Sábado, Marzo 7, 2026

Los chips en la guerra comercial iniciada por Trump

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(Londres) Los chips de computadoras y otros efectos eléctricos ocupan hoy un espacio muy particular dentro de la guerra comercial desatada por el presidente estadounidense, Donald Trump.

Este parecer lo aborda el lunes un artículo del medio británico BBC Mundo, a partir de la disparidad que tiene que enfrentar Washington y sus pocas posibilidades ante tal producto del mercado.

Señala, por ejemplo, que para crearlos, muchas naciones como China y otras asiáticas llevaron años, cuando los Estados Unidos abandonaron hace mucho la idea de fabricarlos y ahora Trump quiere emprender una carrera meteórica que pocos consideran viable.

El medio londinense expresa que los problemas de la estrategia de Trump para alcanzar a Asia en la carrera por la supremacía tecnológica tiene relación precisamente con estos pequeños artilugios.

Comentan que Gina Raimondo, Secretaria de Comercio estadounidense en su momento, indicó en 2021 que su país renunció a jugar el partido de la fabricación de chips hace años, lo que permitió que China y otros focos de producción en Asia tomaran gran ventaja.

Cuatro años después, los chips siguen siendo un campo de batalla en la carrera entre Estados Unidos y China por la supremacía tecnológica, y el presidente quiere ahora impulsar a toda velocidad un proceso de fabricación altamente complejo y delicado que a otras regiones les llevó décadas perfeccionar.

Trump sostiene que su política arancelaria Liberará la economía estadounidense y traerá empleos a casa, pero algunas de sus mayores empresas llevan tiempo enfrentando la falta de trabajadores cualificados y productos de baja calidad en sus fábricas estadounidenses.

En esa cuerda, los semiconductores son fundamentales para alimentar todo tipo de máquinas, desde lavadoras hasta teléfonos inteligentes, pasando por aviones militares y vehículos eléctricos.

Estas diminutas obleas de silicio, conocidas como chips, fueron inventadas en Estados Unidos, pero hoy en día, es en Asia donde los más avanzados se producen a una escala fenomenal.

Fabricarlos es caro y tecnológicamente complejo. Un iPhone, por ejemplo, puede contener chips diseñados en Estados Unidos y fabricados en Taiwán, Japón o Surcorea, utilizando materias primas como las tierras raras, que en su mayoría se extraen en China.

Luego, pueden enviarse a Vietnam para su empaquetado, después a China para ensamblarlos y probarlos, antes de llegar a Estados Unidos.

Trump elogió a la industria de los chips, pero también la amenazó con aranceles. Le dijo a la compañía líder del sector, Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), que tendría que pagar un impuesto del cien por ciento si no construye fábricas en Estados Unidos.

En un entorno tan complejo y con una competencia feroz, las compañías que producen chips necesitan poder planificar mayores costos y demandas de inversión a largo plazo, mucho más allá de los cuatro años de gobierno de Trump.

Por demás, una razón de peso en el éxito de estas compañías son los grandes subsidios que China, Taiwán, Japón y Corea del Sur les concede a dicha industria, recalca la BBC.

La Ley de Chips y Ciencia aprobada en Estados Unidos en 2022 bajo el presidente Joe Biden seguía la misma lógica, en un esfuerzo por repatriar la fabricación de chips y diversificar las cadenas de suministro mediante créditos fiscales y subsidios para incentivar la fabricación nacional.

Por demás, los fabricantes de chips no están totalmente a merced de los aranceles. La mera demanda de chips de grandes compañías estadounidenses como Apple, Microsoft y Cisco podría presionar a Trump para que revierta cualquiera de los que imponga al sector.

Algunas fuentes indican que fue la presión del jefe ejecutivo de Apple, Tim Cook, lo que llevó a la exención de los aranceles a los productos electrónicos.

Según informes publicados, fue también la labor de cabildeo lo que llevó a que Trump levantara la prohibición de vender sus chips más avanzados a China impuesta a Nvidia.

Por tanto, BBC concluye su mensaje señalando que una valiosa lección en la experiencia del desarrollo del ecosistema de semiconductores de Asia es que ningún país puede operar una industria de chips por sí solo.

De esa lección se extrae que si se quieren fabricar semiconductores avanzados de manera eficiente y a escala, llevará tiempo.

Mientras, Trump trata de crear una industria de chips a través del proteccionismo y el aislamiento, cuando lo que permitió que surgiera en toda Asia fue todo lo contrario: la colaboración en una economía globalizada.

El Maipo/PL

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