ejemplo, Arabia Saudita alcanza niveles de autosuficiencia superiores al 100% para ciertos productos, lo que permite la exportación del excedente. En cambio, Qatar prohíbe, o solo permite mínimamente, las exportaciones agrícolas, reacio a “virtualmente exportar” sus escasos recursos hídricos. La gestión de las aguas subterráneas o del agua desalinizada es, de hecho, esencial para garantizar la seguridad hídrica. Por ejemplo, la agricultura saudí consume el 67% del agua dulce del país: el 38% se destina a las palmeras datileras (que consumen mucha) y un tercio a los cereales y forrajes, cuya producción está sujeta a una mayor regulación.
Figura 3 – Tasas de autosuficiencia (actuales y proyectadas) para una selección de productos agrícolas en Arabia Saudita y Qatar
| Productos | Arabia Saudita | Katar | |||
|---|---|---|---|---|---|
| 2023 | 2030 | 2022 | 2030 | ||
| Leche y productos lácteos | 129% | 150% | 100% (leche) | 100% | |
| Aves de corral (carne fresca) | 71% | 100% | 98% | 100% | |
| Carne roja (carne fresca: ternera, oveja, cabra) | 61% | 100% | 19% | 30% | |
| Huevos | 100% | 100% | 25% | 70% | |
| Pepinos | 102% | – | 70% | 40% Total de verduras seleccionadas | 55% Total de verduras seleccionadas |
| Tomates | 76% | 100% | 34% | ||
| berenjenas | 107% | – | 57% | ||
| Pimientos | 83% | – | 19% | ||
| Calabacín | 100% | – | 76% | ||
| Fechas | 119% | 150% | No disponible | – | |
| Camarones | 147% | Estabilidad de la producción | Sin producción | – |
Nota: la tasa de autosuficiencia alimentaria (proporción de la producción nacional en el consumo total de alimentos) se calcula de la siguiente manera: Producción local / (Producción local + Importaciones – Exportaciones) × 100.
Fuente: Autoridad General de Estadísticas de Arabia Saudita, 2023;
Estrategia Nacional de Agricultura de Arabia Saudita, 2020; Estrategia de Seguridad Alimentaria de Qatar 2030, 2025.
El almacenamiento constituye el segundo pilar de las estrategias de seguridad alimentaria del Golfo. Desde la década de 2010, se han puesto en marcha grandes proyectos destinados a la construcción de silos, almacenes y depósitos de agua potable. También se están acumulando reservas de insumos estratégicos (fertilizantes, productos fitosanitarios, vacunas). Simultáneamente, se establecen sistemas de alerta temprana para anticipar la escasez y optimizar los flujos de productos básicos y suministros. Sin embargo, la implementación de estos proyectos en el CCG sigue siendo desigual, con los Emiratos Árabes Unidos a la cabeza y Arabia Saudita trabajando para alcanzarlos.
La diversificación de suministros y socios comerciales es el tercer pilar de las estrategias nacionales. Por ejemplo, la estrategia de seguridad alimentaria de Qatar para 2030 establece, por un lado, un objetivo de tres a cinco socios comerciales para cada producto básico importado y, por otro, limita la proporción máxima de importaciones procedentes de un solo país (entre el 35 % y el 55 %, según los productos). En 2023, más del 70 % de los tomates consumidos en Qatar se importaron de Irán, lo que pone de manifiesto una fuerte dependencia y la urgencia de diversificar las fuentes de suministro. Qatar apoya este esfuerzo de diversificación mediante acuerdos bilaterales e inversiones internacionales, que constituyen el cuarto y último pilar de las estrategias de seguridad alimentaria del Golfo.
Poder financiero y capacidad de proyección internacional
La capacidad de los estados del Golfo para garantizar el suministro y la seguridad alimentaria se basa en gran medida en sus recursos financieros, que siguen financiándose predominantemente con hidrocarburos y representan el 55% de los ingresos públicos en los EAU y hasta el 90% en Kuwait. Los fondos soberanos de riqueza, propiedad del estado y financiados por excedentes económicos nacionales (por ejemplo, el Fondo de Inversión Pública (PIF) en Arabia Saudita; Autoridad de Inversión de Qatar), son los instrumentos clave de las estrategias agroalimentarias. Están invirtiendo cada vez más en activos agrícolas y producción en el extranjero en todo el mundo. En Arabia Saudita, el PIF ha invertido en poderosas empresas agroindustriales a través de la Compañía Saudí de Inversión Agrícola y Ganadera (SALIC), establecida en 2009. SALIC posee el 80% del capital de Olam (granos, Singapur), el 33% de Minerva (carne de res, Brasil), el 11% de BRF (aves de corral, Brasil) y el 12,6% de MHP (aves de corral, Ucrania). SALIC también invierte en empresas públicas saudíes, como Almarai, que opera la mayor granja lechera del planeta (más de 9000 vacas). En cuanto a los Emiratos Árabes Unidos, el fondo soberano emiratí ADQ adquirió el 45% del capital de la empresa Louis Dreyfus en 2020.
Para mitigar sus vulnerabilidades de suministro, los países del Golfo buscan controlar cada etapa de las cadenas de valor alimentarias. Por ello, los inversores públicos y semipúblicos, con el apoyo del sector privado, están recurriendo a la producción agrícola en el extranjero, en países con abundante agua y tierra . 10 Por ejemplo, los Emiratos Árabes Unidos cultivan 960 000 hectáreas de tierra en el extranjero, de las cuales el 40 % son explotadas por empresas propiedad total o parcial del fondo soberano de inversión ADQ (Figura 4).
Figura 4 – Producción offshore de dos grandes empresas controladas por el fondo emiratí ADQ
| País | Superficies cultivadas (ha) | Cultivos |
|---|---|---|
| Al Dahra : 360 939 ha (área total cultivada) | ||
| Egipto | 260 787 | Cereales, alfalfa, patatas, cebollas, dátiles, mangos, cítricos, granadas. |
| Rumania | 54 633 | Datos no disponibles |
| Serbia | 18 461 | Forrajes, productos lácteos, manzanas. |
| España | 10 522 | Forraje |
| Estados Unidos | 12 141 | Alfalfa, cebolla, ajo |
| Otros (Marruecos, Namibia, Emiratos Árabes Unidos) | 4 395 | Aceitunas, uvas, dátiles, trigo, productos lácteos. |
| Unifrutti International Holdings : 24 600 ha (superficie total cultivada) | ||
| Chile | 11 450 | Manzanas, uvas, peras, cerezas, melocotones, arándanos |
| Italia | 1700 | Frutas cítricas, peras, melocotones, uvas. |
| Perú | 4 200 | Uvas, cerezas, melocotones, manzanas, arándanos |
| Filipinas | 1700 | Plátanos |
| Sudáfrica | 5 000 | Frutas cítricas, uvas |
| Otros (Argentina, Ecuador, España) | 550 | Verduras, limones, uvas. |
Las monarquías del Golfo también están realizando inversiones sustanciales en las cadenas logísticas, con una creciente atención a las costas africanas y asiáticas 11 . Dubai Ports World y Abu Dhabi Ports Group, entre los mayores operadores portuarios del mundo, están construyendo una red global de terminales agroalimentarias. Combinada con zonas francas y conectada con zonas agrícolas del interior de África o Asia, esta red de terminales estará conectada al importante centro de Jebel Ali (puerto de Dubái).
Ambiciones del Golfo: en busca del liderazgo en innovación agrícola y de influencia global
Para fortalecer su presencia en el escenario global, los países del CCG emprenden una amplia gama de iniciativas para ampliar su influencia diplomática y científica agroalimentaria. Organizan un número creciente de ferias internacionales que contribuyen a su influencia agrodiplomática (por ejemplo, Gulfood en Dubái y Saudi Agriculture en Riad). También están multiplicando iniciativas en favor de la seguridad alimentaria, como la Declaración sobre agricultura sostenible, sistemas alimentarios resilientes y acción climática, iniciada por los Emiratos Árabes Unidos y firmada por 13 países en Dubái (COP28, 2023). La región también alberga centros de investigación, fundaciones y centros de investigación dedicados al futuro de nuestros sistemas alimentarios (por ejemplo, el Centro Internacional de Agricultura Biosalina en los Emiratos Árabes Unidos; el Centro Earthna para un Futuro Sostenible en Catar).
En términos de innovación, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita compiten por atraer investigadores, expertos y emprendedores innovadores. Buscan consolidarse como centros de innovación en tecnología agrícola y alimentaria, capaces de abordar los principales desafíos del cambio climático. En cierto sentido, las duras condiciones ambientales de la Península Arábiga se convierten en una ventaja, convirtiendo estos territorios áridos en un campo de pruebas ideal. La universidad saudí KAUST (Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdullah) alberga, por ejemplo, el Centro de Excelencia para la Seguridad Alimentaria Sostenible, donde se realizan estudios sobre la edición genómica del trigo y la robotización del cultivo de la palmera datilera.
La trayectoria del Golfo en 2050 en el sistema agroalimentario mundial: un análisis de dos escenarios
Los siguientes escenarios imaginan el futuro de los países del Golfo en el panorama agroalimentario mundial y sus trayectorias hasta 2050. Deliberadamente contrastados, estos ejercicios de previsión no pretenden predecir el futuro ni prescribir cómo debería ser; más bien, están diseñados para estimular la reflexión. Se basan en literatura científica y no especializada, complementados con un profundo conocimiento y experiencia sobre Oriente Medio.
Escenario 1. CCG 2050, una unión agrotecnológica líder
Durante la década de 2030, los países del Golfo, superando sus rivalidades históricas, intensificaron su cooperación, convirtiendo al CCG en una unión política y económica sólida y estructurada. En este nuevo marco regional, se implementó una estrategia común de seguridad alimentaria para garantizar un suministro estable y adecuado de alimentos a los 8 millones de habitantes de la península. Esta iniciativa se basa en la puesta en común eficaz de las actividades de abastecimiento en los mercados internacionales, una capacidad de almacenamiento suficiente y ambiciosos proyectos agroalimentarios regionales. Los sistemas agrícolas con un uso intensivo de agua y energía se abandonan gradualmente a medida que aumentan las limitaciones ambientales en la región. Los líderes agroalimentarios nacionales reestructuran sus organizaciones, desplegando sus inversiones en todo el mundo y replicando sus modelos en diferentes continentes. Estos actores se convierten en los pilares de una red agroindustrial transnacional, gestionada desde Riad, Abu Dabi o Doha, capaz de integrar y conectar explotaciones agrícolas, unidades de procesamiento y corredores logísticos. Al mismo tiempo, los países del Golfo consolidan su papel como centro de innovación agroalimentaria, convirtiéndose en líderes en soluciones climáticamente inteligentes. Para 2050, el CCG se destacará como un centro regional y mundial de excelencia, apoyado por institutos de investigación líderes y programas internacionales cofinanciados por los Estados miembros.
Escenario 2. Golfo 2050: fragilidades exacerbadas de la seguridad alimentaria regional
Hasta 2030, los países del CCG mantienen sus inversiones en el sector agroalimentario, buscando una mayor autonomía estratégica. Sin embargo, el aumento de las tensiones internas dificulta la coordinación regional, lo que resulta en una duplicación ineficiente de las infraestructuras productivas y logísticas y una intensificación de la competencia para atraer empresas, inversión y mano de obra cualificada. La viabilidad de las explotaciones agrícolas locales y la rentabilidad de los proyectos agroindustriales se ven socavadas por las interrupciones del suministro (de materias primas y componentes tecnológicos), la inversión insuficiente y el agravamiento de los riesgos climáticos, lo que conlleva una mayor dependencia alimentaria y tecnológica. Los proyectos agrícolas en el extranjero se enfrentan a crecientes conflictos por el uso del suelo en los países receptores, lo que obliga al Golfo a reducir sus inversiones a partir de 2035. Las sucesivas crisis geopolíticas y sanitarias interrumpen las rutas y los flujos comerciales, acentuando el repliegue nacional y dejando a los países del Golfo particularmente vulnerables, con cadenas de suministro cada vez más erráticas. Para 2050, algunas regiones de la Península Arábiga, que ya no son viables ni asequibles para los residentes, experimentarán una intensificación de la migración y una disminución significativa de la población.
Conclusión
El estudio de caso de los países del Golfo contribuye a aclarar e ilustrar la gama de estrategias e instrumentos que utilizan los gobiernos para garantizar un suministro adecuado de alimentos a sus poblaciones. Este análisis subraya la importancia de combinar herramientas y utilizar enfoques contextualizados. La experiencia específica del CCG subraya la importancia de la identificación y anticipación de riesgos, así como de la planificación gubernamental a largo plazo y multiescalar, para garantizar un suministro de alimentos constante y adecuado.
Si bien las autoridades públicas tienen la tarea de diseñar políticas e identificar socios, simultáneamente —y paradójicamente— deben reconocer y gestionar algunas dependencias inevitables. La diversificación se ha convertido en la piedra angular de las estrategias de seguridad alimentaria en el Golfo: diversificación de orígenes y rutas comerciales; diversificación de los países destinatarios de la inversión agroalimentaria; diversificación de la inversión a lo largo de las cadenas de valor. Si bien los niveles de seguridad alimentaria son, en general, satisfactorios, los países del Golfo siguen siendo muy vulnerables, lo que lleva a algunos de ellos a desarrollar escenarios prospectivos para anticipar posibles crisis, que van desde epizootias y ataques a instalaciones de desalinización hasta cierres de estrechos o fuertes caídas en los precios del petróleo y el gas.
El Maipo/Agricultura Global



